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Última tecnología tras la pista de coronavirus

Sábado, 8 de Febrero de 2020
Las aplicaciones en línea permiten a los viajeros chinos comprobar si han tomado el mismo vuelo.

No había hablado a nadie de su reciente viaje a Wuhan, ciudad donde brotó el nuevo coronavirus, pero eso no impidió que la policía llamara a su puerta en plena noche para controlar si tenía fiebre. China está usando todas las tecnologías a su alcance e informaciones personales para intentar contener la epidemia.

El episodio fue descrito en un artículo publicado en internet por las autoridades de Nankin, capital de la provincia de Jiangsu (este). El hombre había viajado a Wuhan (centro) y luego se había impuesto a sí mismo una cuarentena por precaución, sin hablar con nadie. Pero los dirigentes lo identificaron buscando bases de datos de viajeros. 

Para contener el nuevo coronavirus, que ya infectó a más de 30.000 personas, China utiliza un arsenal que le es familiar: el análisis de datos a gran escala y el despliegue de todas las tecnologías de inteligencia artificial.

Las aplicaciones en línea permiten a los viajeros chinos comprobar si han tomado el mismo vuelo o avión que una persona sospechosa de estar infectada o enferma, haciendo uso de listas publicadas por la prensa estatal.

En Pekín, un jefe de barrio encargado de un complejo residencial con 2.400 apartamentos explicó que los datos de vuelos y trenes permitían vigilar los movimientos recientes de cada residente. 

“Utilicen los datos para vigilar, identificar casos prioritarios y prever eficazmente la evolución de la epidemia en tiempo real”, ordenó el martes la Comisión Nacional de Salud a los gobiernos locales. “Es necesario reforzar el intercambio de información entre la seguridad pública, los transportes y las demás administraciones”, advirtió, según un comunicado.

Fiebre tecnológica

El objetivo es, ante todo, identificar a las personas que sufren de fiebre, síntoma habitual de la contaminación por coronavirus. En todas partes, los guardias de barrio o de edificios controlan a los visitantes con un termómetro.

Los servicios de transporte público, por su parte, ponen a prueba sistemas avanzados para detectar en la multitud a los pasajeros con una temperatura anormal, utilizando cámaras térmicas y programas informáticos “inteligentes”.

En Pekín, un sistema desarrollado por el gigante chino de Internet Baidu controla a los pasajeros de la estación de tren Qinghe mediante tecnologías de reconocimiento facial y sensores infrarrojos, fotografiando automáticamente cada rostro.

Si la temperatura de un cuerpo supera los 37,3 grados, se dispara una alarma estridente, provocando un segundo control (manual). Según Baidu, su sistema puede controlar a más de 200 personas por minuto, mucho más que los estrechos pórticos de detección térmica de los aeropuertos.

La firma china experta en reconocimiento facial, Megvii, también desarrolló urgentemente un sistema similar, experimentado en una estación de metro en Pekín. “Movilizar a casi 100 personas para que se trabajen juntas a distancia no ha sido fácil. Todos ellos trabajaron duro durante las vacaciones de Año Nuevo”, informó un portavoz de la empresa. Según él, el equipo optimizó sus modelos “para detectar eficazmente las temperaturas corporales incluso cuando sólo la frente está al descubierto”.

Las empresas tecnológicas chinas rivalizan en ideas para ayudar a combatir la epidemia, como por ejemplo planificar entregas de suministros con drones o cartografiar la propagación del virus.

Pero en todas partes se intenta ante todo identificar a los viajeros originarios de la provincia de Hubei y su capital Wuhan, es decir a unas 5 millones de personas que habrían salido de la metrópolis antes del 23 de enero, cuando se instaló el cordón sanitario. Una tarea que requiere importantes recursos humanos.

Aunque muchos municipios prometen primas en caso de denuncia, otros establecen sistemas de registro electrónicos.

En algunos barrios de Pekín, los residentes se ven obligados a escanear un código de barras con su teléfono inteligente para rellenar un cuestionario digital. En él deben precisar su dirección, los detalles de los medios de transporte utilizados en los últimos días e indicar si han “recientemente” visitado la región de Wuhan o han estado en contacto con personas procedentes de ella.

Cuarentena drástica

La expansión de la epidemia llevó a las autoridades de Hong Kong a aplicar desde este sábado una cuarentena drástica de dos semanas a cualquier persona que llegue desde China continental. Quienes no respeten esta orden de confinamiento en hoteles o casas particulares se exponen a seis meses de prisión. 

Las medidas de aislamiento también siguen vigentes en muchas ciudades chinas, donde decenas de millones de personas permanecen encerradas en sus casas.

La metrópolis de Shanghái (este), de 24 millones de habitantes, considerada el pulmón económico de China, exige desde este sábado el uso de mascarilla en lugares públicos. 

Durante una visita esta semana a Wuhan, el vice primer ministro Sun Chunlan ordenó a las autoridades locales que adopten medidas de “tiempos de guerra” y les pidió incluso que rastreen la ciudad en busca de habitantes que tengan fiebre. 

La localidad y la provincia de Hubei, de la que Wuhan es capital, llevan aisladas del mundo dos semanas por un cordón sanitario.

Más allá de Hong Kong, muchos países endurecen las medidas que aplican a contra las personas procedentes de China y aconsejan no viajar al país, al que la mayoría de las aerolíneas internacionales ya ha dejado de volar. 

Además, miles de viajeros y tripulantes permanecen confinados en dos cruceros en Asia. 

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AFP
AFP