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‘No tengo mentor, no tengo jefe político’

Sábado, 17 de Febrero de 2018
La exministra de Defensa asegura que estaría dispuesta a hacer una alianza con Germán Vargas Lleras en segunda vuelta.

Si hay algo que distingue a Marta Lucía Ramírez es su constancia y persistencia, y por eso es que está decidida a que en esta nueva campaña sí ganará la Presidencia de la República, aunque la competencia luce más fuerte que hace cuatro años, cuando fue la sorpresa electoral al sacar dos millones de votos. 

Hoy ella es uno de los tres candidatos de la consulta interpartidista de la derecha, al lado de Iván Duque y Alejandro Ordóñez. Ramírez sostiene que llegó a esta instancia sola y sin padrino político, por lo que, de tajo, rechaza que la señalen de ser la candidata del expresidente Andrés Pastrana.

La aspirante tiene claro que en esta competencia el enemigo a derrotar es el populismo que identifica en Gustavo Petro. Considera que si es necesario, llegaría a hacer coalición con Germán Vargas en segunda vuelta, pero después de que él se comprometa a no hacer politiquería.

Sobre su nueva apuesta política, el desarrollo de la consulta y lo que espera del 11 de marzo, habló la precandidata.

Está muy fuerte la campaña, a menos de un mes de la fecha de la consulta...

Nunca he conocido un día fácil en la política. Me ha tocado siempre dar muchas peleas en las convenciones. Esas peleas que he dado siempre me han hecho difícil ese tránsito en la política, pero me siento contenta porque he mantenido la coherencia, he recorrido el país y veo que cada vez hay más gente consciente de ese cambio y de lograr que el Estado colombiano se maneje siempre que haya ley, orden e instituciones fuertes que garanticen a todos que podemos progresar a punta de desarrollo. 

¿Y por qué cree que le han hecho tan difícil el camino?

Estoy convencida de que debemos acabar en Colombia la política clientelista, que les regala pedazos del Estado a las maquinarias de los que están en el poder.  Eso se debe cambiar, porque es la compuerta para la corrupción que vive hoy el país.

¿Ya están superadas las diferencias entre los precandidatos de la consulta?

Eso no importa ya. Cada quien es dueño de sus temores. Yo estoy dedicada a lo mío, lo único que me interesa es poder servirle al país. Mi único temor es que Colombia se nos vaya al abismo, mi único temor es oírles a los colombianos tantos motivos de frustración con el futuro y no ser capaces de estar para servir. Lo mío no son las pequeñeces de la política. 
  
Hace cuatro años también estaba en campaña, ¿qué ha cambiado hoy?

Hace cuatro años estaba enfrentada a un gobierno poderoso que nos dividió a los colombianos diciendo que él era la paz y los que teníamos críticas frente a los acuerdos éramos la guerra. Eso de alguna manera tenía confundida a la sociedad y le apostaba a creerle al Gobierno. Hoy, cuatro años después, vemos una sociedad totalmente decepcionada del Gobierno, incrédula frente a todas las instituciones. 
  
¿Las bases conservadoras siguen siendo su principal apoyo?

He dicho que quiero una campaña independiente, para la gente. Mi campaña es independiente y trabaja para todos los colombianos. Obviamente me conocen mucho más los de las bases del conservatismo, los sectores de mujeres y con los jóvenes siempre he tenido empatía. Este es un momento en que el país necesita orden, desarrollo y eso le interesa y le afecta a todos los colombianos en general. 

¿Políticamente quién la respalda?

Maquinaria política ninguna. Tengo gente muy valiosa en la campaña. Fernando Araújo, Carlos Holguín, Camilo Gómez, Ángela Ospina, son los más representativos en lo político, pero en lo programático están Emilio Archila, Luis Fernando López y Orlando Montealegre. Tengo un conjunto de personas con mucha experiencia en el manejo del Estado. 
  
A Iván Duque le dicen que su mentor es Álvaro Uribe, ¿el de Marta Lucía Ramírez es Andrés Pastrana?

No tengo mentor, no tengo ningún jefe político, respeto enormemente a los dos expresidentes para quienes trabajé. Acudí a la convocatoria de ellos dos porque me parece importante no dejar dividir este voto de la centro- derecha, para evitar que Colombia se vaya al populismo. No soy la candidata marcada por nadie. A mí nadie me puso por ser parte de la maquinaria. He ido llegando a los cargos públicos porque tengo conocimiento y capacidad, de tal manera que no tengo ninguna marca.

¿Si no gana el 11 de marzo, será la vicepresidenta de quien gane?

He dicho que en este acuerdo, como lo concibieron los dos expresidentes, la idea era que quien llegue primero sea el presidente y el segundo el vicepresidente. He dicho todo el tiempo que honro la palabra. Ahora, recientemente, he oído que los otros dos candidatos (Iván Duque y Alejandro Ordóñez) tienen dudas sobre eso. Esperemos a que llegue el 11 de marzo.
  
 Esas diferencias también se han visto frente a los programas de gobierno, ¿están divididos entonces? 

El plan de gobierno fue una manera de dilatar la decisión de fondo. 
  
¿Ve más fuerte hoy ese riesgo del populismo en la campaña presidencial? 

Total. Colombia tiene un riesgo enorme de irse al populismo por el ‘fast track’, y lo podría hacer de la mano de Gustavo Petro, o se podría ir en cámara lenta de la mano de la coalición de Robledo y Fajardo, además, porque son muy ambiguos en el modelo del país en que creen. También está el continuismo de los que creen que está bien seguir igual, con los compadres, y mantener el manejo del Estado como se ha hecho hasta ahora, a punta de clientelismo. 
  
¿Cómo es el modelo ‘fast track’ de Petro? 

Es el que vemos en todas sus intervenciones en las que dice que aquí el país tiene que acabar los hidrocarburos y que la riqueza petrolera y minero-energética debe ser toda del Estado. Que hay que acabar la producción sin importar el déficit de la balanza de pagos de este país. 
  
¿Estaría dispuesta a hacer una coalición con Germán Vargas Lleras? 

He estado dispuesta todo el tiempo, para que Colombia logre cambiar su sistema de política clientelista. Eso es tan importante como conjurar el riesgo del populismo. Para mí lo importante es llegar a la primera vuelta con esta convicción intacta. 

¿De qué depende que esa alianza se pueda sellar en la segunda vuelta?

Si en la segunda vuelta vemos riesgos, yo no dudaría en hacer alianzas, pero previamente tiene que haber un compromiso sobre cuál va a ser la reforma política y que se acabe con el clientelismo. Este país no es viable si seguimos con las mismas roscas de los políticos de siempre que se reparten el Estado y se lo dan a su partido. Eso está llenando al país de corrupción y desesperanza. 
  
Es decir que, con Vargas sí, pero… 

Siempre y cuando sea en la segunda vuelta, no en la primera. Pero antes debe haber un acuerdo de cómo vamos a hacer esa reforma política. Yo no hago ningún acuerdo si no hay previamente ese compromiso. No le jalo más a la política clientelista en Colombia.

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Colprensa
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