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El virus llegó para quedarse entre nosotros: médico que asesora al Minsalud

Sábado, 5 de Septiembre de 2020
Desde Ocaña, el galeno Juan Carlos Jiménez se ha convertido en pieza fundamental del equipo técnico del Gobierno.

El ritmo de vida de la humanidad cambió drásticamente, donde surgen héroes de carne y hueso para afrontar un enemigo invisible que llegó para quedarse entre nosotros, afirma el médico cirujano ocañero Juan Carlos Jiménez Illera, quien se ha convertido en pieza fundamental del equipo técnico del gobierno para mitigar los efectos de la COVID-19.

Integra el Consenso nacional de expertos de atención al diagnóstico y tratamiento de la pandemia en todo el territorio colombiano.

El profesional de la salud hace parte de la Asociación Colombiana de Infectología que asesora al ministro de Protección Social, Fernando Ruiz y al presidente de la República, Iván Duque Márquez, en los protocolos de bioseguridad.

El órgano consultivo está integrado por 240 médicos especialistas, asociaciones, fundaciones, área científica de las universidades y representantes de 64 agremiaciones de todo el país.

Lleva más de seis meses en reuniones virtuales desde las 5:00 la tarde hasta las 11:00 de la noche en ocho grupos de expertos en áreas específicas en el manejo de la información de alta confidencialidad para la Presidencia de la República,  quien avala los protocolos.

El médico cirujano de la universidad Metropolitana de Barranquilla, con maestría en Terapia Neural de la Universidad Nacional de Colombia, es el único representante del oriente colombiano. 

¿Qué viene a partir del primero de septiembre?

Un proceso de responsabilidad social donde cada persona debe velar por el autocuidado con el uso del tapabocas, el distanciamiento, la correcta desinfección, evitar aglomeraciones y acatar los lineamientos emanados por el Gobierno Nacional para evitar consecuencias mayores.
     
¿Cuál ha sido el comportamiento del virus en el oriente colombiano?

En cada región la curva epidemiológica es distinta, en Santander y Norte de Santander llega tardíamente y en la actualidad se encuentra en la fase de ascenso para alcanzar el pico en septiembre y octubre, por eso las recomendaciones y la preparación para no saturar el sistema de salud, con el fin de mitigar las secuelas y la letalidad.

¿Cuántas fases se deben cumplir dentro de ese proceso?

En marzo comenzó la preparación con un diagnóstico real de centros asistenciales en todo el país: la expansión, adquisición de equipos especializados, capacitación del personal y la utilización de las plataformas virtuales. Luego vino la contención con rigurosos mecanismos de control.

Después, la mitigación para reducir los riesgos de contagios. Ahora estamos en la fase de la transmisión sostenida, donde se analiza los efectos físicos y emocionales. Por último, la adaptación a un nuevo estilo de vida.

¿El virus nos ganó la batalla?

Claro, el impacto social es incalculable, llegó para quedarse con nosotros. Muchos de mis amigos y colegas perdieron la vida en una franca lucha contra ese enemigo invisible, son verdaderos héroes que ofrendaron sus vidas por la de los demás. Lo más triste es que muchas personas no hacen caso a las recomendaciones.

¿El aspecto emocional qué papel juega?

Es un factor esencial ya que el estrés, la angustia y la incertidumbre por el encierro prolongado afecta el sistema inmunológico y el organismo no cuenta con las defensas suficientes para repeler el ataque.

¿En Ocaña se dan palos de ciego?   

Se trabaja a ciegas porque no se hace la detección precoz para efectuar los cercos epidemiológicos a tiempo y así evitar la propagación del virus. Se requiere un laboratorio especializado para suministrar esos datos y tomar los correctivos, cuando se desate con mayor intensidad no hay sistema de salud que aguante.

¿La red hospitalaria está preparada?

Observamos que se ha hecho el esfuerzo con los planes de expansión, el Centro Transitorio Respiratorio, la dotación de equipos y capacitación del personal en el campo de la salud, esperamos que sea suficiente para atender una emergencia de gran magnitud y reducir el impacto de mortalidad.

Dios quiera que no se sature porque existen 18 camas (en Ocaña) y si el número de paciente es mayor ya que el crecimiento no es matemático sino exponencial, no habría disponibilidad; el tratamiento para una persona contagiada dura mínimo 14 días en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

De acuerdo con los cálculos, ¿se puede colapsar?   

Me preocupa la demora en la entrega de los resultados, luego de las pruebas aplicadas, pues impide hacer un cerco epidemiológico efectivo. No se cuenta con laboratorios especializados para el análisis oportuno de las muestras. Cuando se produzca el pico más alto, el impacto va a ser bastante grande en la red pública hospitalaria.

A la hora que se desborden los casos positivos para Ocaña va a ser catastrófico y golpeará fuerte. Un comité bioético deberá escoger a quién se le ofrece los servicios de acuerdo con la probabilidad de vida útil.

La situación es bastante compleja y el máximo pico de la curva está por venir. Es urgente el autocuidado, respetando todos los protocolos de bioseguridad para mitigar los riesgos. 

¿Qué panorama revelan las estadísticas? 

De acuerdo con los análisis, aplicando el 1,2 de la tasa de impacto, se podrían presentar en Ocaña entre 2.500 a 2.800 casos positivos y un índice de mortalidad de 50 personas al final de la pandemia. Para el Norte de Santander esos datos los maneja con mayor certeza el Instituto Departamental de Salud (IDS).

A pesar de las proyecciones, irónicamente, no es tenido en cuenta por el Puesto de Mando Unificado... 

Cuando apenas comenzaba la pandemia, por contar con información privilegiada para afrontar la crisis sanitaria, ofrecí los servicios de manera altruista al Puesto de Mando Unificado de Ocaña, pero nunca fui tenido en cuenta. Entonces, colaboro con un grupo de médicos amigos, como internistas, especialistas en geriatría e intensivistas del Centro Respiratorio del hospital regional Emiro Quintero Cañizares. 

¿En qué consiste el síndrome de deficiencia respiratoria?

Es una tormenta de citoquinas que libera sustancias para combatir el virus que genera estragos en los pulmones y se requiere la ventilación mecánica. Entonces, la pericia de los especialistas, la infraestructura y el tratamiento oportuno es fundamental una vez se tengan las pruebas diagnósticas.

¿Apenas comienza el ascenso y qué viene luego?

Son muchas variables, ya que es más fácil calcular el ascenso que el descenso, viene una meseta. Esa pandemia que abarcó a toda la población se convirtió en una endemia que se quedó a vivir con nosotros, así como la influenza. Debemos convivir y esperar la efectividad de las vacunas que están en la fase tres.

¿Cómo es el manejo de las poblaciones especiales?

Se deben seguir los lineamientos en pacientes con cáncer hematológicos, maternas, neonatos, enfermedades renales permanentes, diabetes, hipertensión y tratamientos diferenciales. Además, cuidado en procedimientos de las vías digestivas y tratamientos odontológicos.

¿En qué tipo de personas es más frecuente el contagio?

La mayor tasa de contagios está en los genotipos masculinos, de raza negra y latinos mayores de 60 años, ya que el sistema inmune ha envejecido, por eso, se debe tener atención especial a los pacientes de comorbilidad, como hipertensos, diabetes, tabaquismo y obesidad.
  
En materia de recreación y deportes, ¿qué recomendaciones se tiene?

El uso de la piscina está totalmente prohibido por la mucosidad. El atletismo se puede practicar, guardando las distancias, y en el ciclismo observamos que utilizan tapabocas con filtros especiales con porosidad de alta ventilación. El fútbol en Colombia ha demorado, ya que los ingresos dependen mucho de las taquillas; en cambio, en Europa se manejan cifras astronómicas a través de la televisión.

¿No es recomendable el regreso de los niños a las aulas de clases?

La situación es bastante compleja y en estos momentos no están dadas las condiciones para el retorno a las escuelas. Se analizan los protocolos del regreso de algunos universitarios que requieran hacer las prácticas.
  
¿Cuál de las pruebas es la más efectiva? 

La más recomendable es la correspondiente al hisopado nasofaríngeo ya que se tiene un diagnóstico más preciso y se puede hacer el cerco epidemiológico a tiempo. Existe el serológico donde puede ser detectado en un tiempo determinado.
 
¿Cómo analiza la virtualidad?

La salvación para la economía, la gente continúa con labores cotidianas, los jóvenes siguen los estudios. También ha servido para crear confusión y hacer especulaciones lo que genera pánico y se desinforma sobre el uso de medicamentos.

Jiménez Illera con gran rigurosidad actualiza conceptos para conocer la realidad social, económica, política, científica y cultural del mundo para una mayor comprensión, análisis, valoración y aplicación de variables para afrontar la pandemia.

Manifiesta que a pesar que el gobierno nacional ordena la apertura gradual de algunas actividades se deben tomar las precauciones porque salir despreocupadamente a la calle sería un exabrupto y una torpeza. “Se aguantó lo mucho, ahora esperar lo poco por nuestro bienestar”, puntualiza.          

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Javier Sarabia