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Bombardeo de semillas sobre el Catatumbo

Domingo, 15 de Agosto de 2021
El Ejército y la UFPS trabajan en la reforestación con una ‘lluvia verde’.

Como si se tratase de una estrategia aérea militar, el Ejército coordina con el Jardín Botánico de la Universidad Francisco de Paula Santander, seccional Ocaña, una campaña encaminada a la reforestación del Catatumbo.

Se trata de la elaboración de unas cápsulas con semillas recubiertas de arcilla, hidrogel y fertilizantes especiales para ser lanzadas durante un sobrevuelo en las regiones devastadas por el hombre.

‘La lluvia verde’ como se ha denominado se coordina a través de la Fuerza de Despliegue Rápido número 3 y tiene la finalidad de arrojar desde una aeronave 60 mil semillas encapsuladas con todos los nutrientes hacia un área determinada para restablecer la cobertura vegetal sobre las áreas deterioradas a causa de los cultivos ilícitos. Además, cumplir con las metas de siembras fijadas por orden presidencial con las estrategias de La Burbuja Ambiental para el control a la deforestación, una instancia que el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y la Fuerza Pública, vienen implementando a nivel país.

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Inicialmente se trabaja con la especie herbácea centrosema de la familia macrocarpum bentht que garantiza la producción de 40 toneladas por hectárea año con un arbusto que crece de dos a tres metros generando un colchón verde sobre las laderas. La planta se propaga rápidamente por sus habilidades rastreras y trepadoras para la incorporación de nitrógeno. 

En la granja del alma mater se coordinan las pruebas de ensayo e impacto, lanzando la cápsula desde un edificio para determinar la consistencia y garantizar la efectividad con la germinación en el campus universitario. Posteriormente, se habilitarán las aeronaves para regar unas 15 mil cápsulas en la región y hacer el seguimiento para determinar los resultados, indica el sargento viceprimero Reider Osorio Cuevas.

Las unidades militares efectuarán sobrevuelos en la región para abarcar la extensa zona y replicar el experimento en todo el departamento. 

Hace un año se viene trabajando desde la academia para determinar los patrones de semilla a encapsular, las pruebas del terreno, la humedad y todas las variables para evitar la menor pérdida de la especie lanzada.

El lenguaje ambiental

 

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Del proyecto participan jóvenes estudiantes y soldados, quienes recolectan el material vegetal, lo trasladan hacia el vivero de la universidad y proceden con la arcilla.

 

El coordinador del Jardín Botánico, Eimer Amaya explicó que se trata de un plan piloto para recuperar la capa vegetal de los bosques. 

En los laboratorios de germoplasma se fabrican las cápsulas. Igualmente se hacen las investigaciones pertinentes para medir el impacto del proyecto, buscando la réplica en otras regiones del país.

La estrategia corresponde a una técnica japonesa de la década de los 70, con experiencias significativas en los cultivos no polinizados. 

El objetivo fundamental es devolver a las montañas el característico verde, lanzando semillas en cápsulas comprimidas, las cuales se activan con los aguaceros para la respectiva germinación. La cápsula absorbe la humedad y se logra la germinación entre 8 y 10 días”, precisó el ingeniero Eimer Amaya.

Antigua técnica japonesa

Muchos países y organizaciones mundiales han incrementado sus esfuerzos para reducir el impacto ambiental sobre la flora y fauna provocada por la mano del hombre. Se han implementados diversos métodos para recuperar los bosques y entre ellos se destacan las ‘bombas de semilla’ o estrategia ‘Nengo Dango’.

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Corresponde a la elaboración de unas bolas de arcilla en japonés, utilizado desde hace muchos siglos para sembrar en zonas de difícil acceso, o en terrenos secos.

El concepto fue creado por un japonés llamado Fukuoka, autor de un método de agricultura natural. Su técnica consiste en rodear las semillas con arcilla, abono y arena, formando una masa, para luego armar las bolitas. Las bombas deben secarse a la sombra durante varias horas. 

La capa de arcilla, una vez seca, evita que las semillas se conviertan en alimento de pájaros, roedores y otros animales, y es la lluvia la que libera a los futuros árboles de su cascarón y les ayuda a germinar.

El Nendo Dango es mucho más eficiente que los métodos tradicionales de reforestación. Además, es mucho más barato que la plantación con arbolitos obtenidos en un vivero.

Al plantar árboles nativos para concientizar sobre la realidad respecto a la deforestación y el cambio climático, es importante tener en cuenta la variedad de semillas de plantas autóctonas a la hora de elaborar las cápsulas.

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Javier Sarabia

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