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Lluvias causan estragos en la periferia de Ocaña

Viernes, 1 de Octubre de 2021
Drama de los damnificados de la ola invernal en Ocaña.

La Oficina de Gestión de Riesgos y Atención de Desastres mantiene la alerta naranja para mitigar los efectos de la ola invernal en el municipio de Ocaña.

Las recientes precipitaciones ocasionaron deslizamientos de tierra e inundaciones en algunos sectores periféricos de la ciudad donde los organismos de socorro brindan los primeros auxilios a los damnificados.

Las familias afectadas solicitan al gobierno local la ayuda humanitaria para resarcir las pérdidas y evitar tragedias que lamentar.

El punto más crítico se reporta en la Ciudadela Norte donde algunos moradores sufren los rigores de la temporada de lluvias.

El drama lo viven personas de escasos recursos económicos, destechados que, en el afán de conseguir un rancho para pernoctar, adelantan construcciones en las zonas de alto riesgo.

El coordinador de la oficina, Fernando Sánchez Barbosa, hace el diagnóstico para enviarlo a la Consejería Departamental y a la Unidad Nacional con el propósito de canalizar las ayudas necesarias y conjurar en parte la emergencia. “Es un proceso largo ya que se debe verificar las condiciones de las personas de todo el país”. 

Recomienda a los presidentes de la Juntas de Acción Comunal activar planes de contingencia y avisar oportunamente sobre la intervención en los cerros que pueda afectar a los vecinos.

Asegura que se hace la vigilancia constante y las alarmas están encendidas. “Los pronósticos del Ideam señalan grandes precipitaciones hasta el mes de diciembre y la estación meteorológica adelanta el monitoreo las 24 horas, todos los días de la semana. Estamos en máxima alerta por causas naturales que puede generar afectaciones en zonas de alto riesgo”, precisó el coordinador. 

Manifestó que los indicadores están a la vista con la nubosidad, fuertes vientos y la humedad de los últimos días donde los líderes comunales juegan papel fundamental para informar oportunamente situaciones de riesgo y mitigar los efectos de la ola invernal.

 “Nosotros hacemos la triangulación con los pluviómetros manuales instalados en los corregimientos de Pueblo Nuevo, Aguas Claras y Buenavista conectados a la central de la alcaldía para la toma de la información permanente y así adoptar las medidas pertinentes. A través de la Corporación Autónoma Regional de la Frontera Nororiental (Corponor) territorial Ocaña se hace el monitoreo sobre el río Algodonal”, agregó el funcionario. 
 

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Los destechados sin medir las consecuencias construyen en zonas de alto riesgo.

El clamor 

“Todo se derrumbó”, exclamó con la voz entrecortada la señora Marlene Álvarez, de 52 años, al observar la manera como un alud de tierra caía sobre su vivienda ubicada en el barrio Los Sauces, parte baja, durante un torrencial aguacero.

El deslizamiento afectó los techos, la cocina y parte de las habitaciones construidas con el sudor de su frente. La mujer se dedica a la granjería fabricando bollos de mazorca y arepas que distribuye a pie de puerta en puerta en la Ciudadela Norte de Ocaña para obtener el sustento diario.
 Manifiesta que afortunadamente el suceso ocurrió en las horas de la tarde cuando alistaba el maíz para preparar los alimentos y lo primero que pensó fue en el menor de edad que se encontraba en una pieza. 

“Escuché como si alguien hubiese tirado una piedra y grité saquen al niño, póngalo a salvo. Es triste observar la pérdida la cocina, estufas, el horno, el tanque aéreo y todos los enseres. Pido a los corazones bondadosos la ayuda y al alcalde, la gestión para que haga un muro de contención y se evite una tragedia mayor, ya que la casa de arriba pende de un hilito”, dijo la afectada.

Janeth Quintero Santiago es otra señora afectada con el desprendimiento de tierra donde se perdió las camas, colchones, una mesa de noche y la bicicleta. “Si hubiese ocurrido en las horas de la madrugada, estuviéramos hablando de una tragedia, pues todo quedó sepultado. Pedimos al alcalde que nos ayude lo más pronto posible al menos con unos arriendos ya que no tenemos hacia dónde irnos”, precisó.

La señora Mayerly Guerrero pide un muro de contención para evitar el efecto dominó de las viviendas. “Somos muy pobres y no tenemos millones de pesos que cuesta esa estructura, en cambio el alcalde puede formular el proyecto”, recalcó.

En el barrio El Líbano se registran inundaciones debido a la alta sedimentación que obstruye los sistemas de desagües. El ciudadano Luis Torrado reclama de las autoridades la atención para remediar los estragos dejados por el crudo invierno.

Ante esa situación, el mandatario local, Samir Casadiego anunció la gestión de los recursos a nivel nacional y departamental ya que el presupuesto para esos imprevistos se agotó.
 
 

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Javier Sarabia

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