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Mujeres empoderadas del campo, cultivadoras de fresas

Martes, 19 de Octubre de 2021
Estas mujeres de Pamplona se sienten orgullosas con el trabajo que hacen.

Cinco mujeres campesinas, resientes en la vereda Monteadentro (Pamplona), desde hace varios años se dedican al cultivo de la fresa y de otras actividades agropecuarias.

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Dicen sentirse solas, pero como pueden ha logrado salir adelante sin contar con la ayuda de las entidades gubernamentales.

Trabajan sin importar el día o la fecha, porque es la única forma de sobrevivir.

Es lo que saben hacer, arrancarle los frutos a la tierra, esa que cultivan durante los 365 días del año.

También deben cumplir con los compromisos de los hogares: alimentar a los hijos, alistarlos para la escuela y atender a los animales domésticos, entre otros oficios.

Ellas son: Rosa Amira Cacua, Laura Gisella Gélvez Cacua, Alba Leonor Cacua, Zaida Juliana Rico Cacua y María Herminia Montes.

Todas del mismo núcleo familiar que trabajan unidas. Les asiste el propósito de seguir cultivando la tierra y nunca abandonarla, porque reafirman que es lo que han hecho toda la vida.

Viven en la finca La Ramada, parte alta del sector de Monteadentro, en donde dos veces a la semana recolectan la fruta para entregársela a un intermediario que va a buscar la producción más abajo de la vereda.

Tienen sembradas más de 10.000 matas y están próximas a plantar otras 5.000.

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En la finca trabajan las mujeres del núcleo familiar. / Cortesía/ La Opinión

 

Sin oportunidades

Las mujeres de más edad, debido a los escasos recursos económicos, nunca tuvieron la oportunidad de estudiar.

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Ahora las que quieren ir a prepararse a la universidad, afirman que les han cerrado las puertas.

Es el caso de Zayda Juliana Rico, que es la de menor de edad de la familia que cultiva y recolecta las variedades de fresas.

Para seguir con el propósito de superación se matriculó en el Sena, en donde hace la técnica en salud pública y se preparara para las pasantías.

“Cuando no tengo compromisos académicos me vengo a trabajar a la finca”, sostuvo Zayda. 

Se quejó del comportamiento de algunas personas citadinas que, por ser gente del campo, las miran como un “bicho” raro.

“No nos da pena. Nos mostramos como somos y estamos orgullosos de ser campesinos. Somos mujeres empoderadas del campo y producimos los alimentos para las ciudades”, indicó.

Líderes

“Podemos trabajar y ser independientes. No solo estamos para los oficios domésticos, sino también sabemos laborar el campo para sostener nuestros hijos”, dijo Laura Gisella Gélvez Cacua.

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Estas mujeres se catalogan como verdaderas líderes e independientes, porque ganan dinero que lo invierten en los hijos y para suplir las necesidades que tiene toda mujer.

Pero reiteró que se sienten solas y abandonadas por los gobiernos, de los cuales nunca han recibido ayudas como impulsos para poder salir adelante.

“Toda la vida hemos estado así sin la ayuda de nadie. No vamos a dejar el campo por nada en el mundo”, afirmó, Alba Leonor Cacua, una mujer con las manos y la piel curtida por el trabajo.

Tiene 57 años, madre de cuatro de hijos adultos y toda la vida ha dependido de las labores agrícolas.

Rosa Omaira Cacua también se siente orgullosa de ser mujer rural, porque le ha dado la oportunidad de aprender muchas cosas relacionadas con la agricultura de clima frío.

“Es una labor muy bonita y así llueva, truene o relampaguee, siempre nos toca trabajar”, añadió.

María Herminia Montes se siente satisfecha por ser emprendedora y cultivadora de fresas.

Esta familia, espera algún día hacer parte del algún proyecto productivo, que sea duradero para que puedan seguir labrando la tierra en Monteadentro.

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Las mujeres son todas del núcleo familiar. / Cortesía/ La Opinión

 

Los valores

De acuerdo con la temporada y la producción, los intermediarios compran el kilo de fresa, la más gruesa en un promedio de $3.000, la mediana en $1.500 y la pequeña en unos $700.

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En el mercado o cualquier otro sitio de expendio, cuando una persona va a comprar una libra revuelta de fresas, debe pagar en promedio entre $2.500 y $3.500.

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Roberto Ospino

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