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Perú debate sobre futuro del repudiado grupo Sendero Luminoso

Jueves, 29 de Septiembre de 2016
La narcoguerrilla desea pactar para participar en las elecciones municipales y regionales de 2018.

El acuerdo de paz en Colombia entre el Gobierno y las Farc abre en Perú un debate sobre el futuro del maoísta Sendero Luminoso (SL), aún activo como narcoguerrilla, cuyo brazo político desea sumarse a la vía legal en medio del abrumador rechazo de la población.

La agrupación armada surgida en 1980 y muy reducida militarmente a partir de 2000, agoniza en el mayor valle cocalero de los Andes peruanos donde sobrevive en base al negocio del narcotráfico que alimenta a sus columnas remanentes, que no han podido ser derrotadas totalmente por las Fuerzas Armadas.

La posibilidad de replicar en Perú el caso colombiano para poner fin al conflicto asoma como una quimera, en especial porque, para especialistas, no caben comparaciones entre la situación política y militar de las Farc con la de Sendero, agrupación considerada terrorista en Perú.

En el caso de SL, su jefe histórico Abimael Guzmán negoció mal, en 1993 y desde prisión, un acuerdo de paz con el gobierno del autócrata Alberto Fujimori declarando una especie de tregua unilateral a la que llamó "un recodo", y que dividió a los suyos en dos bandos: los "acuerdistas" y los disidentes que siguieron en armas.

"SL firma su acuerdo de paz desde una posición de derrota en 1993, no negocia ninguna participación política que fue lo que pasó en Colombia. Esa es la raíz del problema" que origina su exclusión de la vía democrática, dijo a la AFP Carlos Meléndez, sociólogo peruano e investigador de la universidad chilena Diego Portales.
       
Rechazo a vida política
       
A ello se suma la denegatoria el martes a que el brazo político de SL se pueda inscribir en el registro nacional de partidos para participar en las elecciones municipales y regionales de 2018, cerrando toda perspectiva de incorporación a la vida legal de ese grupo armado. La exclusión fue bien recibida por la sociedad, pese a la sombra de intolerancia que puede proyectar esa decisión.

"Podemos parecer intolerantes, pero esa impresión se diluye con las tesis (dogmáticas) de SL. Por eso, la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) dice en sus conclusiones que SL no tiene cabida dentro de la vida política", afirmó a la AFP Salomón Lerner, expresidente de la CVR.

"Eso no es una traición a una democracia sino más bien una salvaguarda para que no se abuse de esa democracia y se le haga implosionar", rebatió Lerner, justificando la negativa a abrile la puerta al grupo armado.

"No podemos permitir que un partido nacido de la violencia pueda estar representado en nuestro Parlamento", consideró por su parte el nuevo gobernante, Pedro Pablo Kuczynski.

El rechazo de las autoridades electorales se sumó a la condena mediática que recibió SL hace una semana, con la negativa reacción que provocó la existencia de un mausoleo donde se enterraron a siete senderistas, en un acto con ribetes políticos.

"SL tiene una ideología fundamentalista, dogmática, cuyo primer enemigo es la democracia", remata el expresidente de la CVR. La guerra maoísta que desató SL dejó más de 69.000 muertos, la mayoría campesinos.

El abogado Alfredo Crespo, defensor de Abimael Guzmán, ha denunciado que con el rechazo a SL las autoridades promueven la marginación de los senderistas que buscan reinsertarse en la sociedad e incluso la persecución de los familiares.  

Crespo señaló a la AFP que en el caso del mausoleo se busca "promover una persecución política a los familiares de quienes fueron asesinados por el Estado durante los motines de junio de 1986 que dejaron más de 250 muertos" entre los detenidos.

Sólo vía militar
 
En Perú la posición dominante es que la vía militar es la que asegura la paz ante los remanentes de SL, cuyas fuerzas suman menos de 300 milicianos. Paralelamente, la principal dirigencia de SL está presa y su jefe condenado a perpetuidad desde 1992. Parte de esa cúpula empezará a salir en libertad en 2017, al cumplir condenas.

Lerner admite que no es fácil enfrentar el problema sobre qué hacer con SL: "es muy difícil encontrar una solución porque estamos hablando de darle participación a quienes perdieron la guerra y a quiénes no han dado demostración de democracia".

Meléndez subraya al mismo tiempo que "no hay posibilidad dentro de la 'real politik' de darle participacion a SL".

Lima | AFP