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‘La colombianita’ de Castañeda es la atracción en Ocaña

Jueves, 31 de Enero de 2019
La bicicleta tiene luces, alarma, equipo de sonido, termos para el tinto, entre otros.

A llegar al taller prende el sonido y al ritmo del Binomio de Oro empieza a reparar carros. Sus clientes tararean las canciones y admiran a ‘La colombianita’, una bicicleta que le fue regalada a William Castañeda Garay por su padre y la convirtió en toda una atracción en Ocaña.

A la bicicleta Castañeda le instaló un juego de luces, alarma, equipo de sonido, termos para el tinto y el agua, porta latas para la cerveza, banderas, cronómetro, una pequeña planta de energía, un carriel y adornos. 

“A quienes les gusta el bolegancho, les ofrezco en totumas que permanecen en una despensa. A la bici solo le falta tener Wifi y un baño”.

El mecánico descubrió su pasión por el ciclismo de niño y se hizo mecánico acompañando a su papá a desvarar carros en la Provincia. Al crecer y tener su propio caballo de acero decidió engallarlo, al punto de que en la calle para en cada esquina para tomarse fotos con los transeúntes.

La bicicleta se convirtió en una extremidad más de Castañeda y la cuida con una dedicación casi enfermiza. En su taller explica como la fue acondicionando y qué significa cada parte.

“También le tengo linterna, cigarrillos, encendedor y con ella me he ganado varios premios en Ocaña. Las llantas de caucho las limpio con betún y los adornos en amarillo, azul y rojo, son para hacerle un homenaje al país”.

El primer objeto que Castañeda le instaló fue una parrilla, luego bombas y después una placa para identificarla simbólicamente. La misma lleva las iniciales de sus nombres y apellido, además del año de nacimiento (WCG 65).

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Protagonista 

Castañeda tiene 54 años, tiene dos hijos y su esposa integra coros religiosos. Su familia lo apoya en su pasión al ciclismo y le regalan objetos para que se ingenie dónde ponerlos.

“Todo es alusivo a Colombia y cuando juega la selección dejo la mecánica y salgo con ‘La colombianita’ a animar la fiesta del fútbol.

En las fiestas patrias como el 20 de julio y el 7 de agosto, participa en los desfiles, siendo uno de los protagonistas.

Castañeda tiene un hermano gemelo, José Wilson, quien es el polo opuesto y hasta en el gusto por los equipos se diferencian. “A él le gusta Santa Fe y yo le voy a Millonarios, tal como lo hizo mi papá”.

A bordo de la bicicleta dijo que solo ha sufrido un accidente y en la calle “me respetan y me ayudan a cuidarla”.

Sobre los orígenes de la bicicleta Castañeda recuerda que su papá la compró en el almacén de Lucho Angarita. Muchos han querido comprársela, pero el valor sentimental es fuerte.

“Un mexicano a quien le dicen El zarco, uno caleño y un bogotano me insisten en que la venda, pero se han ido con las manos vacías. Un coleccionista quedó encantado y la quería llevar a un museo, pero prefiero tenerla en el museo de mi casa”.

A sus hijos Castañeda les ha inculcado la pasión por el ciclismo y este año espera tener arto trabajo para seguir poniéndole objetos.

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