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Café París 1871: El arte como valor agregado

Miércoles, 3 de Noviembre de 2021
La propuesta comercial está fuertemente ligada a la promoción de artistas locales.

Las actividades culturales, y la rentabilidad de un artista urbano, por lo general, son bastante complejas de llegar a ser estables, solo pequeñas minorías en la capital nortesantandereana, tienen la disposición, el tiempo y los recursos para fomentar el valor de un artista, y darle un espacio en el que pueda entretener a una audiencia.

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Fue por esa razón, que Vladimir Ernesto Agudelo de 39 años, inició desde el año pasado con una propuesta comercial que estuviera muy ligada a la promoción de artistas locales en la ciudad, y formó Café París 1871, un bar y restaurante en la terraza del barrio Blanco, en la calle 14 entre avenida 2da y 3ra.

Se han presentado multiples artistas en el lugar.

Una forma de romper con la tradición

Sus aspiraciones, comenzaron muchos años antes, cuando viajó por Ecuador, Perú y Venezuela en su labor como periodista y comunicador social, liderando varios proyectos de memoria histórica y desplazamiento forzado por la violencia.

“La idea era llegar a romper con los tradicionales lugares de esparcimiento, por lo general en la ciudad, en estos espacios se vende la misma comida, se pone la misma música, y hasta la misma cerveza. Por eso busqué primero en la ciudad si existía algo similar a mi propuesta inicial, y no lo encontré, entonces con más ganas quise iniciar este proyecto”, explicó Agudelo.

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En Octubre del año pasado, mientras seguía a la caza de un lugar acorde a sus imaginarios, observó una vivienda en estado de abandono, pero con mucho potencial, y pese a los comentarios de varios amigos cercanos para no arrendarse en el espacio donde actualmente está instalado, debido al evidente deterioro, para Vladimir, era simplemente un obstáculo pasajero.

Según sus investigaciones, esa edificación, usada durante décadas como una vivienda, fue construida en 1948, por un arquitecto alemán.

“Lo que más me gustó desde el sentido arquitectónico, fue la terraza, además de la historia que posee, aun así, al principio, buscar el capital para hacer los arreglos estuvo complicado, pero con esfuerzo se logró abrir en dos meses”, manifestó el periodista.

Es normal encontrar cuadros y galerías por todo el establecimiento.

El efecto dominó

Levemente, el nombre fue llegando a los gremios artísticos que inicialmente fueron los primeros en asistir, con presentaciones a públicos reducidos, pero el ambiente rústico junto con las galerías, cine foros, música en vivo y actuaciones de teatro, que de forma semanal se construían, hizo aumentar su reputación en varios sectores de la comunidad.

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Vladimir, observa orgulloso como de a poco, más locales le apuestan a ligar el arte con establecimientos comerciales, pues se ha demostrado, que a los cucuteños sí les interesan los proyectos culturales y sus apuestas artísticas, cuando se les da un escenario idóneo para verlos.

“Nosotros no inventamos el concepto, por supuesto, pero ahora existe como un boom, de estos lugares, por lo general los jóvenes son los que más participan en los espacios, en el mes de marzo un grupo de chicas hicieron una galería feminista, luego una exposición de cine erótico, la primera galería sonora y así diversos conversatorios y películas antiguas que no son muy comerciales se han ido proyectando aquí, donde es común entrar en debates sobre una temática artística o social”, apuntó Agudelo.

Se han creado conversatorios feministas, sociales, juveniles y políticos.

Un punto de encuentro

Sus proyecciones, siguen creciendo. En estos meses está trabajando, junto su equipo de trabajo, para abrir una tienda donde se comercialicen productos creados por campesinos de varios municipios de la región.

En estos meses ha estado en contacto con varios productores de café, para que las personas de Salazar, Gramalote, San Calixto, entre otros sectores cafeteros, tengan un espacio en la capital donde puedan ofrecer su trabajo.

Así mismo, a petición de varios escritores que han presentado sus obras en fragmentos por medio de declamaciones en Café París, está incorporando una biblioteca para quienes deseen conocer su trabajo e impresiones de la ciudad plasmada en cuentos, novelas y poemas.

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“El arte es algo que siempre me ha motivado, aparte de mi labor toqué viola en la orquesta sinfónica varios años, y para mí el arte es algo que rompe con lo tradicional, estar a la vanguardia en las formas de expresar la sensibilidad de la vida”, apuntó Agudelo.

Este venezolano, que ha emigrado de la Cúcuta por desplazamiento político en el pasado, debido a la profesión de sus padres, volvió a la región con una visión construida por los años, los viajes y su amor a las formas artísticas que tienen los seres humanos para expresarse.

La diversidad es el motor de Café París 1871.

Si existen artistas que quieran presentar un espacio, existe una página de Facebook: Paris 1871, donde pueden dialogar con los administradores del establecimiento y desarrollar su arte frente a una audiencia.

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Miguel Landazabal
Miguel Landazábal

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