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En medio de la pandemia surge una recicladora de plásticos en Ocaña

Martes, 25 de Enero de 2022
Estas acciones ecológicas dan un respiro al planeta.

El ingenio y la creatividad se ha puesto a prueba durante la pandemia en el municipio de Ocaña donde surgen emprendimientos familiares para
superar la crisis financiera.


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El ciudadano José del Carmen Manzano Navarro desde niño ha sentido el frío de la pobreza, pero nunca se arrugó ante los momentos adversos. 

Decidió montar un molino para triturar el plástico en la vía que conduce hacia el relleno sanitario de La Madera.

“Estamos haciendo un bien al medio ambiente recolectando los residuos sólidos, son triturados y vendidos a las fábricas que reutilizan esos elementos en la elaboración de pocillos, poncheras, platos, canastas, juguetes y todo tipo de vasijas para las distintas comunidades”, dijo Manzano. 

El gestor de la idea manifiesta que la microempresa funciona de manera independiente y piensa convertirla en una fundación, pero se requiere más apoyo de las entidades gubernamentales.

Muchos amigos siguieron el ejemplo y se unieron para hacer un bien al medio ambiente volviendo a reutilizar los desechos dejados por la gente.

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“Recibimos todo lo relacionado con las pastas, la idea es agruparnos y que el Gobierno entregue subsidios para salir adelante. Laboramos 15 personas que llevan el pan de cada día a sus familias. Además de proteger el medio ambiente, estamos generando empleo a través de las basuras”, agregó Manzano. 
 

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Además de cuidar el medio ambiente se constituye en fuente de empleo.
De una dificultad surge la oportunidad 

Desde el carretero que recoge el material en las calles, el transportador, la persona que selecciona, limpia, el operador del molino, la gente dedicada a empacar el material para enviarlo a las fábricas y retornarlo convertidos en otros elementos útiles a la sociedad, hacen parte de esa gran empresa.

La idea es seguir creciendo con la ayuda de entidades ambientales para ofrecer ese servicio encaminado a la descontaminación de las fuentes hídricas y zonas verdes de la región.

Manzano recuerda que hace 30 años llegó de San Calixto a recoger cartones en una carreta para venderlo, pero en su mente siempre tenía la ilusión de montar su propia empresa para el procesamiento a gran escala. 
 Sobrevino la pandemia y aprovechó la coyuntura para independizarse. 

“Juntamente con su esposa consolidó la recicladora y poco a poco obteniendo recursos para el diario vivir. Hemos aprendido mucho y nos han visitado técnicos de otras ciudades para conocer la experiencia”, mencionó. 

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Sueña con incorporar las nuevas tecnologías de punta a través de máquinas de inyección de plásticos y comenzar una producción propia de los plásticos reutilizados. 
 

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El gestor de la idea habilita un molino para triturar el plástico.
Una idea que se consolida

Empezó el 27 de febrero del año pasado y como toda naciente empresa ha tenido inconvenientes para conseguir los permisos, pues muchos vecinos llamaban a la Policía y entidades ambientales para verificar los permisos y licencias.

“A Dios, gracias tengo toda la documentación al día y los recicladores tienen un lugar para comercializar los residuos con el fin de ganar dinero. Ahí estamos en la lucha, pero de manera legal”, precisó Manzano. 

Tiene en mente la creación de una fundación que propenda por el cuidado del medio ambiente y de paso dar oportunidades de trabajo a la gente. “Por eso buscamos el apoyo de las entidades oficiales encargadas impulsar los emprendimientos. El propósito es comprar inyectadoras de plástico para fabricar los pocillos, platos y todos los utensilios de cocina. Se requiere de unas sumas considerable de dinero, pues ese molino que utilizamos costó 30 millones de pesos y lo estamos pagando a cuotas. El mismo trabajo lo va pagando y es rentable”, indica.

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Una propuesta es usar el plástico para la elaboración de postes, pues está prohibida la utilización de la madera. “Cortar un árbol se constituye en un daño al medio ambiente, entonces existen alternativas. Nosotros impulsamos una campaña para crear conciencia en cuanto a la selección de las basuras para lograr la transformación”, recalcó.
 

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En un lote rumbo al relleno sanitario se observa montañas de residuos sólidos.
Una cadena 

Se considera como eslabón más de la cadena de recicladores que compra las botellas, vasijas, potes, canastas, sillas y juguetes en mal estado, los muele y vende a las fábricas para la conversión en otros elementos.

La pasta triturada es enviada a las grandes capitales del país donde los operarios la transforman en collares, manillas, vasijas, muebles, empaques, bolsas, botellas y todos los usos que se le pueda dar al plástico.

Indica que 15 personas han recibido capacitación para desarrollar ese oficio, pero faltan los recursos económicos para montar una fábrica con toda la maquinaria. Por ahora trabajan al aire libre, en un lote alquilado para albergar todo el material. De manera silenciosa laboran en las afueras de la ciudad y el propósito es fortalecer el gremio de recicladores para mejorar sus condiciones de vida.

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Una vez consolidada la fundación se buscaría un predio más amplio, los equipos y maquinaria con tecnología de punta. El objetivo trazado es generar empleo y recolectar los desechos que afecta la naturaleza.
  

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En la recicladora El Molino se generan 15 empleos directos.
Un mensaje a la consciencia  

La madre cabeza de hogar, Janeth Ropero Reyes, se levanta a las 4 de la mañana para dejar todo listo en el hogar y marcharse hacia la recicladora a las seis.

Fruto de esa rutina obtiene el sustento diario para levantar a sus hijos y siempre entrega un mensaje ecológico a los habitantes de la región.

“Hay que cuidar el planeta tierra, lo estamos contaminando y no hacemos nada por salvarlo. A Dios gracias surgen ideas como estas de recolectar los plásticos y reutilizarlos”, indica.

En la empresa tiene la misión de seleccionar y lavar todos los soplados o sea los potes pequeños con lubricantes, perfumes y bebidas. “Es algo insignificante, pero para el mundo es algo grande, ya que estamos dando un respiro. Hago un llamado a las amas de casa para que reciclen y nos ayuden en esta tarea para la descontaminación”, recalcó.

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Manifestó que a punta de basura mantiene a sus 6 hijos quienes se levantan con esa conciencia ecológica. “Ellos ven una pasta en la calle, la recogen y me la llevan, ya que representa plata para salir adelante. Desde niños le he enseñado la importancia de reciclar. Estamos acabando con el medio ambiente, en los ríos y mares existe muchos plásticos que hacen daño a los seres vivos”, reitera.

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Javier Sarabia Ascanio
Javier Sarabia

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