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Plan de expansión del Eln en zona de frontera obliga un cambio de estrategia

Jueves, 20 de Agosto de 2020
La guerrilla reconoce que se viene fortaleciendo en el área metropolitana y la guerra contra Los Rastrojos y el Epl.

“Es de la esencia de una guerrilla que ella tienda a expandirse, a tener presencia en un territorio, a disputarle ese territorio al contrario; (…) en cualquier guerra insurgente, las fronteras son una ventaja”.

Con estas palabras, pronunciadas en una entrevista para el portal Verdad Abierta, Víctor Orlando Cubides, conocido como Aureliano Carbonell, delegado del Eln para los frustrados diálogos de paz que se desarrollaron en Cuba, reconoció abiertamente no solo el plan de expansión que esa guerrilla viene fortaleciendo en el área metropolitana de Cúcuta, sino la guerra que libran con Los Rastrojos y el Epl, y que ha revivido las peores épocas de la violencia en Norte de Santander.

Aunque las cuatro masacres perpetradas en lo que va corrido del año, las muertes selectivas, los desplazamientos que se han dado, las extorsiones y la zozobra que crece con el paso de los días dejan más que en evidencia la disputa territorial a la que se enfrentan desde hace algunos meses los habitantes de la zona rural de Cúcuta y de otros municipios como El Zulia, Puerto Santander y Villa del Rosario, el reconocimiento público que acaba de hacer el grupo guerrillero tiene unas implicaciones y una connotación importante en el plan de seguridad que, desde distintos frentes, le piden a gritos al Gobierno Nacional.

“Es lógico, nosotros aspiramos a ir ampliando nuestra presencia en distintas regiones, pero eso es de la esencia de un movimiento guerrillero”, le dijo el representante del Ejército de Liberación Nacional a Verdad Abierta, confirmando así, entre líneas, los nuevos planes que tiene esa organización insurgente en esta zona de frontera.

En febrero pasado, después de un consejo de seguridad que tuvo lugar en la ciudad con presencia del ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, el Gobierno anunció justamente la puesta en marcha de un “plan de seguridad fronterizo estratégico e interagencial para impactar a los grupos armados ilegales”.

“El propósito es mejorar los estándares de seguridad con el combate de los grupos armados ilegales, entre ellos el Eln, Pelusos, Los Rastrojos y GAO residual”, manifestó en ese momento el entonces comandante de las Fuerzas Militares, general Luis Fernando Navarro. 

El ministro de defensa, por su parte, anunció que contra estas estructuras se actuaría con contundencia, “porque la misión es brindar plenas condiciones de seguridad en el área metropolitana”.

Como parte del plan, en ese momento se anunció del despliegue de 12 pelotones para impactar zonas específicas y de mayor afectación en la línea que une a Colombia y Venezuela.

La Policía, entre tanto, tiene hoy distribuidos en sectores como La Parada, El Escobal, Juan Frío, Vigilancia, Guaramito, unos 700 uniformados, según dijo el comandante de la Metropolitana de Cúcuta, coronel José Luis Palomino.

‘Es necesario un cambio de estrategia’

Pese al anuncio hecho hace ya seis meses, los resultados del sonado plan no son los esperados y, en contraste, el fortalecimiento de grupos como el Eln parecieran ir en ascenso.

Las cifras hablan por sí solas, pues tal y como lo  reseña Verdad Abierta, el Centro de Recursos para el Análisis de Conflicto (Cerac), reportó en julio pasado cinco choques armados en Norte de Santander, en los que está involucrado ese grupo guerrillero.

La Defensoría del Pueblo también ha emitido reiteradas alertas tempranas, advirtiendo sobre las consecuencias de la disputa territorial del Eln y Los Rastrojos, en la zona rural.

Entre tanto, la cifra de homicidios en el área rural de Cúcuta ha tenido un aumento considerable del  16%. En la ciudad y sus municipios vecinos, desde enero hasta el 12 de agosto, los muertos de manera violenta suman ya 202.

Al respecto, analistas consultados por La Opinión coinciden en que el Eln representa hoy un problema de seguridad nacional que tiene un ingrediente adicional y aún más complejo, como lo es la protección o injerencia del gobierno venezolano sobre esta guerrilla, frente al cual es urgente diseñar un plan estratégico de emergencia.

“El Eln, que se ha fortalecido básicamente con el narcotráfico y gracias al apoyo y protección de las autoridades venezolanas, representa la más seria amenaza a la seguridad nacional en este momento, y la estrategia del Estado sigue siendo pobre”, planteó Jhon Marulanda, consultor internacional en seguridad y defensa.

Para el coronel de la reserva activa del Ejército, en esta zona de frontera es urgente recomponer el dispositivo que se ha venido implementando para hacerle frente al accionar de grupos como el Eln y otros, a partir de una coordinación de esfuerzos militares, policiales y de migración, incluso.

“Lo que sé es que hay una gran descoordinación entre las Fuerzas Armadas y solo se ponen de acuerdo para hechos puntuales, eso se debe ajustar. Así mismo, se debe fortalecer todo el escalón de observación fronterizo”, dijo.

Explicó que este plan pasa por neutralizar las cinco o diez emisoras tácticas móviles que opera el Eln en el corredor fronterizo del área metropolitana y aumentar el número de efectivos de grupos como el de la Caballería, que son los que tienen movilidad.

Agregó que es necesario ser más incisivos en las labores de inteligencia y para ello sugirió vincular a la Dirección Nacional de Inteligencia en las operaciones que allí se desarrollen.

Sobre este último aspecto, Ariel Ávila, subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación, coincidió en que el problema de la frontera no se va a resolver solo con militares en calle o en las trochas, sino que tiene que haber mucha inteligencia, que es lo que no se ha entendido.

“Que el Eln reconozca que está en una guerra es aceptar lo obvio y antes de eso tenían que haber cambiado la estrategia. Las evidencias de que el Eln se está expandiendo en el área metropolitana de Cúcuta y que ya acabó la guerra del lado venezolano y se trasladó al lado colombiano demostraría que tiene que haber un cambio de estrategia, con o sin reconocimiento”, consideró el analista político y experto en temas de conflicto.

Ávila coincidió en que la Fuerza Pública, en general, no ha entendido el problema de seguridad que tiene Colombia y dijo que la percepción hoy es la de unas Fuerzas Armadas “paralizadas”, sin capacidad de reacción y desbordadas por el problema migratorio.

“El Eln ya no anda de camuflado, anda de civil, con armas cortas. Pero no se combaten las bandas, no hay ninguna intención por controlar las trochas. Tiene que haber un cambio general en todo. Hay mucha ausencia de inteligencia, que es lo que uno creería que tiene que cambiar más rápidamente”, dijo.

Las acciones actuales

De acuerdo con el comandante de la Fuerza de Tarea Vulcano, general Olveiro Pérez Mahecha, las acciones que se han desplegado por parte del Ejército para combatir a los grupos delincuenciales que hacen presencia en la zona de frontera con Venezuela dejan a la fecha 29 integrantes de Los Pelusos capturados, 13 rastrojos, 5 GAO residual y 19 del Eln.  Otros 26 integrantes de esta guerrilla, asegura el oficial, se han entregado de forma voluntaria a las autoridades.

“Esto, sumado a las importantes incautaciones de armamento, explosivos y el debilitamiento de la cadena del narcotráfico en todos sus eslabones, demuestra un importante compromiso institucional para contrarrestar cualquier intención expansionista, no solo del Eln, sino de cualquier otro grupo armado que pretenda imponer su accionar”, dijo Pérez Mahecha.

El comandante de la Policía Metropolitana de Cúcuta, por su parte, señaló que durante todos estos meses han generado un despliegue de Policía y Ejército en Puerto Santander, San Faustino, Agua Clara, Banco de Arena, Ricaurte, El Escobal, para prevenir que los grupos delincuenciales cumplan sus pretensiones.

“Se tiene coordinada la implementación del escuadrón móvil de carabineros que está patrullando a lo largo y ancho de la frontera, con un acompañamiento del escuadrón femenino de operaciones rurales”, manifestó.

Agregó que tienen proyectado ampliar la actuación de la Policía y el control en lugares como Vigilancia, Palmarito y Guaramito. Allí también se planea, dijo Palomino, la construcción de estaciones de policía para acompañar a las comunidades.

El llamado de los gobernantes

La realidad que se presenta en la zona de frontera y que queda ratificada con el anuncio hecho por los delegados del Eln ha exigido también una insistencia por parte de los gobiernos departamental y local frente a la atención que merecen Cúcuta y la región.

El secretario de Víctimas de Norte de Santander, Pedro Durán Barajas, manifestó que la Gobernación le ha exigido al Gobierno y a la fuerza pública que asuma el control de la frontera y los sectores más próximos a Cúcuta, proteja a la población civil y persiga a las organizaciones criminales que han sido causantes de masacres y asesinatos recientes.

Así mismo, insistió en que el interés también es que se restablezcan los diálogos con el Eln, en Cuba, con el fin de aliviar la presión que existe sobre las comunidades no solo del Catatumbo, sino ahora también del área metropolitana.

El alcalde de Cúcuta, Jairo Yáñez, igualmente, le puso de presente, hace unos días, al presidente de la República, Iván Duque, la situación de violencia que se ha intensificado en la zona rural del municipio y la necesidad de fortalecer la inversión social en estos territorios.

El secretario de Seguridad Ciudadana, Sergio Martínez Medrano, por su parte, señaló que el punto crucial frente a lo que viene ocurriendo en esta zona de frontera es el incremento y la disputa por los cultivos ilícitos, que el Eln se rehusa aceptar, pero que es una realidad difícil de ocultar, y frente a la que es urgente actuar por parte del Estado.

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