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Partidos tradicionales y un debilitamiento programático

Domingo, 23 de Septiembre de 2018
Liberales y conservadores viven un mal momento.

Las divisiones internas en los partidos tradicionales Liberal y Conservador movieron durante los últimos días el panorama político del país y pusieron sobre la mesa cuestionamientos alrededor del papel que estas dos históricas colectividades están jugando en las nuevas dinámicas del poder.

El escándalo más reciente se presentó en la tolda roja, luego de que un grupo de reconocidos militantes de la colectividad, en cabeza del exministro del Interior Juan Fernando Cristo, tomara la decisión de renunciar públicamente y de promover la salida de otros liberales, a través de las redes sociales.

Como Cristo, otros reconocidos exministros decidieron poner fin a su vínculo con el partido, como Guillermo Rivera, Yesid Reyes, Cecilia López, Amylkar Acosta,  así como el columnista Ramiro Bejarano y Juan Sebastián Rozo.

Según argumentaron los disidentes, su salida se originó porque el liberalismo tomó la decisión de declararse en independencia y no en oposición al Gobierno del presidente Iván Duque, “traicionando así los ideales del partido”. 

Lo que en sí mismo significa un desacuerdo con la línea ideológica con la que el líder de la colectividad, el expresidente César Gaviria, está llevando la batuta.

“Tenemos claro que en el estado anodino en que se encuentra el partido no hay espacio alguno para plantear nuestras posiciones y preferimos apartarnos de su institucionalidad para salir de manera libre e independiente a defender las verdaderas ideas liberales en todo el territorio nacional”, comunicaron los disidentes en la carta.

La polémica vino porque mientras la campaña de renuncias se hacía popular en las redes sociales, quienes se mantienen en el partido instalaron en la sede del liberalismo un cartel en el que se podía leer “Hasta nunca el 8.000”, con el cual intentaron enviar un duro mensaje a los representantes de la línea samperista.

Otros congresistas que se han mantenido firmes con César Gaviria, como el senador Mauricio Gómez, le restaron importancia a lo sucedido la semana pasada, argumentando que lo que ha pasado en el partido es un problema más político que ideológico.

Los conservadores

Si bien después de la segunda vuelta presidencial los conservadores parecen haber logrado la sintonía y la cohesión que les fue esquiva durante los dos gobiernos del expresidente Juan Manuel Santos, los roces al interior de la colectividad se mantienen.

El malestar, dicen algunos, tiene que ver con ciertas decisiones que ha tomado la dirección de la colectividad.

La última de ellas y que despertó las molestias del sector afín al expresidente Andrés Pastrana fue la terna presentada ante el presidente Iván Duque, para la elección del alcalde encargado de Cartagena y de la cual fue nombrado Pedrito Pereira.

Uno de los primeros en cuestionar dicha designación fue el exmandatario, quien, incluso, la calificó como una “mala señal”, del jefe de Estado.

Ante las críticas, el presidente del partido, Hernán Andrade, negó que Pereira tuviera investigaciones vigentes en la Corte Suprema y defendió su nombramiento, argumentando que lo que tiene son indagaciones preliminares.

Otro factor que también se prestó para hablar de divisiones fue la declaratoria de la colectividad como partido de Gobierno, en especial, por parte del lado más cercano a Germán Vargas Lleras, aunque entre los azules insisten en que hoy la unión de sus integrantes es plena.

Debilitamiento programático

Para Luis Carlos Valencia, director de la maestría en Asuntos Políticos de la Universidad Javeriana, la situación que hoy se presenta en las dos colectividades que históricamente marcaron la política colombiana, se debe a que en los últimos años ha habido un debilitamiento programático y el abandono de sus banderas tradicionales, sumado al hecho de que no existen desde hace muchos años liderazgos tan fuertes y representativos. 

Esto, agrega el experto, ha hecho que su política ahora se base en un “clientelismo bipartidista” liderado por pequeñas fuerzas dentro de estas colectividades.

Alfonso Palacios Torres, experto en política de la Universidad Externado, considera que el fenómeno no se tiene que evaluar únicamente desde la perspectiva de los partidos políticos, sino también con variables electorales, que en los últimos tiempos han optado por elegir liderazgos particulares para votar en las elecciones.  

“El liderazgo no ha estado vinculado a partidos tradicionales, al menos para a la Presidencia, donde hace rato no son protagonistas”, planteó.
Pese a este panorama, los partidos siguen actuando bajo protagonismos individuales y a la espera del rol que jugarán dentro del gobierno del presidente Duque.

Solo 22 renuncias

A pesar de que la llamada ‘renunciatón’ liberal fue tendencia en las redes sociales y decenas de personas se unieron al llamado del exministro Juan Fernando Cristo y otros exdirigentes de la tolda roja para unirse al ‘yo me voy’, todo parece indicar que la “estampida” no fue mayor.

O por lo menos eso es lo que aseguran las directivas del Partido Liberal, quienes señalaron que apenas 22 de sus miembros presentaron la carta de renuncia irrevocable al partido.

“Autoridades del partido consultadas certifican que 22 militantes pasaron su carta de renuncia, esto del 1.300.000 que tienen inscritos”, comunicó el liberalismo.

Algunos miembros de la colectividad que respaldan a su presidente, César Gaviria, también cuestionaron que las dimisiones que se presentaron en nada los afectarán, puesto que  los que se fueron eran integrantes con poco caudal electoral.

Efectiva o no, lo cierto es que el exministro Cristo sigue firme con su recorrido por el país en busca de esas liberales que quieren ser una opción en 2019.

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Colprensa
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