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Un soldado lo dejó al borde de la muerte en Tibú

Martes, 7 de Junio de 2022
Elkin Machuca fumigaba un cultivo de coca cuando un militar lo confundió con un francotirador y le disparó.


Cuando Sandra Laguado habla sobre lo que le pasó a su esposo, el pasado jueves 2 de junio, en zona rural de Tibú, deja entrever la angustia, la impotencia y hasta la rabia que está sintiendo.

Y es que no es para menos. A su marido, Elkin Machuca Salas, de 43 años, un soldado lo dejó al borde de la muerte, luego de impactarlo con un disparo de fusil por la espalda. El balazo le afectó uno de sus pulmones y hoy permanece intubado en una clínica de Cúcuta.


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Sandra aún no puede creer que uno de los soldados del grupo de militares al que ella y su esposo le regaló agua y hasta le intercambió alimentos para que los uniformados pudieran comer y descansar unas horas, porque iban a pie para el casco urbano de Tibú, hubiese tratado de matar a Elkin.

¿Cómo sucedió todo?

La mujer, con la mirada clavada en el celular viendo una de las fotos que alcanzó a tomar en el lugar donde ocurrió el hecho, contó que hace cinco días, antes de las 6:00 de la mañana, ella y su esposo escucharon que los perros estaban ladrando, por lo que de inmediato se levantaron de la cama.

“Yo salí a la puerta y vi cuando venía un soldado, es más me alcancé a asustar, porque él venía descamisado y creí que de pronto podría ser un guerrillero, pero no. En ese momento salió mi esposo y él (militar) saludó y se presentó, nos dijo que sus compañeros y él acababan de llegar ahí cerca de mi finca y que venía a pedirnos el favor que les regaláramos agua, a pesar de que ellos estaban cerca de un caño”, manifestó Sandra Laguado.

Añadió: “nosotros le dijimos que claro, entonces pasó y fue y sacó el agua que necesitaba, luego nos pidió que si le podíamos vender unas panelas, porque se les había acabado el mercado, entonces mi esposo le regaló dos. Minutos después llegaron otros soldados y también llevaron agua y así fueron arribando otros militares pidiéndonos más panela y hasta le intercambiamos un Chocolisto por un pote de aceite”.
 

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Elkin Machuca iba caminando por este sitio cuando un soldado le disparó, dejándolo gravemente herido.


En ese vaivén de uniformados, los campesinos conocieron que ese grupo de militares llevaba cinco días caminando desde la vereda La Angalia, que está cerca del corregimiento Versalles, en la vía a El Tarra, y que se dirigía hacia el casco urbano de Tibú, donde obtendría un permiso de descanso.


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Hacia las 8:30 de la mañana, Sandra y Elkin decidieron salir de su casa, pues debían ir a montar un corral para unos cerdos que habían comprado. “Aunque mi esposo no quería salir porque se sentía algo mal de salud, me pidió una pastilla y luego de eso me dijo que fuéramos a cortar la madera y salimos”.

Añadió la mujer: “nos fuimos a pie por el camino y cuando llegamos al caño nos encontramos con los soldados, algunos de ellos estaban lavando la ropa, pero nos saludaron. Nosotros seguimos hasta llegar a donde tenemos un cultivo de coca, ahí mi marido me dijo que era mejor no seguir caminando porque el Ejército estaba regado por todas partes y podía ser peligroso”.

Ante eso, Elkin Machuca le indicó a su esposa que en vez de ir a cortar la madera, mejor se pusieran a fumigar el cultivo de coca y a deshierbar, pero como no llevaba la máquina, el hombre decidió devolverse para su vivienda a buscar el aspersor que se cuelgan en la espalda.

“Mi esposo fue a la casa y trajo el fumigador, el veneno y un machete para que yo le ayudara, pero como le faltaba el agua, se fue al caño a buscarla. Una vez tuvo todo empezó a fumigar, mientras que yo me fui para el otro lado a cortar la maleza”, sostuvo Sandra.

Habían pasado unos minutos cuando ella escuchó primero un disparo y luego una ráfaga de fusil. Asustada por lo que había oído, la mujer comenzó a buscar a su esposo, cuando él gritó: “me mató, me mató”.


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Los soldados se mueven por diferentes zonas del Catatumbo.


“Yo salí a correr y cuando llevaba como dos metros recorridos, volví a escuchar más disparos, entonces me tiré al piso y cuando escuché de nuevo los gritos de mi esposo, salí corriendo y llegué hasta donde él estaba tirado en el piso, recostado sobre la fumigadora y vi que por la herida estaba botando mucha sangre”, señaló la angustiada esposa.

Ante tal escena, la mujer comenzó a gritar y a pedir ayuda, pues tenía miedo que también le fueran a disparar a ella, pero el vecino más cercano estaba a 10 minutos de ahí. Ella alcanzó a ver que varios soldados llegaron y se pararon a una distancia prudencial de donde estaba junto con su esposo, pero ninguno la ayudaba.

Solo hasta después de varios minutos fue que varios de los uniformados decidieron ayudar a Elkin Machuca, mientras que el enfermero le prestaba los primeros auxilios, otro militar pedía que enviaran un helicóptero para sacar al hombre herido y traerlo a una clínica en Cúcuta.


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Sandra recordó que mientras todo esto pasaba, el soldado que le disparó a su esposo comenzó a gritar que por ahí estaba un francotirador que los iba a matar, “pero nada de eso fue cierto, el único que estaba por ahí era mi esposo y él pensó que tenía un arma en la mano y no, era la fumigadora. Es más cuando atendían a mi marido él disparó nuevamente y los compañeros tuvieron que agarrarlo”.

Solo hasta después de las 11:00 de la mañana, fue que el Ejército envió la aeronave y lograron trasladar al campesino a Cúcuta, donde permanece en una clínica al borde de la muerte.
 
La mujer también desmintió lo que dijo el Ejército, de que el hecho se dio en la vereda Las Palmas y en una Base de Operaciones Intermedias. “No sabemos por qué dijeron mentiras, eso sucedió en la finca El Progreso, donde vivimos hace dos años, y está ubicada en la vereda El Retiro”.

Sandra Laguado afirmó que: “el Ejército nos ha acompañado y nos ha prestado un buen servicio, pero nadie nos ha querido dar una explicación del por qué sucedió eso. Vemos que sacan un comunicado de prensa donde dicen puras mentiras y cuando nos contactamos con un teniente coronel para preguntarle por qué decían una vereda que no es y, además, dicen que mi esposo se había tratado de meter a una base militar, cuando eso tampoco es cierto, porque ellos estaban en todo el camino a la entrada de mi finca”.


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‘Todo se está investigando’

El general Fabio Caro, comandante del Comando Especifico de Norte de Santander (Cenor), aseguró que una vez conocieron lo ocurrido le informaron a todas las autoridades correspondientes, como Fiscalía, Defensoría del Pueblo, Procuraduría y la justicia penal militar, para que se iniciara la investigación.

“Esa es una situación especial, donde resultó una persona herida y se le prestaron los primeros auxilios. Yo no puedo decir que era o no un campesino, porque tenemos una versión que hace parte de la investigación del soldado”, sostuvo el alto mando militar.

Agregó: “el fusil y el militar fueron puestos a disposición de las autoridades competentes y serán ellas las que determinen lo que verdaderamente pasó ahí. Nosotros tenemos unas bases de operaciones intermedias, que es cuando hacemos patrullajes y que por doctrina se llaman así”.
 

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