Preocupación por código nuclear aún en poder de Trump

Domingo, 10 de Enero de 2021
Los demócratas insisten en destituirlo del cargo. Su cuenta en Twitter fue suspendida y dijo que no asistirá a la investidura de Joe Biden.

El presidente de Estados Unidos es el único habilitado por la Constitución a dar luz verde al uso de armas nucleares sin tener que pedir consejo a los militares, un poder exorbitante que preocupa a los demócratas tras el asalto al Capitolio. 

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dijo que telefoneó al jefe del Estado Mayor Conjunto, general Mark Milley, para “discutir las precauciones disponibles con el fin de evitar que un presidente inestable lance un ataque militar o acceda a códigos de lanzamiento y ordene un ataque nuclear”.

Los militares estadounidenses confirmaron el diálogo, indicando sin dar mayores detalles que Milley, que en calidad de jefe del Estado Mayor es el principal asesor militar del presidente, “respondió a las preguntas sobre la cadena de mando nuclear”.

De acuerdo a un documento del centro de investigación del Congreso, el poder asignado en este caso a Donald Trump es conferido por su “papel constitucional de comandante en jefe” y “ni los militares ni el Congreso pueden anular su decisión”.

“El presidente puede pedir consejo a sus asesores militares, que a su vez están obligados a transmitir y ejecutar la orden de autorizar el uso de armamento nuclear”, precisa un documento actualizado el 3 de diciembre pasado. 

Durante su audiencia de confirmación como jefe del Comando Estratégico del ejército estadounidense (Stratcom), el general John Hyten, en la actualidad número dos del Estado Mayor, dijo en septiembre de 2016 que su papel es solamente asesorar.
 
Cuestión de legalidad 

La única salvaguarda existente contra el poder otorgado al presidente es del orden legal. Las leyes de la guerra permiten que un militar se niegue a ejecutar una orden ilegal, señala el documento del Congreso.

Sin embargo, mientras el presidente ejerza legalmente sus funciones, su orden es legal.

“Las preguntas sobre la legalidad de una orden -si cumple con los requisitos, de acuerdo con las leyes del conflicto armado, de necesidad, proporcionalidad y distinción (entre civiles y soldados, nota del editor)- tienen más posibilidades de llevar a consultas y evitar una decisión del presidente diferente a la negativa del ejército a obedecer su orden”, reza el documento.

El presidente de Estados Unidos es acompañado en cualquier circunstancia por un ayudante militar que porta una maleta, apodada “el balón” y que contiene todos los elementos necesarios para lanzar un ataque nuclear. 

Si decide hacerlo, consulta las opciones a su alcance y da la orden telefónica al comando militar para que lo lleve a cabo. 

Su llamada es autentificada por un número que aparece en una pequeña tarjeta llamada “la galleta”, que le confirma a su interlocutor. 

En total, el tiempo entre la decisión del presidente y el lanzamiento de un arma nuclear puede limitarse a unos minutos, señaló recientemente Derek Johnson, de la organización antinuclear Global Zero. 

“Las personas en la cadena de mando pueden técnicamente negarse a obedecer una orden, pero una orden autentificada se considera legal”, dijo en un video. “Y la presión para obedecer es enorme”. 

El sistema está “diseñado para ser rápido y decisivo. No está diseñado para que se debata la decisión”, señaló el exjefe de la CIA Michael Hayden en agosto de 2016 en la cadena NBC.

Alistaban juicio 

Los demócratas se alistaban ayer  para lanzar un segundo juicio de destitución contra Donald Trump, un hecho inédito en la historia de Estados Unidos, mientras el presidente saliente no da señales de dejar el cargo tras la cruenta asonada de sus partidarios contra el Capitolio.

Los demócratas planean desencadenar el juicio mañana para así acelerar un proceso que normalmente lleva semanas. No obstante difícilmente podrían completarlo antes de que el presidente electo, el demócrata Joe Biden, asuma el día 20 de enero.

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, iniciará la tramitación a menos que Trump renuncie o que el vicepresidente, Mike Pence, invoque la 25ª Enmienda, por la cual el gabinete puede destituir al presidente.

Trump “está perturbado, trastornado y peligroso”. Debe irse”, dijo Pelosi en Twitter.

La determinación de enjuiciarlo fue el corolario del asalto al Capitolio perpetrado el miércoles por furiosos partidarios de Trump. El ataque dejó cinco muertos; entre ellos un policía.

El texto del juicio político que preparan los demócratas culpa directamente a Trump por la asonada.

“En todo esto, el presidente Trump puso en grave peligro la seguridad de Estados Unidos y sus instituciones de gobierno. Amenazó la integridad del sistema democrático, interfirió en la pacífica transición del poder y puso en peligro a una rama coordinada del gobierno”.

Twitter cerró cuenta 

Twitter suspendió “permanentemente” la cuenta de Donald Trump, evocando los riesgos de “una mayor incitación a la violencia” de parte del mandatario estadounidense saliente, dos días después de la invasión de sus seguidores en el Capitolio.

“Después de una cuidadosa consideración de los tuits recientes de @realDonaldTrump y el contexto actual, incluida la forma en que se interpretan (...), hemos suspendido permanentemente la cuenta debido al riesgo de una mayor incitación a la violencia” del presidente saliente, dijo la compañía en un comunicado.

Rápidamente el sitio @realDonaldTrump, que tenía 88,7 millones de seguidores, aparecía con el mensaje “cuenta suspendida” y las decenas de miles de tuits del mandatario desaparecidos del portal.

Lo más viral

Apodos, insultos, video-montajes ... el presidente Trump había hecho de Twitter, su canal de comunicación favorito con su cuenta @realDonaldTrump. 

Entre sus tuits más recordados estuvieron sobre “¡Noticias falsas!”.  El multimillonario republicano publicó en julio de 2017 un montaje de video en el que se lo muestra asesinando a un hombre, su rostro reemplazado por el logo del canal CNN. La publicación fue compartida cientos de miles de veces.

Durante el segundo año del mandato de Trump, el líder norcoreano Kim Jong Un advirtió en su discurso de Año Nuevo de 2018 que tenía un “botón nuclear” en su escritorio. Sin embargo, también expresó interés por el diálogo. 

Furioso, Donald Trump escribió un tuit contra él en que lo llamó “Little Rocket Man” (“pequeño hombre cohete”): “El líder norcoreano, Kim Jong Un, acaba de decir que tiene un botón nuclear en su escritorio en todo momento. Infórmenle que yo también tengo un botón nuclear, pero es mucho más grande y más poderoso que el suyo, ¡y funciona!”. 

A lo largo de su presidencia, Trump utilizó Twitter para ridiculizar a sus oponentes y desarrollar los apodos más burlones para ellos: ¿El futuro presidente, Joe Biden? “Sleepy Joe” (Joe el dormido). ¿La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi? “Nancy la loca”.  Trump se retiró de Twitter el 8 de enero con el anuncio de que no asistirá a la juramentación de  Joe Biden.  

Final de Mr. Trump

¿Ser destituido, renunciar, ser discreto o liberarse de todas las convenciones? Varios escenarios emergen para los últimos 12 días del mandato de Donald Trump después de la invasión de sus partidarios en el Capitolio.

Demócratas, columnistas e incluso algunas voces republicanas quieren despedir de inmediato al presidente Donald Trump, quien, como presentador de un “reality”, le gustaba lanzar a los concursantes: “¡Estás despedido!”.

Para destituir a Donald Trump, tendría que ser declarado culpable por dos tercios del Senado, lo que es muy cuesta arriba antes de que Joe Biden preste juramento el 20 de enero. Un “segundo juicio” dejaría una marca indeleble en su historial: ningún presidente estadounidense ha sufrido este deshonor.