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Supersalud interviene el hospital de Ocaña

Auditoría encontró lazos familiares entre los proveedores favorecidos con millonarios contratos.

La Superintendencia Nacional de Salud ordenó la intervención del hospital Regional Emiro Quintero Cañizares, de Ocaña, tras hallar al menos 87 deficiencias administrativas, financieras y asistenciales que ponen en riesgo la prestación adecuada y oportuna de los servicios a los usuarios en esta zona del país.

Mediante la resolución 12773 del 09 de noviembre, determina la separación del actual gerente o representante legal del hospital, Jairo Pinzón López y de los miembros de la Junta Directiva. Al mismo tiempo designó al médico especializado en administración hospitalaria, Yamil Blell,  agente especial interventor, quien tendrá un mes para presentar un Plan de Acción que contenga las actividades a realizar con miras a subsanar los hallazgos identificados.

El superintendente delegado de medidas especiales, Germán Augusto Guerrero Gómez, recordó la visita de auditoría adelantada en el mes de junio de este año donde se revisaron aspectos administrativos, financieros, técnico científicos desde el año 2019. “Se evidenció una serie de dificultades y deficiencias que ponen en riesgo la prestación de los servicios para la región. A raíz de eso se determinó hacer una intervención forzosa administrativa durante seis meses y esperamos que se superen para entregar saneado al departamento”, recalcó.

Supersalud ordena remover al gerente

 

 

Fue enfático al afirmar que ningún servicio de salud será suspendido. “Básicamente se hizo la notificación al representante legal retirado y la posesión del nuevo. Mediante un procedimiento de sellamiento de ciertas áreas, se toman la información y se reabre, no se priva al público de ningún tipo de servicio”, precisó.

Indicó que los hallazgos fiscales, administrativos y disciplinarios tienen una connotación donde hay problemas financieros y se enviaron a las entidades de control correspondientes para que hagan la investigación. “Esos fallos los emiten las autoridades, nosotros no”, aclaró.

Si se logra superar esas falencias se lo entregamos directamente a la gobernación ya que el hospital es departamental. “Normalmente estamos haciendo inspección y vigilancia. Además, se recibieron quejas y denuncias”, puntualizó.

Contrario al balance presentado por el departamento contable del centro asistencial, el delegado de la superintendencia manifestó que es evidente los grandes problemas de recaudos entre 2019 y 20 para poder cumplir con los compromisos adquiridos por la institución con los empleados a los contratistas. “Hay un gran problema en la gestión del recaudo y en la venta de servicios de salud que queremos entrar a superar”, señaló el funcionario.

Los hallazgos

 

La trascendental medida regirá durante los próximos 6 meses e implica la toma de posesión inmediata de los bienes, haberes y negocios de la Entidad Social del Estado que cuenta con 12 sedes, 149 camas, 80 consultorios, 5 salas de cirugía, 2 salas de parto y una de procedimientos, y tiene habilitados 234 servicios de baja y mediana complejidad para la atención en varios municipios de la provincia de Ocaña.

La auditoría encontró especialistas que, al parecer, usaban el hospital para atender pacientes particulares, anticipos de pagos sin justificación, compras onerosas y contratación indiscriminada de personal. Asimismo, lazos familiares entre los proveedores favorecidos con millonarios contratos.

Al menos 20 de los hallazgos registran situaciones encontradas en una muestra de 44 contratos celebrados entre 2019 y los primeros 5 meses de 2020, en los que presuntamente se vulneran el principio de transparencia, buena fe, objetividad,  imparcialidad, economía, eficiencia, debido proceso, igualdad, moralidad y eficacia, entre otros.

Pliego de cargos al gerente del Hospital de Ocaña, Jairo Pinzón

 

 

Además, la existencia de procesos contractuales presuntamente irregulares, evidenciando situaciones relacionadas con oferentes inexistentes, sobrecostos, procesos contractuales con conflicto de interés-colusión, concentración de proveedores, participación en procesos contractuales establecimientos comercio sin RUES, CC o NIT, no verificación de títulos de los profesionales y pagos de seguridad social, concentración de la contratación; indebido seguimiento a la ejecución contractual e indebida supervisión, entre otros.

De acuerdo con una auditoría realizada por la  Supersalud en junio de este año, el hospital pagó anticipos sin tener argumentos técnicos; vinculó personal misional a través de cooperativas, configurando una tercerización laboral; suscribió contratos onerosos sin estudios de costos, y desarrolló procesos de contratación donde se les pedían cotizaciones a proveedores inexistentes o donde cotizaban, al parecer, al mismo tiempo empresas de cónyuges.

Cuentas millonarias                  

Se pudo detectar que al parecer más de 17.000 millones de pesos contratados en un periodo de 14 meses se concentraron en 8 proveedores que en la práctica resultaban siendo 4, dado los vínculos de consanguinidad y afinidad que existían entre ellos.

La E.S.E. Hospital Emiro Quintero Cañizares, realizó pagos a los contratistas sin que los supervisores hagan el seguimiento técnico del cumplimiento del contrato, al evidenciarse que efectúan pagos sin el soporte de verificación de informes en el desarrollo de la ejecución contractual.

Registros de pacientes en un cuaderno

Dentro de las fallas administrativas, se evidenció la falta de sistematización de procesos como el registro de los traslados terrestres de usuarios, que se realizaba en un cuaderno y con información inconsistente, toda vez que se evidenciaron traslados que se traslapan en fecha, hora y profesional, igualmente traslados realizados por ambulancias que se encontraban fuera de servicio, letra de profesionales que difieren de una historia clínica a otra, información inadecuada respecto de los registros del profesional de medicina versus los registros de enfermería, generando duda de la información consignada.

Además, se evidenció que algunos especialistas, al parecer, realizaron en las instalaciones del hospital procedimientos quirúrgicos a particulares percibiendo honorarios por parte de los pacientes sin que medie un acuerdo de voluntades, asociación o alianza estratégica.

Estado financiero

En materia financiera se considera poco creíble la labor realizada por la Revisoría Fiscal del hospital, dado que no se evidenció que realice examen exhaustivo de la información para elaborar su dictamen, pasando por alto inconsistencias en la información financiera y/o legal.

Tras advertir que en muchos aspectos la información financiera dada por el hospital es confusa, incompleta, no verificable e incomprensible, el informe de la auditoría de Supersalud también estableció un aumento de riesgo en el equilibrio financiero del hospital, pues su déficit presupuestal pasó de 7.38% en 2019 a 61.4% en los 5 primeros meses de 2020.

Los pasivos de la ESE, se observa para el cierre de la vigencia 2019 fueron de $16.209 millones y las cuentas por cobrar brutas de la E.S.E. en 2019 ascendieron al valor de $94.183.150 miles, lo que indica la deficiente gestión de recaudo.

Durante el análisis, se advirtió que el hospital factura servicios que no están justificados o que no cuentan con soporte. Incumpliendo con la normatividad existente, se evidenció que los dos últimos gerentes del hospital dieron poder a un colaborador vinculado a través de una cooperativa de trabajo para que asistiera y realizara actas de conciliación de cartera y acuerdos de pago en representación de esa institución de salud.

La facturación

Otro hallazgo identificado está relacionado con inconsistencia en facturas y presuntos dobles cobres al sistema de salud por medicamentos y material médico quirúrgico, que en un primer momento no eran administrados a los pacientes, pero luego el servicio farmacéutico del hospital los despachaba y facturaba, nuevamente, para ser aplicados a otros pacientes.

Igualmente, se comprobó la facturación de servicios sin justificación y en 2019 el mantenimiento hospitalario estuvo por debajo de la ejecución exigida.

Rifirrafe entre el Hospital de Ocaña

 

 

La auditoría de la Supersalud puso de manifiesto también una falta de control en las existencias, vigencias y almacenamiento de los medicamentos, así como una deficiente planeación y control sobre los precios de los productos.

En el aspecto administrativo, se detectaron inconsistencias en la evaluación hecha por la Junta Directiva al gerente durante la vigencia 2019, pues esta no cumplió con los parámetros y requisitos establecidos en la normatividad sobre el particular.

Sin garantías para una atención segura

(El médico especializado en administración hospitalario, Yamil Blel, toma las riendas del centro asistencial. / Foto: Cortesía)

En el aspecto asistencial, se evidenciaron incumplimientos frente a los estándares de habilitación en lo relacionado con infraestructura, dotación, medicamentos, dispositivos médico e insumos, entre otros, historia clínica, Plan de Gestión Integral de Residuos Hospitalarios y estándar de medicamentos, entre otros; así como incumplimiento de las normativas de bioseguridad, en cuanto a: atención segura, manejo de residuos hospitalarios, proceso de esterilización, protocolos de limpieza y desinfección de áreas y superficies.

Asimismo, se identificó incumplimiento en la correcta gestión del servicio farmacéutico en la medida en que presenta desabastecimiento de medicamentos, falta de control de insumos médico-quirúrgico, reúso de dispositivos médicos incumpliendo la política de no reúso, medicamentos y dispositivos médicos vencidos, inadecuado control de inventarios, entre otros.

En el aspecto asistencial, también se observó incumplimiento en la oportunidad de agendas por parte de algunas especialidades, como dermatología y ortopedia con 697 y 1.169 usuarios en lista de espera, respectivamente.

Es persecución: gerente

En un improvisado discurso frente a los más inmediatos colaboradores, el gerente saliente del hospital, Jairo Pinzón López, se despidió e indica que siente temor por su vida. 

“Hoy estamos en el mejor hospital de Colombia, lo  recibí con 100 mil usuarios y lo dejo con 216 mil y solamente 4 quejas en los 4 años. En ese entonces tenía 84 demandas”.

“Siento temor por mi vida y la de mi familia, por esta persecución que no ha parado desde el mes de enero, tres meses antes de mi posible reelección”, dijo.

Asegura que hospitales de algunos departamentos que no están prestando servicios y sin recursos hoy no han sido intervenidos. “Aquí estaré con la frente en alto con plena convicción de que nací para servir a la gente”, puntualizó el abogado.

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Miércoles, 11 de Noviembre de 2020
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