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"Desarrollar el Catatumbo tiene que ser la visión inmediata de cualquier gobernador"

García-Herreros, candidato a la Gobernación de Norte de Santander, habló con La Opinión de sus propuestas.

Aunque se considera más empresario que político, porque esa ha sido su vocación desde muy joven, Juan Carlos García-Herreros reconoce que se dejó tentar nuevamente por el bichito de las elecciones y le apostará una vez más a la Gobernación de Norte de Santander, motivado por las dificultades que afronta el departamento y las propuestas que dice tener para aportar a su solución.

Hace cuatro años ya lo había hecho, pero por el Partido Conservador. Sin embargo, esta vez y a raíz de que no contó con el respaldo de las mayorías en la tolda azul, lo hará por el Centro Democrático, una colectividad con la que dice tener afinidades de tiempo atrás.

García-Herreros, quien admite que de ser elegido le gustaría retomar algunas de las políticas que promovió su fallecido hermano Jorge cuando fue gobernador del departamento (1998-2000), habló con La Opinión sobre los planes que quiere impulsar en favor de la región si sale victorioso el 27 de octubre, sus principales apuestas y la movida de campaña que está formalmente próxima a comenzar, con el inicio de las inscripciones.

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Desde su visión como empresario, ¿qué cree que es lo que le hace falta hoy a Norte de Santander para ser competitivo?

Hay realmente dos problemas estructurales que nunca hemos enfrentado con claridad: el primero, es que tenemos una educación absolutamente impertinente, desconectada con las posibilidades económicas de la región y eso hace que tengamos gente muy trabajadora, pero sin entrenamiento y eso no hace empresas competitivas. En segundo lugar, las conexiones nuestras son muy limitadas, producto de la hermosa Cordillera Oriental que nos separa del resto del país y del mundo. Estábamos acostumbrados a salir por el Lago de Maracaibo que, evidentemente, es una ventaja competitiva, pero sin la confiabilidad del vecino país. Necesitamos tener la conexión más competitiva posible a los puertos del Atlántico y que con el Sur pase lo mismo. Es necesario llegar a los mercados nacionales y por qué no, a otros mercados de América del Sur, a través de una mejor conexión.

En el caso de la educación, ¿cuál sería entonces su propuesta para contar con los profesionales que necesita la región?

Hoy vemos cómo nuestras universidades educan a 16.000 personas en Derecho,  en Administración de Empresas, Contaduría, Sicología, Comunicación Social y otras. No tenemos investigación en minería, agricultura; no hay innovación. Entonces, así es muy difícil que las empresas sean competitivas en la región. Aquí, por ejemplo, hay un mundo de carbón, pero no sabemos si podemos hacer algo más que simplemente exportarlo para calderas o coque. Necesitamos formación técnica en los grados 10 y 11 y eso lo vamos a plantear, por lo menos en los colegios públicos, para que los jóvenes tengan una visión distinta de lo que necesita la región y a la vez una posibilidad de conseguir empleo rápidamente.  

¿Qué más cree que se necesita para mejorar los indicadores en materia de empleo e informalidad en Cúcuta y el área metropolitana, especialmente?

Sin duda alguna, necesitamos hacer con suma urgencia los 21 kilómetros que faltan en el páramo del Almorzadero para llegar al gran mercado capitalino. Según el Invías, este proyecto tiene un costo de $70.000 millones. Hay que hacer también cuatro puentes en Norte de Santander que valen $17.000 millones y atender unos puntos críticos entre Pamplona y Presidente que valen $10.000 millones. Esta no es una inversión del otro mundo y sí podría ayudar a que las empresas tengan mayores posibilidades de ser más competitivas. Nosotros le apostamos, además, a dos ejes en el área metropolitana que son el calzado y las confecciones. Ahora también hay un tema de plástico muy interesante y la arcilla que ha sido un baluarte de nuestra economía. 

Usted ha insistido en que tiene un plan de impacto en materia agrícola para fortalecer ese sector económico, ¿en qué consiste y cuál es la novedad?

Necesitamos montar un plan agrícola que nos permita enriquecer a mucha gente en los campos y para eso estamos apostándole a la siembra de unas 80.000 nuevas hectáreas, en alianzas productivas. Queremos continuar sembrando la palma en el Catatumbo; que nos instalen el nuevo proyecto de cacao a fin de poder contar con 30.000 o 40.000 hectáreas más y unas 10.000 de café. También le estamos apostando a un sector que es muy complejo y es el arroz, porque Norte de Santander tiene 16 molinos que solo utilizan su capacidad instalada en un 50%. La idea es impulsar unas 20.000 hectáreas nuevas de este producto en el bajo Catatumbo y otros municipios, con una exploración de mercados nuevos. Si logramos tener una comercialización confiable de nuestros productos del sector agropecuario en el exterior, eso le podría significar unos $2 billones nuevos a la economía campesina, un 10% de nuevos ingresos.

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¿Qué papel jugaría la Ley de Zona Económica Especial en su propuesta?

Esta figura de las zonas francas y especiales ayuda a atraer capitales, emprendedores y empresarios que puedan generar nuevas oportunidades de empleo. Esta fórmula que plantea el Gobierno trae consigo unas ventajas muy interesantes en materia de impuestos que hace muy atractivo instalar nuevas empresas y mejorar las nuestras. Eso va a mejorar muchísimo el área metropolitana.

¿Qué cree que se debe hacer en el  Catatumbo para mejorar su situación, más allá de robustecer el componente militar?

En la medida que seamos capaces de llevar más desarrollo, más negocios formales como la palma, el cacao y el arroz, la gente va a migrar a ellos. Ya lo ha hecho con la palma y un ejemplo de ello es que hoy hay tres plantas procesadoras en la zona, lo que quiere decir que sí hay forma de plantear unas nuevas soluciones en el Catatumbo. El gran problema de esta región es la infraestructura inexistente que tiene en materia vial, pero también está el mismo problema del resto de la región y es que la educación no está conectada a las necesidades de la zona. 

Pero, ¿hay alguna  propuesta en particular para esta zona que lo trasnoche?

Tengo el compromiso y la convicción de construir la carretera Astilleros-Tibú inmediatamente, con o sin ayuda nacional, porque esa es una necesidad urgente del departamento. Debemos construir los 14 pontones, los dos puentes, reparar  los 32 kilómetros que están deteriorados y construir los 26 inexistentes. Esa inversión, según el Invías, ronda los $168.000 millones. No es posible que el departamento siga sin tener esa vía a Tibú. Ahí está una gran parte de nuestra riqueza. Es por eso que creo que el desarrollo del Catatumbo tiene que ser la visión inmediata de cualquier gobierno nortesantandereano.

¿Cuál sería su fórmula para rescatar al Hospital Erasmo Meoz de la crisis en que se encuentra?

Hay que rediseñar la política de salud en nuestro departamento y como parte de ello estoy haciendo una propuesta de subir los hospitales a tercer nivel y sin duda el de Ocaña tiene que ser urgente. En el caso del de Pamplona propongo que lo convirtamos en hospital universitario. Hay otros municipios que deben tener segundo nivel,  como Toledo, Sardinata, Ábrego, Convención y otros. Nos rodearemos de los expertos necesarios que nos permitan mejorar las condiciones de salud del pueblo nortesantandereano, que además se ha complicado con la migración.

Una de las banderas de campaña del presidente Iván Duque fue la migración. Siendo coherente con su partido, ¿qué plantea para hacerle frente a la compleja situación que ha propiciado la llegada masiva de venezolanos?

Creo que ni Norte de Santander ni Colombia tienen la posibilidad económica, ni política para solucionar un problema que es de grandes proporciones. Lo que necesita el departamento es liderar, a través de sus dirigentes, gestiones ante el Gobierno Nacional y los organismos internacionales, porque este es un problema mundial. Si Europa no ha sido capaz con la migración siria, mucho menos América Latina. Este es un asunto que hay que formalizar y ayudar, pero con recursos y apoyo logístico y técnico.

¿Cree que si usted fuera gobernador, le podría ir mucho mejor al departamento que con otro, por el hecho de ser avalado por el partido de Gobierno?

Considero que sí. Lógicamente hay una mayor conexión y un mayor compromiso de García-Herreros con el partido de Gobierno y tendríamos la facilidad de traer recursos que nos permitan ser sostenibles, competitivos y más humanos. 

¿Qué sería eso que marcaría una eventual Gobernación suya y que no se haya hecho hasta ahora?

Aquí llegó el momento de que las entidades territoriales, no solo la Gobernación sino las alcaldías, tengan una mezcla de empresario y político que sea capaz de gerenciar el departamento y yo represento esa figura. Los políticos están bien en el Concejo, la Asamblea y el Congreso.

¿Retomaría algo de lo que hizo su hermano Jorge García-Herreros cuando fue gobernador (1998-2000)?

Era un gobierno austero y eso vamos a retomarlo. El proyecto de palma también lo inició él en el año 1999 y vamos a seguir apoyando esa iniciativa a través de entidades del orden internacional, del Ministerio de Agricultura y la Gobernación. 

Movida de campaña

Usted está enfrentado hoy a un escenario político similar al de hace cuatro años, esta vez desde otro partido, ¿por qué cree que en esta ocasión sí será su oportunidad?

No ha cambiado mucho el escenario político, pero tampoco el social y el económico. No hay que olvidar que en los últimos 10 años hemos perdido un punto  de la participación del Producto Interno Bruto en Norte de Santander. Nos hemos empobrecido y ahí hay un motivo muy importante para apostarle a ganar la Gobernación. Entonces, como nortesantandereano, tengo la obligación de participar, porque creo poder ayudar a mejorar las condiciones de este déficit.

¿Qué representó para usted su salida del Partido Conservador, al que por años y por tradición familiar perteneció?

Teníamos 150 años de historia en el Partido Conservador. Es duro, pero la verdad que no se puede desconocer que siempre hemos estado en el proyecto político nacional del presidente Álvaro Uribe, o sea que la cercanía con su forma de ver las cosas era notoria.

¿Cree que el empujón que le acaba de dar el jefe del Centro Democrático con su visita a Cúcuta, permitirá hacer más visible su candidatura?

El presidente Uribe, sin duda, es hoy un personaje de la política muy importante y ese respaldo, indudablemente, espero que nos ayude a sacar la candidatura adelante y después al departamento. Esperaremos a ver qué dicen las encuestas después de haber recibido el aval.

El año pasado, para las presidenciales, el escenario electoral en la región fue: Centro Democrático contra las maquinarias, y el uribismo ganó ampliamente. En esta ocasión empieza a dibujarse un panorama similar, ¿ha pensado que se pueda repetir el resultado?

Las elecciones regionales son un poco distintas a las nacionales, pero  es claro que la gente está cansada porque no se está avanzando con la dinámica que se necesita que caminen los problemas de la región. Creo que la gente está tomando unas decisiones más independientes y estoy seguro que van a tomar la decisión adecuada el 27 de octubre.

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Martes, 28 de Mayo de 2019
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