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No acepté el chantaje de los congresistas: Mininterior

Sábado, 23 de Diciembre de 2017
Guillermo Rivera cree que una nueva Reforma Política la debe presentar ya el próximo gobierno.

El ministro de Interior, Guillermo Rivera, ya no usa el botón con la paloma de la paz en la solapa. Pese al realinderamiento de las fuerzas políticas que se inició en el segundo semestre de este año, hasta el último momento tuvo fe en las mayorías, pero ahora, con resignación cristiana, reconoce que todo tiempo pasado fue mejor.

Tras la salida de Juan Fernando Cristo a la política electoral, Rivera, quien era el viceministro, asumió como ministro el pasado 25 de mayo, con una tarea fundamental: sacar adelante los proyectos de ley restantes que desarrollaban el acuerdo de La Habana, especialmente la reglamentación de la JEP, la Reforma Política y las 16 Circunscripciones Especiales de Paz.

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Desde 2014, cuando no le alcanzaron los votos para pasar de la Cámara al Senado, no tenía un momento tan crítico en su carrera política. Aunque todo era predecible, le fue imposible evitar que, frente a sus ojos, se desmoronara la aplanadora de los últimos siete años de Gobierno.

Sobre lo que sucedió en el segundo semestre de 2017 en el Congreso, lo que espera del próximo año y las estrategias del Gobierno para seguir adelante con la implementación de lo pactado con las Farc, habló Rivera.

¿Qué balance dejó el fast track para el Gobierno?

Lo que se logró hacer fue muy satisfactorio: cinco reformas constitucionales en total. En un año fueron aprobados seis actos legislativos, dos leyes estatutarias, dos leyes orgánicas y dos leyes ordinarias. Un balance positivo.

¿Por qué descartaron convocar al Congreso a sesiones extraordinarias en diciembre y enero?

Porque la gente está en campaña y difícilmente va a venir a estudiar los proyectos que restan para la implementación del acuerdo.

¿Los proyectos que ya habían avanzado por la vía rápida, empezarán de cero?

Recibimos un concepto del Consejo de Estado y esos proyectos que fueron radicados después de junio de este año, siguen a partir de marzo en el punto en el que quedaron el pasado 30 de noviembre.

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Si el colapso de las mayorías en el Congreso fue advertido desde muchos sectores, ¿qué le faltó hacer al Gobierno para evitarlo?

Nada, el Gobierno hizo todo lo que podía. Le faltaron al Congreso voluntad y grandeza. Presentamos los proyectos, los argumentos, pero algunos sectores del Congreso no quisieron hacer los cambios. Se niegan a reformar la política, se niegan a hacerles una representación política a las víctimas. Eso fue lo que ocurrió.

¿Qué responsabilidad política tiene usted ante el hundimiento de la Reforma Política y el limbo en el que están las 16 curules?

Ninguna. Usted no puede esperar que un ministro sea el portero del recinto del Congreso para que la gente no se retire, para que no haya ausentismo. El ministro lo que presenta es argumentos y no puede ser medido por si acepta o no los chantajes de los congresistas. Nunca he aceptado ningún tipo de chantaje.

Varios congresistas de su propio partido le pidieron al presidente del Senado buscar salidas para sacar adelante las curules especiales, pero se ausentaron en la votación final, como el senador Luis Fernando Velasco, ¿no es eso contradictorio?

Sin comentarios.

¿Y qué piensa de la decisión del presidente del Senado de implementar una comisión que pueda sacar adelante esas curules?

Muchos congresistas han mostrado arrepentimiento y ahora están de creativos. Nosotros estamos dispuestos a acompañar esa comisión.

¿Por qué cree que se hundió la Reforma Política?

Tengo la impresión de que todavía hay sectores de la política en Colombia, que tienen representación en el Congreso, que no quieren que exista una mayor apertura política.

¿Qué fue lo que asustó a los congresistas del proyecto?

En los últimos debates en la Cámara lo que había era un gran temor de que surgieran nuevas organizaciones políticas o que se presentaran ideas de quitarles competencias al Congreso de la República en la elección del Consejo Nacional Electoral (CNE). Hoy, ese órgano difícilmente puede desarrollar sus tareas de control a los partidos políticos, porque sus magistrados son postulados por estos, y por eso insistimos en una fórmula distinta.

¿Qué perdió el país con el fracaso de esta reforma?

Era una muy buena oportunidad para haber establecido las listas cerradas, con un sistema democrático al interior de los partidos para efectos de la conformación de esas listas. También nos perdimos de ajustar las reglas de juego de la participación electoral para facilitar la conformación de nuevas organizaciones.

¿El próximo año insistirán en esta iniciativa?

Esa oportunidad ya se perdió, este Congreso no fue capaz. Le corresponderá al Gobierno que se posesione el próximo 7 de agosto liderar una nueva reforma, con un nuevo Congreso y, ojalá tenga éxito, porque así como se necesita una reforma a la justicia, se requiere una reforma integral y profunda al sistema político. Todos los hechos de corrupción y clientelismo que se están conociendo indican que al interior del sistema hay unas reglas que facilitan esos males.

¿El presidente de la Cámara, Rodrigo Lara, fue el artífice del hundimiento?

Él se convirtió en un obstáculo para que el sistema político nacional tuviera una profunda e integral reforma.

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Colprensa
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