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La Constitución al alcance de todos

Domingo, 3 de Octubre de 2021
Enseñar la Constitución debe ser cotidiano, en la casa, en la oficina de trabajo y en el aula de clase.

La conmemoración del Bicentenario de la Constitución de Colombia aprobada por el Congreso reunido en Villa del Rosario en 1821 ha restablecido la importancia de esa ley fundamental, la que reúne las normas esenciales para el ordenamiento institucional de una nación o la articulación misma del Estado. Es un tema de interés entre los diferentes sectores. Lo cual debiera aprovecharse en el sentido de hacerlo funcional en el conjunto de los ciudadanos.  Y hasta cabría promover un ejercicio pedagógico a fin de que se asimilara en forma generalizada como un saber público.

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Se debe tomar en cuenta la Constitución como la hoja de ruta de todos. Un conjunto de normas sin los cuales no sería posible armonizar las relaciones entre los habitantes de una nación.

La Enciclopedia Hispánica hace las siguientes consideraciones sobre la Constitución:

“En sentido amplio, una Constitución es un cuerpo de normas que rigen los asuntos de un grupo organizado. Jurídicamente, expresa la disposición de una entidad o de una institución en general.  En terminología política, indica el conjunto de doctrinas y prácticas que forman el principio fundamental organizador de un Estado: “ley de leyes”, como se la denomina con frecuencia.

“Todos los Estados, sea cual fuere su forma de gobierno, tienen una Constitución en cuanto que actúan de acuerdo con ciertas normas fundamentales y poseen un determinado ordenamiento jurídico. Las diferencias entre unas y otras Constituciones están en función del marco ideológico y social a que responde su fórmula política.

“Las Constituciones pueden ser escritas o consuetudinarias -es decir, no reflejadas en un documento específico, sino basadas en un conjunto de documentos, estatutos y prácticas tradicionales generalmente aceptadas-. Entre las segundas suele citarse como ejemplo característico la del Reino Unido.

“Desde la época de la Grecia Clásica se desarrolló en el occidente europeo la convicción de que la comunidad política se gobierna por ley y que esta encuentra sus raíces en el derecho natural.

“Fue el filósofo griego Aristóteles quien mediante su estudio y clasificación de los diferentes tipos de gobierno desarrolló el concepto de Constitución. En su opinión existían tres formas buenas de organización política: monarquía -gobierno de un solo hombre-, aristocracia -gobierno de los mejores- y democracia moderada -gobierno de muchos-. Su degradación daría lugar, respectivamente, a la tiranía, la oligarquía y la democracia extrema. La mejor forma de gobierno -esto es, de Constitución- sería aquella que combinara elementos de las tres primeras de manera que cada clase de ciudadanos tuviera garantizados sus derechos y aceptara sus responsabilidades en favor del bien común.

“Otro principio aristotélico, aún vigente, afirmaba que los gobiernos son responsables ante los gobernados y que todos los hombres son iguales ante la ley. Sin embargo, Aristóteles admitió la esclavitud, lo que empañó su sentido de igualdad, aplicable solo para  los hombres libres.

“El desarrollo de la ley fue una de las grandes contribuciones de Roma a la civilización occidental. Para los gobernadores romanos, la organización del Estado respondía a una ley racional que reflejara a su vez la construcción del mundo”.

Jaime Buenahora Febres-Cordero, constitucionalista y autor de libros sobre esa materia le asigna a la Carta este alcance:

“Son múltiples y muy diversas las definiciones que los teóricos han presentado sobre lo que conciben como Constitución. En principio, podríamos considerarla como la Ley Fundamental del Estado. Algunos la definen como el conjunto de reglas que rigen la organización y las relaciones de los poderes públicos, es decir, reglas que fijan los grandes principios del derecho público del Estado.  Jeanneau estima que es “el acta fundamental que determina la organización del Estado y reglamenta el ejercicio del poder”. Otros, como Jacques Cadart, consideran que la Constitución responde a dos nociones: una,  en sentido material, según la cual sería ese conjunto de reglas de derecho, cualesquiera que sea su naturaleza o forma, relativa a las principales órganos del Estado, a su construcción, competencia, funcionamiento y relaciones; otra, en sentido formal para indicar que la Constitución es un documento elaborado y revisado según procedimientos especiales, que contiene reglas de derecho, cuyo valor jurídico las hace superiores a todas las demás”.

Reconocida la importancia de la Constitución para el funcionamiento del Estado en todas sus instancias se debe poner al alcance de la comunidad, a fin de que se tenga conocimiento de los derechos y los deberes de cada persona.

Enseñar la Constitución puede ser una tarea corriente de los establecimientos de educación. Pueden también contribuir los sindicatos, las organizaciones comunales y gremiales. Igualmente, la Fuerza Pública y los clubes deportivos. Es un ejercicio cívico que acerca la democracia y hace más conscientes a las personas, con la comprensión de la ley y su acertado cumplimiento.

El conocimiento de la Constitución garantiza ciudadanos mejor orientados. Mientras que la ignorancia de las normas los aleja del Estado, estar informado de la ley lleva a tener convicciones sobre derechos y deberes. Y se está en mejores condiciones para afrontar requerimientos de la autoridad.

No basta una noción de oídas de la Constitución. Hay que leerla y asimilarla. Su estudio debe ser cotidiano, en la casa, en la oficina de trabajo, en el aula de clase, en las reuniones dedicadas a examinar asuntos de interés general.

Conocer la Constitución permite establecer su cumplimiento en el gobierno. Así los colombianos podrán medir la gestión de los servidores públicos y hacer valer la participación a que se tiene derecho respecto a los actos de gobierno.

Se debe tomar en cuenta el preámbulo de la Constitución:

“El pueblo de Colombia en ejercicio de su poder soberano, representado por sus delegatarios a la Asamblea Nacional Constituyente, invocando la protección de Dios y con el fin de fortalecer la unidad de la nación y asegurar a sus integrantes la vida, la convivencia, el trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz,  dentro de un marco jurídico democrático y participativo  que garantice u orden político, económico y social justo y comprometido a impulsar la integración de la comunidad latinoamericana, decreta, sanciona y promulga la siguiente Constitución.” Y siguen las normas aprobadas para trazar el rumbo de la nación. Todo ese contenido es el que tienen que conocer los colombianos. Debe ser su lectura puntual, como la historia, la geografía, la anatomía y las matemáticas.

La lectura de la Constitución debe ser un ejercicio constante. Así se protege la legalidad.

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Cicerón Flórez Moya
Cicerón Flórez

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