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Lanzan salvavidas a cultivadores de cebolla de Ocaña

Domingo, 6 de Febrero de 2022
Con los tratados de libre comercio la cebolla peruana invadió los mercados de la provincia.

La exquisitez, sabor picante y textura en la elaboración de encurtidos propios de la cebolla cabezona roja es materia de investigación en los laboratorios especializados para la redención del cultivo en los municipios que integran la provincia de Ocaña.


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Los campesinos no dan el brazo a torcer e insisten en recuperar la genética para obtener la denominación de origen y así evitar la competencia procedente de Perú.

En los últimos años la producción ha caído dramáticamente debido al contrabando sumado al conflicto social, el desgate de los suelos y las plagas que retardan el ciclo vegetativo, lo que golpea el bolsillo de más de 6 mil familias, indica el director ejecutivo de la Asociación de Municipios Edgar Pallares Díaz.

Para salvaguardar el bulbo surgió la Agencia de Desarrollo Económico Local, con el apoyo de la ONG internacional Territorios de Oportunidades, y el proyecto fue avalado por el Ministerio de Agricultura.

En la reciente visita a Ocaña el titular de esa cartera, Rodolfo Enrique Zea Navarro, conoció el producto procesado y anunció el apoyo total a la iniciativa que es avalada por la Gobernación de Norte de Santander.

Producción por el suelo

 

Plan piloto

A través de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria, Agrosavia, se investiga sobre las características de la semilla para mejorar las condiciones de vida de las familias que buscan la conquista de mercados con el emblemático producto para el fortalecimiento de la economía regional.

 La ingeniera agrónoma, máster del Centro de Investigación, Yanine Rozo Leguizamón, manifiesta que es un proyecto financiado por el Sistema General de Regalías para recuperar el material genético y se trabaja en un plan piloto con 540 productores y mil 769 beneficiarios de las familias de la provincia de Ocaña.

Expertos promueven la elaboración de un modelo de producción sostenible de cebolla de bulbo en consonancia con los avances tecnológicos e innovación de del Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación, Colciencias.


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La iniciativa se aplicará en los 11 municipios con capacitaciones, asistencia técnica agropecuaria a pequeños productores y cuesta 5 mil 113 millones de pesos, una contrapartida por 3 mil 621 millones del Sistema General de Regalías. La Corporación hace su aporte con los profesionales del ramo y la universidad Francisco de Paula Santander, seccional Ocaña, lo que representa una cifra superior a los mil 200 millones de pesos.

 “El objetivo fundamental es recuperar la cebolla tradicional ocañera, evaluar la variedad que corresponda a los requerimientos de los productores para mejorar los precios en el mercado. Se constituye en algo cultural, se cuenta con un banco de germoplasma para el material genético encaminado a la restitución para hacerla más competitiva frente a los canales de comercialización”, indica la profesional.

En reciente visita a Ocaña, Rodolfo Enrique Zea Navarro, ministro de Agricultura, conoció el producto procesado

En reciente visita a Ocaña, Rodolfo Enrique Zea Navarro, ministro de Agricultura, conoció el producto procesado
 
Invaden el mercado

Con los tratados de libre comercio la cebolla peruana invadió los mercados de la provincia, empacada y vendida como si fuese ocañera en la Costa Norte colombiana.

Las amas de casa piensan que el producto es original y no perciben la diferencia a la hora de condimentar los alimentos, eso obliga a la búsqueda de una denominación de origen para frenar el ingreso del producto del vecino país.

Los campesinos manifiestan que es imposible competir ya que llega a menor precio ya que en el vecino país reciben subsidios del Estado, incorporan nuevas tecnologías y cultivan un producto más resistente a las plagas y por ende la rentabilidad.

“En esta región la semilla se ha contaminado y envejecido, entonces se requiere la renovación con buenas prácticas agropecuarias para alcanzar la marca colectiva”, indica el cebollero de San Calixto Saíd Sánchez Rodríguez.

En efecto el primer paso para la denominación de origen es mejorar la producción con la recuperación de genética para obtener la marca distintiva y su protección sea viable en los mercados nacionales e incluso internacionales.


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“No es posible que se venda la peruana como si fuera ocañera, entonces cobra mayor validez, la denominación de origen con los productores de ADEL Catatumbo organización que vincula a mujeres víctimas del conflicto”, agrega.

 

El punto de partida

José Luis Franco Pinzón, presidente de la Agencia de Desarrollo Económico Local, ADEL, con enfoque de frontera, manifiesta que es un modelo empresarial que permite apoyar todas las organizaciones de base de mujeres.

 “El producto estaba desapareciendo, nos dimos cuenta que el relevo generacional se estaba perdiendo. A los jóvenes no les era atractivo trabajar en los campos del Catatumbo”, agregó.

La función es crear un márquetin territorial con el propósito de alcanzar la marca colectiva de la cebolla ocañera. En estos momentos hay alrededor de 35 asociaciones trabajando en ese objetivo.

Franklin Martínez de la Fundación Creata, manifiesta que es una organización que ha venido generando acompañamiento a algunos procesos, productos y servicios en la obtención de sus marcas colectivas y denominaciones de origen en el territorio nacional.

“Son herramientas de protección, la diferencia radica básicamente en que la marca colectiva es más fácil de obtener, no tiene tanto arraigo hacia el territorio, no necesita una exclusividad de sus productos, insumos bases y demás”.

Se puede -agrega- obtener para un producto que sí puede tener una trascendencia, “pero no necesariamente como un arraigo, en este caso lo vamos a utilizar para la cebolla ocañera, mientras se logra comprobar y volver a recuperar la semilla del bulbo tradicional, a través de estudios científicos comprobar las propiedades de las semillas y las mismas condiciones ambientales de la región”.

 

Producción por el suelo

Agrosavia, adscrita al ministerio de Agricultura, determinó a través de estadísticas que la producción de cebolla ha disminuido considerablemente en los últimos 10 años.

Según los datos suministrados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas, DANE,  con la encuesta nacional agropecuaria las hectáreas cultivadas en el 2011 eran 4 mil; 2012, 3 mil 115; en el 2018 solo se cuenta con 2 mil 929, y 2019 mil 942. 

En la actualidad se adelanta el diagnóstico del material genético, suelos, plagas y enfermedades especialmente la raíz rosada primera causa de la pérdida.

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Javier Sarabia Ascanio
Javier Sarabia

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