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'No salimos por gusto, lo hacemos por necesidad': migrantes venezolanos

Viernes, 12 de Febrero de 2021
El drama migratorio venezolano parece no tener fin. El flujo de caminantes sobre la vía Cúcuta - Pamplona aumenta diariamente, todos buscan mejores oportunidades.

Cristian Márquez ha recorrido 464 kilómetros, desde su natal Venezuela (estado Trujillo) hasta Pamplona en Colombia. Si lo hubiese hecho en bus, solo hubiese tardado ocho horas, pero lleva nueve días de caminata con su familia. Le duele ver lo que han tenido que pasar, pero asegura que le duele más, no tener con qué darles de comer, aún, trabajando todos los días; pues la inflación en Venezuela no les permite comprar con un salario, lo que necesitan para vivir. 

Su destino es Bogotá, la capital de un país, al que tal vez alguna vez visitó como turista, sin embargo, le ilusiona pensar que allí, donde hay unos cuantos familiares que pasaron por su misma travesía, encontrar un futuro mejor para sus dos hijos.

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Y es que cuando habla, los mira y son ellos quienes le dan fuerzas para seguir. Aún le faltan 480 kilómetros por recorrer, un camino del que sabe será tedioso, pero ni eso lo detendrá. Guarda la esperanza de que alguna organización le ayude con trasporte al menos ‘pa’ pasar el páramo’ o que algún conductor de buen corazón, le de la ‘cola’. Pero son ilusiones, y él lo sabe. 

Mientras Cristian sueña con pasar pronto el tan temido páramo de Berlín donde las temperaturas pueden alcanzar los 5 grados, otro de sus acompañantes, cose un poco una chaqueta a la que le encontró un agujero, pues el camino que los espera es tedioso y desafiante.

Él es conductor de profesión, pero aspira encontrar trabajo en lo que sea, para poder empezar a darle a su familia una mejor calidad de vida.

“No salimos por gusto. Lo hacemos por necesidad. Nadie va  a querer dejar su tierra y su familia para salir a sufrir”, cuenta mientras sus ojos se nublan con lágrimas y acaricia suavemente la cabeza de su pequeña hija.

Su travesía no ha sido fácil. Recién llegaron a Cúcuta les robaron la maleta de su hija y en ella iban todos los implementos necesarios para el camino, pero la bondad de quienes se han encontrado por el camino les hizo olvidar ese percance. Ahora, en Pamplona, reponen algo de fuerzas sentados a las afueras del refugio que hay en la entrada al pueblo (no pueden ingresar por los protocolos de bioseguridad de evitar aglomeraciones). Le quedan por lo menos, unos cinco días más  de camino, si cuentan con suerte, pero es lo que menos les preocupa. Él solo quiere y sueña con un futuro mejor.

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Y es que este es el drama de cientos de migrantes venezolanos que a diario pasan de manera irregular la frontera por Norte de Santander para ir hacia el interior del país e hacia otros países, en busca mejores oportunidades.

Según las organizaciones de ayuda humanitaria, hay semanas que por las carreteras de Norte de Santander pasan más de mil personas.

Además, según cifras de Migración Colombia, en el país se encontrarían más de un millón 729 mil migrantes venezolanos, de los cuales más de 966 mil, cerca del 56%, se encuentra en condición irregular. En noviembre y diciembre de 2020 y pese al cierre actual de la frontera, fueron ubicados en carreteras colombianas más de 18 mil migrantes venezolanos y se estima que diariamente, solo por Norte de Santander, más de 300 migrantes intentan ingresar de manera irregular al territorio nacional.

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