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Pamplona pierde su legado colonial

Sábado, 26 de Septiembre de 2020
El desarrollo urbanístico vertical se ha desbordado y acaba el patrimonio histórico.

En los últimos 20 años, Pamplona ha tenido el mayor desarrollo urbanístico de la historia con la construcción de edificaciones que van desde los cuatro hasta los diez pisos. Algo inusual en la ciudad.

Desde 1960 empezó lo que muchos expertos en la conservación de bienes culturales llaman depredación al patrimonio colonial o histórico con la demolición de antiguas casonas de balcones, para construir inmuebles de cemento, ladrillo y vidrios.

Se ha ido cambiando el adobe, tejas de barro, balcones y los corredores por edificios que dañaron la arquitectura dejada por los colonizadores españoles. Es poco lo que queda de esas casas coloniales, que forman cuadrículas ordenadas en el Centro Histórico.

Vea Pamplona no quiere borrar su historia Las moles de cemento tratan de opacar parte de los vestigios dejados hace 471 años por los conquistadores y del arte republicano que aún no han sido tocado por el rampante desarrollo.

El cambio

A partir del 2020, la dinámica de la Ciudad Mitrada cambió con el auge de la Universidad de Pamplona y la llegada masiva de estudiantes, 12.000 en cada semestre.

Eso hizo que las familias optaran por hacer divisiones en el interior de las casas, con el fin de atender la demanda de hospedaje para los universitarios.

Fue así como surgieron, un par de años después, edificaciones mayores a cinco pisos, inclusive hasta los 10 niveles, cuando no estaba permitido en el plan básico de ordenamiento territorial.

De esta manera, algunas casonas con extensos solares fueron derribadas para darle pase a inmuebles que en nada conservan el estilo colonial de Pamplona.

El desarrollo

(De casas coloniales se pasó a edificaciones de 10 niveles o pisos.)

El secretario de Planeación, Carlos Parada, considera que el fenómeno está sujeto al crecimiento que ha tenido la universidad en los últimos 20 años.

Con la creciente oferta académica llegaron jóvenes de todos los rincones del país y de Venezuela que requerían de comodidades para estudiar.

“Teniendo en cuenta esas necesidades se empieza a generar nuevos espacios para alojarlos en el municipio”, afirmó.

Así surgieron las primeras viviendas con espacios amplios para la atención de la población estudiantil.

Según el funcionario, se fueron generando procesos urbanísticos en terrenos que no habían sido explotados. De esta manera, las nuevas construcciones se fueron extendiendo por todo el casco urbano.

Parada recordó que con la reactivación del este sector se generó un nuevo poder adquisitivo de los pamploneses para desarrollar proyectos en altura.

Recordó que a partir del 2009, cuando se estableció el Plan Especial de Manejo y de Protección del Centro Histórico, se le dio un nuevo manejo al tema de la preservación de los inmuebles antiguos.

En este sentido, considera que el documento obligó a los empresarios de la construcción a identificar nuevas zonas de desarrollo con áreas más amplias para edificar en altura.

En los actuales momentos se adelantan proyectos significativos en el sector de la Plazuela Almeyda, La Romero y otros puntos de la Ciudad Mitrada.

También hay solicitudes para la expedición de licencias en Planeación Municipal, dirigidas a edificar viviendas unifamiliar y multifamiliar. Parada precisó que en los actuales momentos existe demanda de inmuebles y que eso hace que Pamplona sea una ciudad estable.

“La vivienda nueva es muy apetecida. Vemos que los edificios antiguos se han ido depreciando en los valores de los arriendos”, indicó.

Queda poco

El arquitecto y restaurador Óscar Eduardo Villamizar Garzón afirma que las afectaciones patrimoniales se observan a lo largo del centro de Pamplona y que con la construcción el Hotel Cariongo se arrasó el antiguo Seminario de San Francisco.

“Esta fue una de las pérdidas arquitectónicas más importantes que provenían de siglos anteriores. Se le dio paso a la modernidad a costa de un bien que en su época requería protección por parte del Estado”, sostuvo.

También mencionó las demoliciones que se han hecho en las esquinas y a lo largo de la Calle Real.

Al igual que en los alrededores del parque Águeda Gallardo, en donde quedan pocas construcciones coloniales y republicanas.

El arquitecto restaurador considera que desde 1960 a la fecha se ha dado un proceso sistemático de demolición del patrimonio dejado por los primeros fundadores de Pamplona.

“La vivienda nueva es muy apetecida. Vemos que los edificios antiguos se han ido depreciando en los valores de los arriendos”, Carlos Parada.

Situación preocupante

El arquitecto y restaurador Óscar Eduardo Villamizar Garzón conoce a fondo la situación de Pamplona en cuanto a los bienes de interés cultural e histórico.

El estudio del patrimonio material e inmaterial de Pamplona le ha dado los fundamentos para que esté preocupado con lo que pasa con la construcción y las implicaciones que el desarrollo desmedido ha significado para el municipio.

Sobre las edificaciones que han reemplazado las casonas coloniales sostiene que jamás se van a constituir, con el paso del tiempo, en bienes patrimoniales significativos.

Considera que no poseen condiciones estéticas, funcionales y técnicas que las hagan destacar como elementos de preciado valor arquitectónico. 

“Debo ser claro e indicar que en Pamplona lo que ha faltado son normas y autoridad para evitar la destrucción desmedida de la ciudad”, sostuvo.

Sobre la depredación de los bienes del municipio, indicó que en el primer estudio de valoración que se hizo en 1991 por parte de Colcultura se tenía en esa época en Pamplona 1.200 inmuebles entre coloniales y republicanos. En una revisión efectuada en 2004, se encontró que se habían demolido 200 casas antiguas.

Ocho años después se destruyeron más de 190 inmuebles; quedando en pie un 40 por ciento de los bienes patrimoniales del municipio.

“Por falta de control de las administraciones municipales se ha perdido el legado colonial”, enfatizó.

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Roberto Ospino