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San Gregorio, un barrio que trabaja por sus mejoras

Martes, 6 de Julio de 2021
Existe una discordia entre los vecinos por una casa en abandono que se encuentra ubicada en la parte alta; la mayoría solo reconoce como espacio comunal la de la parte baja.

Hace más de cuatro décadas, en Villa del Rosario, nació y se organizó el barrio San Gregorio, un amplio sector caracterizado por el arduo trabajo de la comunidad, quienes, hasta el día de hoy, continúan en lucha por alcanzar sus objetivos.

Por la extensión, fue dividido en parte baja y parte alta, pero todos comparten los mismos sitios. Cuentan con una escuela del Instituto Técnico María Inmaculada, sede Cristo Rey, que fue construida hace poco más de 35 años. Por ella han pasado varias generaciones de rosarienses y aún se adelantan gestiones para que se mantenga en pie y siga prestando servicio.

Así mismo, en el corazón de San Gregorio se encuentra el distintivo principal y el ícono con el que los habitantes se suelen identificar: el polideportivo, que recibe a todos los niños y adultos de la zona. Al lado se construyó el parque infantil, que también es frecuentado desde temprano por los adultos mayores e incluso animales.

Los espacios de esparcimiento han sido mantenidos y cuidados por la Junta de Acción Comunal (JAC), pues, según señalan, ha faltado conciencia por parte de muchos de los habitantes para que estos tengan un buen estado y funcionen por más tiempo.

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El salón comunal de la discordia

En una fuerte tensión de opiniones encontradas se encuentran algunos habitantes de San Gregorio por una construcción de la parte alta, que antes funcionaba como salón comunal y que en la actualidad está desocupada.

Johana Valcarcel, presidenta de la JAC, manifestó que las llaves del espacio están en manos de la antigua líder comunal, lo que les ha traído incluso problemas jurídicos.

“Es un lugar pequeño, tiene hasta un tablero verde de tiza y le pertenece al municipio, no está siendo usado por nadie, pero queremos recuperarlo para poder hacer actividades allí”, señaló la lideresa.

Valcarcel agregó que ya se han adelantado dos audiencias para poder definir qué va a pasar con este espacio y se dicte si puede ser tomado por la JAC.

El equipo de La Opinión estuvo en el lugar donde se encuentra la construcción y los vecinos de esa cuadra manifestaron que no se trataba de ningún salón comunal, sino que ahí vivía una persona que tuvo que volver a su ciudad natal.

En la actualidad, el barrio cuenta con un segundo salón, en la parte baja, y que es usado la mayor parte del tiempo para hacer capacitaciones e incluso ha sido visitado por organizaciones internacionales. Sin embargo, no cuenta con una unidad sanitaria y fue hasta hace poco tiempo que se legalizó, razón por la que solicitan una mejora.

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Los costos por las nubes

La lideresa también manifestó que a diario recibe quejas de la comunidad por el alza de los servicios públicos, en especial el del agua, servicio prestado por la empresa Aqualia.

“Entendemos que estas alzas se basan en unas normativas, pero es que cada mes suben más y el consumo es el mismo. Lo que más nos molesta es la indiferencia por parte de la empresa que suministra este servicio”, señaló Valcarcel.

Además, la lideresa denunció que los usuarios se han visto obligados a pagar un contador de agua que supera los 250.000 pesos, dinero que es cobrado en las facturas mensuales.

“Aquí somos personas de bajos recursos, no podemos asumir esos costos, y al final no nos están solucionando ningún problema. Deseamos es que se trabaje más de la mano de los líderes sociales para llegar a la raíz del problema”, enfatizó.

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‘Calles que parecen hormigueros’

Según la presidenta de la JAC, algunas calles de San Gregorio están intransitables por los arreglos que ha adelantado la empresa de acueducto, lo que al final les ha traído más problemas que soluciones.

“Al frente del salón comunal, de la parte baja, la calle parece un hormiguero, es muy difícil conducir por ahí y en parte también es por los alcantarillados que no funcionan de manera correcta”, afirmó Johana Valcarcel.

Agregó que cuando rompen las calles, no las pavimentan con la misma calidad. Al cabo de las semanas, tienden a deteriorarse más rápido de lo normal.

“Se han pasado varios derechos de petición para que se solucione este tema, pero lo único que hemos recibido es silencio administrativo, no se dan el trabajo de venir y revisar los problemas que se están presentando”, señaló.

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Zonas de riesgo

Cuando comienza la temporada invernal, los habitantes de San Gregorio empiezan a sufrir, porque sus calles se empiezan a inundar y se convierten en un peligro.

“Hace poco, la administración municipal hizo unas mejoras en un puente que se tapaba cada vez que llovía y, cuando el agua bajaba, inundaba las casas”, comentó Valcarcel.

De la misma forma, en la parte alta de San Gregorio algunas zonas están catalogadas como de alto riesgo de deslizamiento. Por esta razón, algunos terrenos aún no son legalizados.

Algunos residentes indicaron que solo se ha presentado un derrumbe en la zona más alta del sector, pero que igual temen que con un aguacero se presenten situaciones peores; ante esto, se mantienen en alerta.

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