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Surcoreanos festejan destitución de presidenta

Sábado, 11 de Marzo de 2017
Unos 20.000 agentes vigilaban a los manifestantes.

La presidenta surcoreana destituida Park Geun-hye guardaba silencio ayer, mientras oponentes y partidarios se dividían las calles de la capital con actos masivos en una nación profundamente dividida en cuanto a su futuro.

Park no se ha dejado ver ni oír desde que la Corte Constitucional pronunció su fallo el viernes, el cual puso fin a una lucha por el poder que ha consumido al país durante meses. Aún permanece en la Casa Azul, la residencia presidencial, y sus colaboradores dicen que necesitan tiempo para preparar su regreso a su residencia en el sur de Seúl. 

Con banderas y velas, y entonando cánticos de júbilo, decenas de miles de personas ocuparon un bulevar céntrico para festejar la destitución de Park.

Mientras tanto, en una plaza cercana, seguidores de la presidenta destituida agitaban banderas, mientras los oradores, de gorra roja y uniforme militar, juraban resistir lo que llamaban un “asesinato político”.

La policía se había preparado para actos de violencia después de los choques entre las fuerzas del orden y los seguidores de Park que dejaron tres muertos y decenas de heridos en la víspera.

Unos 20.000 agentes vigilaban a los manifestantes, aislados los unos de los otros por barreras de cientos de buses policiales.

Los adversarios de Park coreaban, “ganaron las velas” y “arresten a Park Geun-hye” al marchar hacia la Casa Azul. Se autodenominan la Fuerza Vela porque estas fueron la característica de las enormes manifestaciones de los últimos meses, que se realizaban al atardecer.

La sentencia de la corte significó un golpe demoledor para la primera mujer que ocupa la presidencia en el país. Park se alzó sobre una ola de nostalgia conservadora por su padre, el difunto dictador Park Chung-hee, para ganar las elecciones de 2012, pero su presidencia se derrumbó ante el embate de millones de manifestantes furiosos.

Si bien el fallo puede haber significado el fin de su carrera, los analistas ven en su silencio una actitud desafiante y acaso la esperanza de usar la furia de sus seguidores para recuperar apoyo.

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AP