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Germán Vargas se separó solo de la coalición de la paz: Cristo

Domingo, 28 de Mayo de 2017
El saliente ministro del Interior habló sobre sus planes inmediatos y a futuro en la política

Estaba que se hablaba de política, la partidista, no la que corresponde a los asuntos netamente legislativos que venía liderando desde hace casi tres años, como titular del Ministerio del Interior.

Ahora que acaba de dejar ese cargo, Juan Fernando Cristo habla suelto, a profundidad e incluso casi cerrando las puertas a los socios políticos que irán apareciendo en la campaña presidencial para el 2018.

Acepta que le gustaría estar en esa baraja, pero señala que es realista en que se debe construir una gran candidatura que consolide a un aspirante con el cual se pueda dar continuidad al proceso de paz y su implementación, y es por eso que desde ya anticipa que irá al congreso liberal de julio próximo, con la propuesta de tener un candidato de coalición y no uno propio.

Pero así como tiene clara esa propuesta, Cristo considera que a esa coalición es muy difícil que llegue el exvicepresidente Germán Vargas Lleras, pues cree que él mismo fue quien cerró esa posibilidad, debido a que siempre estuvo muy lejano del proceso de paz.

Sobre sus planes inmediatos y futuros en la política, el acuerdo de paz y las elecciones de 2018 habló el ahora exministro del Interior.

¿Por qué el presidente Santos no lo quería dejar ir?

Logramos construir una relación de confianza, de respeto, de trabajo en equipo y permanente. Solo tengo palabras de generosidad por la confianza que me dio el presidente para liderar el Ministerio del Interior en estos casi tres años, además de liderar desde el Gobierno la coalición de la Unidad Nacional y la coalición por la paz. Él básicamente quería que termináramos la tarea y no le parecía bueno en este momento cambiar. Además, faltaba implementar algunas normas del ‘fast track’ y que era importante terminar la tarea. 

¿Y por qué no se quedó?

A mí me hubiera gustado, por eso la decisión fue tan difícil y duró tantas semanas, pero llegué a la conclusión de que podría ser más útil para defender esa agenda y la paz, el estar en la calle y sin las ataduras de las limitaciones de ser ministro.

¿Se siente satisfecho de la labor desarrollada durante este tiempo?

Logramos aprobar la agenda legislativa de paz más ambiciosa que se haya aprobado desde la Constitución de 1991. Dejamos sentada toda la arquitectura constitucional de la paz, la justicia especial, el blindaje de los acuerdos, la reincorporación política de las Farc, el Estatuto de la Oposición. Dejamos presentada las Reformas Política y Electoral. Son varios actos que sin duda alguna tendrán que empezar a ser desarrollados y van a permitir garantizar hacia el futuro la implementación de los acuerdos de paz.

¿Fue muy difícil trabajar con la Unidad Nacional en los últimos meses, por los intereses electorales?

No creo que tanto. La gente a veces olvida que este es un gobierno de coalición y no de partido; de una coalición disímil, con distintos orígenes ideológicos, donde cada quien tiene su propia visión de país, sus propios intereses. Lo que se buscó todo el tiempo fue conciliarlos, articularlos y superar las diferencias, y lo logramos.

¿Y cómo le fue con la oposición?

Con la oposición del Polo y la independencia de los Verdes yo diría que bien en general; siempre con respeto mutuo. Con el Centro Democrático fue una oposición muy dura, muy centrada en el odio al presidente Santos, lo cual no le hace bien a la democracia. Pese a eso, mantuvimos una relación de respeto.

Durante todo el proceso de paz y ahora en la implementación ha habido muchas mentiras reiteradas que se convirtieron en verdad. ¿Cómo lo afectó eso a usted y al acuerdo?

Han sido muy eficaces en las verdades a medias, en las mentiras, en las calumnias permanentes, en los inventos para conseguir sus propósitos políticos. 

¿Qué tan fácil será salir a defender la paz?

No sé si será fácil o no, pero hay que hacerlo. Nosotros creemos que lo que se ha alcanzado es importante y que los colombianos tenemos que aprender a valorarlo. Seguro que con el paso del tiempo los colombianos reconocerán el liderazgo del presidente Santos y lo verán como la persona que condujo al país hacia el fin del conflicto. Todos tenemos la obligación de salir a defender en los foros, en las universidades, en las calles, esto en lo que el país ha avanzado.

¿Cree que en la campaña que se avecina podría primar el discurso en contra de la paz?

El debate democrático del 2018 será si los colombianos queremos profundizar en la implementación de los acuerdos, mejorar la democracia, hacer las reformas en el campo y las reformas sociales, o si, por el contrario, se apoya el discurso de los que, desde una caverna, creen que aquí no hay exclusión social, que se debe avanzar hacia el aniquilamiento militar del adversario y devolvernos a las épocas de la guerra. 

Y qué propone hacer para que gane la primera opción?

Tenemos que unir esfuerzos todos los colombianos de distintos sectores y matices, multicolor, multipartidista, que estamos de acuerdo con una visión de país moderno, en paz y no con una sociedad cavernaria. Hay muchas voces que tenemos que encontrar las coincidencias y no quedarnos en las diferencias.

¿Ahí estarían Clara López, los verdes y quiénes más?

Creo que todos esos sectores democráticos, pluralistas, progresistas, de avanzada, y el liberalismo tiene posibilidad de construir coaliciones amplias. Este no es el momento del partidismo, es el momento de las coaliciones amplias para defender un logro muy grande que fue acabar con el conflicto de 52 años.

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Colprensa
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