Lo que podría pasar en la frontera con el cambio de mando en EE. UU.

Viernes, 22 de Enero de 2021
Analistas hablan sobre el nuevo escenario que le esperaría a la región tras la transición de poder en Estados Unidos con Joe Biden.

El cambio de gobierno en Estados Unidos ha aumentado la expectativa sobre sus efectos en la postura que hoy mantiene Colombia frente al presidente venezolano, Nicolás Maduro, al que no reconoce, y en especial en las zonas de frontera como Norte de Santander, en donde desde hace mucho tiempo se espera una flexibilización en las relaciones diplomáticas entre los dos países.

Con la frontera cerrada oficialmente para el paso vehicular desde el 19 de agosto de 2015 y para los peatones desde el 14 de marzo de 2020, la reapertura de los puentes internacionales se ha convertido en un anhelo para la región, toda vez que colombianos y venezolanos se han visto obligados a hacer su tránsito por los pasos ilegales, y bajo las condiciones que han impuesto los grupos delincuenciales que los dominan.

En su más reciente visita a Cúcuta, en diciembre de 2020, el presidente de Colombia, Iván Duque, insistió en que al otro lado de la frontera, en Venezuela, “no hay interlocución institucional, por una sencilla razón: porque allá no hay instituciones confiables. Allá lo que hay es una dictadura que ha destruido todo”.

Precisamente, esa posición ante el gobierno del presidente Nicolás Maduro ha hecho imposible la reapertura de los canales diplomáticos que permitan hacerle frente, de manera conjunta, a problemas tan severos que afectan a la región como la inseguridad, la migración y ahora la pandemia por la COVID-19.

A propósito de este escenario y de la transición que se acaba de dar en EE. UU., La Opinión conversó con tres analistas, expertos en relaciones internacionales, para conocer su visión sobre lo que podría pasar en la zona de frontera tras la llegada del nuevo gobierno del presidente demócrata Joe Biden.

El diálogo, una alternativa

Julio Londoño Paredes, excanciller colombiano en el gobierno de Virgilio Barco y actual profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, sostiene que debido a la situación humanitaria que se da en la frontera, con la migración venezolana y las necesidades en la región, las relaciones deberían ser mejores.

“Norte de Santander se ha visto especialmente afectado por el cierre y la situación en Venezuela, al menos se debería mantener algún canal de diálogo. Esperaremos ver cuál va a ser la línea que se adopte en ese sentido”, expresó.

Londoño cree que el diálogo se debe dar sí o sí, y de acuerdo a esos acercamientos se verán los efectos, pues, en su criterio, Estados Unidos tendrá en Colombia un gran aliado para atender la situación en el hermano país.

“La posición de Colombia ante Venezuela es fundamental para Estados Unidos, porque una de las preocupaciones de Biden en América Latina va a ser Venezuela, y así lo dijo el secretario de Estado, Antony Blinken”, agregó.

Mirada a los Derechos Humanos

Ronal Rodríguez, investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, afirmó que en los próximos cuatro o cinco meses no se deben esperar grandes cambios, debido a que “arrancan unos procesos de ajuste en el aparato diplomático que Donald Trump desajustó de forma importante”.

A pesar de ese primer proceso, Rodríguez señala que “se vienen varias cosas para la zona de frontera” y, sobre todo, en materia de Derechos Humanos.

“El Partido Demócrata tiene serios cuestionamientos en materia de Derechos Humanos y eso afecta a la zona de frontera. No podemos negar la complejidad del Catatumbo, una zona de mayor proyección de narcóticos y que tiene violaciones a un tema muy sensible (DD. HH.) que hace parte de la agenda demócrata, no solamente de un gobierno, sino de un Congreso, porque son mayorías”, dijo.

El politólogo opina que Maduro podría tener más accionar con Biden que con Trump, aunque todavía con ciertos reparos. “No es que Biden y Maduro ya se conviertan en mejores amigos, lo que se puede mejorar es la direccionalidad de la presión como se ejerce y evitar el costo humanitario que generan las sanciones a altos funcionarios. Una de las fallas de Trump fue que las sanciones a algunas líneas del chavismo afectaron gravemente a la población”, sostuvo.

Colombia debe poner de su parte

Walter Arévalo, profesor de derecho Internacional de la Universidad del Rosario, manifestó que Colombia y la zona de frontera tendrían una oportunidad de restablecer sus relaciones teniendo como garante a EE. UU., esto “ante las situaciones humanitarias que Colombia tiene con Venezuela, como la migración irregular, el comercio en la frontera”.

“La salida es que Colombia decidiera reorganizar, mejorar y abrir las relaciones con Venezuela y contar con los buenos oficios de Estados Unidos para tratar de, por lo menos, restablecer cierto tipo de relaciones en el ámbito diplomático. La dificultad es que entre Colombia, Estados Unidos y Venezuela no hay un acuerdo sobre quién es el gobierno legítimo de Venezuela en estos momentos”, planteó.

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