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Pedro Acevedo hizo de su casa, en Pamplona, un gran museo

Viernes, 16 de Noviembre de 2018
Radios antiguos y lámparas Coleman hacen parte de la colección. 

La sala de la familia Acevedo está repleta de objetos antiguos que permiten hacer un viaje al pasado. Los radios y las lámparas abundan en cada espacio de la casa. En la imagen Fredy, el hijo de Pedro y cómplice de las aventuras que viven como coleccionistas.

Visitar la casa de la familia Acevedo, en Pamplona, significa reencontrarse con el pasado y al recorrer cada espacio se hace un viaje en el tiempo. En paredes y en mesas se aprecian radios antiguos, lámparas Coleman, dagas, llaves, relojes y monedas antiguas, entre otros objetos de colección. 

El patriarca, Pedro Acevedo, contó que en algunos de los radios escuchó la llegada del hombre a la luna. “Tener un radio en casa era un lujo, para usarlos debíamos encenderlos y esperar a que los tubos se calentaran para que emitieran sonidos”.

En cada rincón de la casa ubicada en el sector Pacho Valencia de Pamplona, se tienen radios de 1920 en adelante. En total, la familia posee 50 en perfecto estado y 10 requieren de repuestos. Los hay de diferentes formas, colores y tamaños.

Algunos son diseñados en madera, baquelita y plástico resistente, según la época de fabricación. En otros espacios están puestos los tocadiscos que entraron a reemplazar los gramófonos.

También hay radiolas compuestas por parlantes, botones, un brazo con una aguja y el plato que se mueve a 33, 45 y 78 revoluciones por minuto.

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La casa museo se fue construyendo por el interés de Acevedo y su hijo Fredy, quien se formó como electrónico, ha reparado y reconstruido los radios, tocadiscos y radiolas.

Con una sonrisa Acevedo, el hijo, dice que cada radio que llega a sus manos queda funcionando. Lo más difícil es conseguir los repuestos, en especial los tubos y válvulas.

Él, enseña con orgullo un radio antiguo de la marca General Electric, que data de 1936. Es de madera y con tubería de la serie 6, se alimenta de corriente de 110 y 220 voltios, posee cuatro bandas con frecuencias AM y onda corta.

Es de madera fina y dice que se lo regaló a su papá un amigo. “El aparato estaba en malas condiciones y logramos devolverle el uso”. 

En la casa de la familia Acevedo hay aparatos de fabricación americana, europea, asiáticos, franceses, japoneses, suizos y holandeses.

Algunos de ellos son los genuinos radios Philco de 1940, en madera. Un dato curioso es el de un radio que solo sintonizaba la emisora Sutatenza.

Casa pieza es limpiada don delicadeza por padre e hijo y para ambos, los objetos de colección les permiten mantener intacto el vínculo familiar.

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Para todos los gustos

Quienes ingresan a la sala de la casa de los Acevedo lo primero que observan son objetos de todos los tamaños y formas, que juntos dan la sensación de estar en una dimensión desconocida, pues para las nuevas generaciones algunos aparatos son de extraterrestres.

Entre ellos las antiguas lámparas de la marca Coleman que repara don Pedro, de las cuales tiene más de 45 en buen estado y funcionado. En una larga subida de escaleras, las tiene finamente acomodadas.

Igualmente hay lámparas de minera de carburo, de kerosene, planchas de carbón, de plataformas a la brasa, de gasolina coleman, teléfonos, cámaras fotográficas de fuelle, llaves, monedas, cucharas, espejos, candelabros, relojes de pared, campanas, porta llaves y soldadores a gasolina, entre otros objetos que fueron usados por las antiguas generaciones.

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Roberto Ospino