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Ramiro Suárez y César Rojas, una relación que pende de un hilo

Lunes, 4 de Febrero de 2019
La salida de José Luis Duarte de la Secretaría de Tránsito refleja la ruptura entre el exalcalde y el mandatario de Cúcuta.

El pasado 16 de enero, el alcalde de Cúcuta, César Omar Rojas Ayala, hizo pública una denuncia que además de dejar al descubierto una supuesta “feria de permisos” en Tránsito Municipal para evadir el Pico y Placa, confirmó un rumor que desde hace varios meses viene tomando fuerza en la ciudad: el deterioro en la relación con su mentor político, el condenado exalcalde Ramiro Suárez Corzo.

Los señalamientos del gobernante local le dan mucho más peso a esta tesis, si se tiene en cuenta que el directamente implicado en estos hechos es el saliente secretario de Tránsito, José Luis Duarte, uno de los hombres más cercanos a Suárez Corzo y quien estaba en el gabinete municipal como una cuota directa suya.

Testigos de los roces entre el alcalde y el exalcalde, le contaron a La Opinión que el episodio con Duarte fue tan intenso, que el propio Rojas se fue personalmente a las oficinas de Tránsito a pedir la relación de los permisos, con el fin de corroborar las presuntas irregularidades que allí se estaban cometiendo.

“Como los funcionarios que estaban en la Secretaría no le entregaron la información que estaba pidiendo, él mismo mandó conseguir un permiso de esos que se estaban tramitando, como en $300.000, para verificar que sí era cierto y después lo hizo público en el Consejo de Gobierno”, contó un concejal que supo de esta situación.

Pese a que la denuncia del alcalde no es un tema menor y que además de las implicaciones legales que esto acarrearía, también se podrían ver afectados los planes electorales de Duarte para los comicios de este año, el detenido exmandatario, hasta ahora, mantiene con sigilo el episodio.

No acudió al llamado de Ramiro

No obstante que Ramiro Suárez le dio un bajo perfil a lo sucedido con el exsecretario de Tránsito, otra situación que se presentó hace un par de semanas dejó en evidencia que el disgusto de César Rojas con el artífice  de su victoria es cada vez más fuerte.

Un integrante del grupo político del exalcalde y un allegado al propio Rojas le confirmaron a La Opinión que este último fue convocado  días atrás a una reunión con Suárez, en Bogotá, pero, por primera vez, no quiso asistir.

“El hombre se negó a ir y como no estaba Doris Angarita (secretaria de Educación), que es la que ayuda a mediar entre los dos, pues no hubo forma de que se encontraran”, aseguró el concejal.

2016, donde todo comenzó

Al indagar sobre el origen del deterioro en la relación Suárez-Rojas y las razones por las cuales es cada vez más evidente su distanciamiento en varios temas, una persona que hace parte de la organización política del exalcalde aseguró que la pelea viene desde el mismo momento en que el mandatario asumió el cargo, en enero de 2016.

“Desde que se subió nos dimos cuenta de que César empezó a armar rancho aparte; empezó a armar su propio grupo político”, dijo la fuente, bajo la condición de mantener en reserva su nombre.

Contó que una de las primeras movidas que le molestó a Ramiro Suárez y que le dejó ver hacia dónde iba César Rojas, fue la contratación de 600 personas de Salazar de las Palmas, quienes no estuvieron involucradas en la campaña y que dejaron sin cupo a muchos de los que sí ayudaron a ponerle votos.

Esa misma persona consideró que esta es una prueba de que el alcalde sí está intentando crear su propia organización, pensando en las elecciones que se aproximan y en otras, toda vez que esos 600 contratados le pueden representar votos para apalancar la nueva candidatura de su primo Frank Carlos Castrillón Rojas, a la Alcaldía de Salazar, luego de haber perdido hace cuatro años.

Otros allegados a Suárez y Rojas coinciden en que a lo largo de estos tres años de administración son varios los choques que han tenido y que comprueban que esa relación no pasa de este año.

El malestar de César es justamente también porque pocos los ven como el alcalde, pues el comentario en común es que quien toma las decisiones es “el de Bogotá”, en referencia al detenido exalcalde, preso en la cárcel La Picota, desde 2011. Esto, muy a pesar de la afirmación que hizo en una entrevista para La Opinión en diciembre de 2015:  “El que va a gobernar soy yo”.

Sin embargo, el cumplimiento de esa promesa es la que, paradójicamente, lo ha llevado a sostener varios pleitos con su mentor.

Por ejemplo, uno de los temas que los enfrentó duramente fue la construcción del mirador en el cerro Nazareno, cuya inversión fue de más de $3.000 millones. Y es que mientras el alcalde lo quiso mostrar como una de sus grandes realizaciones para la ciudad, el exalcalde se habría opuesto a su ejecución, por considerarlo inconveniente e innecesario.

“Ese fue uno de los tantos pleitos que han tenido. Ramiro sabe dónde meter la plata, porque él piensa siempre en votos y él le decía que ahí estaba enterrando la plata”, aseguró un allegado a Suárez.

Otro caso reciente que mostró cómo las cosas entre los dos no van bien fue la formulación del nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT).

Como lo contó este diario, Ramiro Suárez Corzo tenía intereses en la Unión Temporal que estuvo a cargo de la elaboración del documento y aprovechándose de esta condición intentó que fueran incorporadas nuevas zonas de expansión en la ciudad y en terrenos específico, ante lo cual César Rojas se negó de manera tajante.

Producto de los reparos que en repetidas oportunidades presentó el entonces secretario de Planeación, Cristian Buitrago, a la propuesta presentada por Planeando Cúcuta, el funcionario fue forzado a renunciar. 

Con esto, de una u otra forma, Suárez le ganó un round a su pupilo, toda vez que Buitrago se había convertido en el hombre de confianza y en el respaldo del mandatario frente a este espinoso asunto.

La visita de Duque y el presupuesto, los detonantes

Pero lo que definitivamente le crispó los ánimos al alcalde Rojas y hasta lo ha llevado a ponerle fecha al fin de su relación con el promotor de su victoria, según dicen algunos, fue la visita del presidente Iván Duque a Cúcuta, en noviembre pasado, y la aprobación del presupuesto para la vigencia 2019.

Las dos situaciones se presentaron casi que en paralelo y le volvieron a dejar claro al gobernante que, contrario a lo que él intenta demostrar, definitivamente no administra solo.

Dos concejales le contaron a La Opinión que, haciendo uso de sus influencias en esa corporación, Ramiro Suárez logró voltearle el presupuesto al alcalde, para poder satisfacer la necesidad que tiene de contar con los programas de generación de empleo, los cuales le representan los votos para este año electoral.

“El alcalde bajó un presupuesto teniendo en cuenta el déficit y las obras que tiene que hacer en el último año de su administración, pero Ramiro le pedía que asegurara la plata para la contratación. En vista de que el secretario (de Hacienda, Luis Javier Chaves), insistía en que no podía haber más endeudamiento, Ramiro mandó su avanzada”, contó uno de los cabildantes.

Esa avanzada era el secretario general, Hugo Márquez, quien fue el encargado de defender la propuesta de Suárez y que tras entregar el respectivo mensaje a los concejales que hacen parte de su cuerda, terminó logrando que 14 lo apoyaran, dejando sin piso el presupuesto de Rojas.

Entre los cambios logrados llama la atención, por ejemplo, que se aumentaron rubros como los de contratación de personal administrativo en instituciones educativas en $1.000 millones y la generación de empleo en $7.000 millones, pero, en cambio, se pidió reducir el pago del déficit en varios renglones.

En medio de esta puja, Suárez también le mostró a Rojas lo que significa llevarle la contraria, pues, coincidentemente, un día antes de que lograra su victoria en el Concejo, el personero Martín Herrera, cercano al exalcalde, ordenó abrirle una investigación al secretario de Hacienda, quien es una cuota directa del mandatario municipal.

Sin haber superado aún su disgusto por la jugada de la que fue objeto, César Rojas tuvo que enfrentar una nueva situación incómoda, por cuenta del regaño público que le hizo el presidente Duque en pleno Taller Construyendo País.

“Ramiro le dijo a César que no fuera a salir con una lista de mercado y eso fue lo primero que hizo. Le habían dicho que le dijera al presidente que él tenía esto y que el Gobierno les ayudara con lo otro. Después de lo que pasó, alguien llamó a Ramiro y le  mostró todo, entonces, César se molestó muchísimo”, señaló una fuente que conoció de ese suceso.

Esa misma persona agregó que desde ahí se intensificó el disgusto. “Ya (César) hasta ha hecho comentarios de que hasta diciembre de 2019 le será fiel políticamente a Ramiro, pero que de ahí en adelante rompen”.

Varios de los consultados aseguran que la situación hoy es de total tensión entre los dos y algunos se atreven a asegurar, incluso, que el rompimiento entre ellos podría darse una vez empiece la Ley de Garantías, el 27 de junio, cuando ya quede definida toda la contratación que necesitan para la campaña.

Cada uno tiene sus propios candidatos

Fuentes consultadas por La Opinión aseguran que la campaña para las elecciones de autoridades locales que empieza a encender motores, está dejando ya en evidencia que los candidatos de Ramiro Suárez no serán los mismos que apoye César Rojas.

“César ya tiene como candidatos al Concejo a Alexander Alicastro y a José Ricardo Ayala. Para la Asamblea va a ayudar a Emerson Meneses. En cambio, Ramiro está con Mario Figueroa, Nelson Ovalles y Chelí (José Luis Duarte). A la Alcaldía, César no apoyaría el candidato que ponga Ramiro”, aseguró un concejal de la ciudad.

Esto último, sin embargo, es incierto, toda vez que, hasta el momento, la cuota del detenido exmandatario es Martha María Reyes, quien mantiene una buena relación con Rojas. De no ser ella la elegida, el panorama sí podría ser otro.

Hay quienes aseguran, sin embargo, que la movida de César no tendría el éxito que esperaría, toda vez que es mucho menos político y no tiene un caudal electoral fuerte.

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