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Judicial
Un día con los hombres que controlan el contrabando
Contra el dinero fácil y en grandes proporciones que deja este delito deben luchar a diario 200 miembros de la Polfa.
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Jhon Jairo Jácome Ramírez
Sábado, 22 de Agosto de 2015

Piense en un negocio en el que con una inversión pueda obtener, en horas, ganancias superiores a un millón de pesos. Si pensó en alguna actividad ilícita, en el caso de Cúcuta y su Área Metropolitana, la respuesta es bien sencilla: contrabando de carne.

“Compran una res en Venezuela por 250 mil pesos, la pasan a Colombia por alguna trocha ilegal, la sacrifican en cualquier finca sin ninguna medida sanitaria, y después venden la carne en Cenabastos o alguna fama de barrio. En menos de 12 horas se ganan un millón de pesos”.

Contra esta realidad del dinero fácil y en grandes proporciones deben luchar a diario 200 miembros de la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa) bajo el mando del mayor Javier Duarte, quien sintetizó en las palabras antes citadas la esencia del contrabando de carne.

Día a día, los policías deben hacerle frente a este lucrativo negocio, que solo en la línea fronteriza entre Norte de Santander y Táchira (Venezuela), mueve más de 25 mil millones de pesos al año.

(Esta casa, en la mitad de la trocha de Los Peracos, sirve como peaje para los contrabandistas.)

Un día cualquiera, estos policías entran en acción…

“A partir de ahora, todos los celulares deben ser apagados. Cuando estemos en camino les indicaremos dónde es el lugar de la operación”.

Así, con máximo recelo y tratando de evitar una filtración, el mayor Duarte organiza y ejecuta las operaciones contra las grandes bandas del contrabando de carne.

“Para un operativo, debemos hacer un trabajo de inteligencia previo en el que mis hombres se exponen al internarse en la zona. Luego, debemos coordinar las órdenes de captura, los allanamientos y buscar refuerzos con el Escuadrón Móvil Antidisturbios y, en algunos casos, con el Ejército”, afirma.

Formados bajo la lluvia, con la adrenalina elevando las pulsaciones cardiacas y la ansiedad por asestar un nuevo golpe a los contrabandistas, los hombres de la Polfa forman para escuchar las últimas indicaciones.

“Cuando lleguemos a la zona, debemos estar atentos. No podemos olvidar que ellos (contrabandistas) quieren hacernos daño, porque nos estamos metiendo con su negocio”, sostiene uno de los responsables de la operación.

Sentados, en el puesto de control que la Polfa tiene de manera permanente sobre la vía a Puerto a Santander, esperamos la llamada que nos daría la señal de que el primer carro cargado con carne de contrabando había iniciado su recorrido por la trocha de Los Peracos.

Esta trocha es uno de los 100 pasos ilegales que las autoridades han identificado entre la cárcel de Cúcuta y Puerto Santander.

“No importa la cantidad de carga que traigan, se demoran menos de 8 minutos recorriéndola, desde la vía a San Faustino hasta la vía al Puerto. La atraviesan a toda velocidad”, comenta otro de los uniformados que a diario participa de estos operativos.

“Caigan, caigan, caigan…” es la señal.

Cinco minutos después, estábamos frente a una casa, aparentemente abandonada, en la que una camioneta, cargada a más no poder con carne, yacía abandonada.

“¡Se nos volaron! Dejaron la carne y dos motos, pero no pudimos capturarlos”, se lamenta uno de los policías.

Si bien la incautación asciende a dos toneladas de carne, que representan más de 20 millones de pesos en pérdidas para los contrabandistas, la misión de la noche era lograr sus capturas.

En medio de la oscuridad y con el peligro latente, un grupo de policías trata de prender la camioneta a como dé lugar, pues antes de huir, quien la venía conduciendo le desconectó el encendido y la dejó inservible.

“Hacen esto para que desistamos y dejemos la carga. Pero eso no va a pasar hoy”, agrega uno de los uniformados.

Cerca de las 4 de la mañana, la misión parece terminar. Sin embargo, el sinsabor tendrá revancha.

“En unos días vamos a dar un golpe bueno”, sentencia el uniformado que hasta hace unas horas permanecía internado en la maleza esperando a los contrabandistas.

Dos semanas después les llegó el desquite.

Sobre la vía a Puerto Santander, la Polfa logró llegar hasta un matadero ilegal donde 12 personas, que fueron capturadas, se disponían a sacrificar 35 reses venezolanas. Ese día, el operativo policial les dejó 70 millones de pesos en pérdidas a los contrabandistas.

 

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