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Sin pistas del suboficial del Ejército secuestrado

Viernes, 8 de Enero de 2021
El sargento Antonio Misse Cevallos fue raptado el 15 de diciembre.

La voz de Diana Katerine Díaz, esposa del sargento segundo del Ejército, Antonio Misse Cevallos, de 34 años, se le entrecorta cada vez que recuerda los angustiosos momentos que ha tenido que vivir junto a su familia, desde el 15 de diciembre de 2020, cuando el militar fue secuestrado en la zona de frontera.

Confiesa que lo más difícil de no tener noticias de su marido es responderle a sus hijas de 3 y 8 años, con argumentos evasivos cada vez que preguntan por su papá.

El 29 de diciembre, en medio de la celebración del cumpleaños de su hija menor, la tristeza y la soledad invadió a su familia, mientras las esperanzas de volver a ver a Misse parecen lejanas cada día que pasa.

“Es muy frustrante no tener noticias de él. No sabemos ni quién lo tiene ni dónde está”, recordó Díaz.

La mujer le pidió al Gobierno Nacional, a la Cancillería y a la Defensoría del Pueblo que se adelanten las investigaciones y que se gestione la liberación del uniformado, que fue raptado, al parecer, por militares venezolanos en la trocha El Palmar, de Villa del Rosario.

Díaz aseguró que, aunque ha solicitado insistentemente información de su familiar en las instalaciones militares de San Antonio y San Cristóbal (Venezuela), no ha tenido ninguna respuesta.

Asimismo, la familia del suboficial, espera que el Ejército le ayude a encontrar a su ser querido, que le ha entregado 15 años de servicio a la institución. Actualmente labora en Popayán y estaba en Villa del Rosario pasando su permiso.

El día del secuestro, Misse llevaba $60.000 y herramientas para desvarar su bicicleta en caso de que se pinchara. 

¿Cómo fue?
Misse salió junto a su sobrino, de 11 años, a andar en bicicleta, como lo empezaron a hacer días antes del suceso. La ruta fue alrededor de la trocha El Palmar, en Villa del Rosario, luego de haber estado en Boconó.

Según se conoció, aunque los familiares habían planeado buscar un río cercano para bañarse, el militar después decidió parar en un punto de la trocha y tomarse una foto que quedara para el recuerdo de su visita a Villa del Rosario.

En ese instante, un hombre se les acercó y les advirtió que estaba prohibido tomarse fotos en este sitio, por lo que Misse le entregó el celular y le aseguró que no había ningún problema en borrar la fotografía.

El militar le manifestó al desconocido que era miembro del Ejército de Colombia, por lo que este hombre le transmitió el mensaje a sus acompañantes, que estaban a bordo de una camioneta blanca, al otro lado del río, es decir, en suelo venezolano.

De inmediato, la camioneta atravesó el río hacia donde estaban los dos familiares y obligaron a subir a Misse, para hacerle algunas preguntas, sospechando que era un espía, mientras que el menor se quedó en compañía de dos hombres y una mujer, en motocicletas.

Después de unos minutos, todos se reunieron en el territorio venezolano, donde avanzaron hacia una casa deshabitada por el sector La Invasión, de San Antonio del Táchira, ahí fueron recibidos, al parecer, por miembros del Ejército de ese país.

Allí, estuvieron por algunos minutos a la espera de las indicaciones, al parecer, de otros integrantes de la fuerza pública del vecino país. Finalmente, los dos familiares fueron trasladados hacia San Cristóbal, donde llegaron a la medianoche.

El menor de edad pasó la noche en un destacamento de la Guardia, donde, según se conoció, recibió buen trato y al otro día le brindaron desayuno. 

Sin embargo, los interrogatorios no cesaban y eran constantes, con pocos minutos de diferencia. A su tío, los demás uniformados se lo llevaron hacia otro lugar y desde ese momento no hay noticias de su ser querido.

Sin embargo, el menor de edad retornó al seno de su familia, en medio de un procedimiento de las autoridades de Venezuela con las de Colombia.

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