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Especial | El Carmen de Tonchalá, la cuna de Cúcuta (I)

Viernes, 10 de Septiembre de 2021
¿Sabía que en esta zona se firmó donación de terrenos que dieron origen a Cúcuta?

Histórico corregimiento que sirvió como primer peldaño para la fundación de Cúcuta: El Carmen de Tonchalá. Es un territorio de historias por contar, cuya vía resguarda las memorias de tiempos difíciles cuando solían dejar muertos en ella.

Fue desde que los alrededores comenzaron a poblarse e iniciaron las obras del acueducto metropolitano que esta clase de problemas disminuyeron, además, ya gozan del servicio de agua, pero aún varios problemas los aquejan.

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“Estamos sufriendo mucho por la falta de un alcantarillado y la ausencia del puesto de salud, aquí no viene un médico para ver cómo estamos”, comentó María Medina.

Tampoco cuentan con una antena fija para recibir señal telefónica, si necesitan hacer una llamada, deben acercarse a la escuela.

El edil José Meza agregó que es necesaria una política pública que los saque de la deriva, pues son varias las necesidades por atender.

“Nuestro colegio requiere la construcción de salones, porque tenemos entre 40 y 45 niños por aula”, señaló Meza.

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Hoy por hoy, El Carmen de Tonchalá es el corregimiento que más habitantes posee, con más de 12.000 personas, no porque el caserío sea el más poblado, sino porque les han atribuido los asentamientos humanos del anillo vial occidental.

“Somos el más poblado, pero también uno de los más olvidados. Tenemos historia viva y, sin embargo, eso no parecen tenerlo en cuenta las autoridades”, comentó un habitante.

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La odisea del transporte

Transporte público no hay. Si necesitan desplazarse hacia Cúcuta, deben irse a pie hacia el barrio Belén, el más cercano al corregimiento, con el riesgo de quedar a la intemperie de los peligros en la vía.

“Una carrera nos lleva en media hora, pero caminando se va alrededor de hora y media, y como ha estado lloviendo tanto, se hace más complicado, pero qué más, es lo que nos toca cuando alguna diligencia debemos hacer”, agregó Medina.

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Solo un hombre hace carreras hacia Belén, la famosa chiva de Fermín Soto, un viejo bus soviético marca UAZ, modelo 1982, muy conocido por el sector. Si alguien necesita hacer un viaje más largo y con carga mayor, su hermano, Guillermo, presta el servicio en su camión.

Desde las 6:00 a.m. sale Fermín en su antigua chiva, listo para hacer sus cuatro viajes diarios que conectan a El Carmen de Tonchalá con el barrio Belén, como lo ha hecho desde hace más de 35 años.

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Demoras con la placa huella

A través de la construcción del acueducto metropolitano, se intervino la placa huella del corregimiento, un proceso que no ha podido finalizarse como la comunidad lo esperaba.

“Estamos a la espera de que la empresa encargada pueda solucionar cuanto antes sus problemas económicos para que la comunidad y nuestros visitantes tenga un mejor acceso al sector, porque la vía es la cara de nuestro corregimiento”, manifestó el corregidor Gonzalo Niño.

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La tienda azul

María Elvira Medina es oriunda de Antioquia; una vez sus padres fallecieron, tanto ella como sus hermanas se esparcieron por el país. Medina llegó a El Carmen de Tonchalá en busca de trabajo y, además de conseguirlo, halló a la persona con la que conformó su hogar.

Juntos, inauguraron en 1982 la famosa tienda azul, que en otras épocas abundaba en productos y víveres, cuando romerías viajaban hacia allí para disfrutar del paraíso de Pozo Azul.

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El mítico paisaje fue inmortalizado en un gran mural en una pared exterior de la tienda que llama la atención de nativos y visitantes; cada año solían renovarlo para las fiestas de la Virgen del Carmen, pero las circunstancias actuales han hecho difícil conseguir la pintura.

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“Antes todos los turistas pasaban por aquí, pero ahora con la pandemia está mal el negocio, ya la gente no tiene plata para gastar. Uno que otro entra a tomar gaseosa y comerse un pastel, lo que vendemos nos alcanza solo para comprar el mercadito”, comentó María Elvira.

Pero en los recuerdos de María aún viven aquellas épocas de bonanza, en las que los cucuteños se divertían con los bazares, orquestas, reinados y saltando en los brinqui-brinqui.

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Hogar de Juana Rangel

Las calles de El Carmen de Tonchalá están llenas de historia y aún resisten viejas estructuras para comprobarlo.

Fue aquí donde habitó Juana Rangel de Cuéllar cuando, el 7 de junio de 1733, firmó las escrituras con las que donó 782 hectáreas de terreno para la fundación de San José de Guasimales de Cúcuta, y una estatua de la ‘gran benefactora’, con pluma en mano, rinde honor a ese momento.

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La finca de Cuéllar, hoy convertida en la Casa de la Cultura, aunque ya no conserva la misma magnitud, todavía se mantiene en pie, con las mismas paredes, ventanas y puerta de antaño.

A la izquierda, se erige la capilla Nuestra Señora del Carmen de Tonchalá, que en épocas republicanas fue iglesia. Cada domingo, abre sus puertas y hace sonar su campana para dar bienvenida a los feligreses.

Sin embargo, no desean que el municipio solo se acuerde de su existencia en cada cumpleaños de Cúcuta, sino que se implemente una estrategia duradera que los ayude a ser territorio de progreso.

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Los paseos a Pozo Azul

En otro tiempo, los habitantes de Belén y barrios aledaños de la Comuna 9 de Cúcuta se organizaban para hacer paseos hacia Pozo Azul, un balneario del corregimiento, característico por sus aguas cristalinas y atractivo tropical, al que llegaban luego de media hora de camino a pie. En otras ocasiones, llegaban en auto.

Si bien, para los locales, la belleza de Pozo Azul no es la misma de antes por los problemas constantes con las basuras, este pozo de ocho metros de profundidad se mantiene en sus recuerdos por su singular atractivo.

Aunque la tradición de visitarlo y deslizarse por los túneles naturales que forman sus piedras sigue vigente, ya no se da con la misma frecuencia de antaño.

Espere mañana la parte II de este especial. 

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Ronaldo Medina
Ronaldo Medina

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