Helados para refrescar mascotas

Lunes, 29 de Enero de 2018
Llevan un año en el malecón calmando la sed de los animales.

“Helados para perros… a la orden, helados para perros”, se escucha. La información llama la atención de quienes tradicionalmente salen los domingos a caminar a El Malecón. 

Y allí está Ingrid Escobar, vestida de blanco, en su cabeza un gorro con figura de perro y una sonrisa que contagia; junto a ella, su mamá Marisol, vestida con la misma indumentaria. La temperatura casi llega a los 35 grados. 

De repente, a esa pequeña, pero llamativa carpa blanca ambientada con figuras, llega Beethoven, uno de sus tradicionales clientes, le dan lo de siempre y se marcha, tan feliz como la misma vendedora.

Y así, uno tras otro va llegando. Cada nuevo domingo hay más gente impresionada con esa pequeña carpa. A todos les causa curiosidad la innovadora iniciativa.  

“Si hacemos ejercicio o simplemente salimos a caminar, nos hidratamos, entonces ¿por que no hacer lo mismo con los perros que tenemos de mascotas?”, se cuestiona la cucuteña, ingeniera industrial de profesión. 

El percibir esa necesidad en la ciudad, luego de haber vivido un par de años en Bogotá, Escobar decidió crear una fórmula que pudiera utilizar para fabricar helados para perros.

Consultó a un amigo ingeniero de alimentos y a un primo zootecnista, para que le ayudaran a encontrar los componentes adecuados. Oddie, un perro criollo que es su mascota, fue el mejor catador. Si a Oddie le gustaba, seguramente a los demás también.

Sin embargo, fueron muchos los intentos fallidos, antes de hacer su primera aparición en público.

Aún recuerda el día —hace un año– que salió a El Malecón con una cava a ofrecer su innovadora creación. No tenía más que una cartelera y sus ganas de contarles a los cucuteños que tenían una opción para hidratar adecuadamente a sus mascotas. Los helados están hechos a base de carne, pollo y frutas. 

Para ese primer día hizo unos 45 helados, pero las ganancias no llegaron a los 30 mil pesos. Recuerda que fueron más las degustaciones que la venta.

Desde ese día, aunque no muy positivo, Escobar combina su trabajo convencional con la creación de una empresa con un producto innovador en la región.

Todos los viernes cambia su rutina, y en una de las habitaciones de la casa, que acondicionó como laboratorio, pasa las horas realizando el proceso de cocción, enfriamiento y refrigeración necesaria.

Formar empresa 

Ingrid Escobar, de 33 años, asegura que no es necesario tener un gran capital para comenzar un negocio. También es consciente de que al día siguiente no se van a tener las ganancias.

Recuerda que cuando comenzó no invirtió más de 100 mil pesos y aunque ahora las ganancias no son extraordinarias, dice que la satisfacción mayor es ver los perros que se han vuelto sus clientes.

Sin embargo, a medida que su empresa ha ido creciendo, también ha ido mejorando. 

Ya tiene una marca registrada y durante el presente año esperan abrir un nuevo punto. Asegura que aún no está preparada para tener una tienda física, pues no cuenta con el capital.

Por ahora, sus clientes la contactan por sus redes sociales y los domingos en El Malecón, donde pueden llegar a vender hasta 150 helados.

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