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Veterinario ocañero sana a perros víctimas de la guerra

Martes, 13 de Noviembre de 2018
Carlos Alberto Bayona ha salvado la vida de animales heridos por minas antipersonales.

Los campos minados en el Catatumbo han cobrado la vida de inocentes, pero también han afectado a centenares de animales que han muerto desangrados. Otros, que han quedado heridos por minas antipersonales; han encontrado en el veterinario ocañero Carlos Alberto Bayona, un amigo que les salva la vida.

Hace 20 años el veterinario se dio a la tarea de atender a perros y a gatos e incluso, su mascota: Patasola, es una perra callejera que fue llevada a su consultorio de Ocaña por un desconocido hace 10 años.

“Me dijo que la traía del Catatumbo, perdió una de las piernas y se requirieron varias cirugías para que volviera a caminar. El hombre jamás volvió por ella y desde entonces permanece en la casa y es la mascota”, dijo Bayona.

Antes de llegar Bayona a su casa, escucha los ladridos de Patasola y cuando abre la puerta salta sobre su cuerpo de un brinco y bate la cola. “Ella es la prueba de que los animales también merecen una segunda oportunidad y los humanos no podemos ser indolentes ante la otra cara de la guerra”.

Al consultorio del veterinario han llegado perros y gatos alcanzados por esquirlas de minas antipersonales y con cuchillos en el vientre. Uno de los casos que más recuerda Bayona es el de Niña, una perrita que perdió una extremidad al caer en un campo minado, salvando a su amo.

“Logramos salvarla, pero luego sufrió cáncer y no resistió al tratamiento. Eso ocurrió hace 20 años y el caso fue como una lámpara cuando se va apagando, es duro desprenderse de los animales y más cuando se sabe que son inocentes víctimas de criminales”.

Bayona se levanta antes de que aclare el día y casi como un ritual camina hasta su consultorio, donde frecuentemente encuentra animales abandonados esperándolo en la puerta.

Otro de los casos que recuerda es el Ángel, un pastor alemán que detectó unas granadas en el sector La Ondina, en la vía a Convención. El perro sufrió perforaciones en el rostro y salvó de morir a ocho militares que se encontraban en la zona haciendo patrullaje. 

Bayona también atiende a los guías caninos antinarcóticos de la Policía y contó que son entrenados con juegos para que desarrollen más el olfato y así previenen atentados terroristas.

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Intolerancia humana 

Otros de los pacientes de Bayona, atendidos a honoris causa, son perros y gatos abandonados por sus amos y heridos para que no regresen a la casa.

“Algunos no resisten a los procedimientos, como Milagros, una perrita preñada que recibió una puñalada y llegó hasta urgencias del hospital, los médicos la estabilizaron y la enviaron a mi consultorio, donde murió por la gravedad de las heridas”.

Para Bayona es increíble el grado de intolerancia y también recuerda a un gato que fue alcanzado por una bala, cuando sicarios acribillaron a una pareja. Se sometió a cirugía y se salvó.

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