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Harold Rivera, un rey vallenato que enseñó a tocar acordeón en Cúcuta

Jueves, 5 de Mayo de 2022
Harold Rivera cuando vivía en Cúcuta se coronó en 2004 como rey profesional del Festival de la Leyenda Vallenata

 

Acaba de cerrarse un nuevo capítulo del Festival de la Leyenda Vallenata, que rindió homenaje al Ruiseñor del Cesar Jorge Oñate, alzándose con la corona como V Rey de Reyes el acordeonero Almes Granados, quien compartió ese logro en la tarima Colacho Mendoza, del Parque de La Leyenda Vallenata ‘Consuelo Araujo Noguera’, con María Sara Vega, ganadora en la categoría acordeonera mayor, y Gustavo Ramón Calderón, rey de reyes de la canción inédita con la composición La parranda vallenata.  


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Apagadas las notas de los acordeones, las cajas y las guacharacas, así como el bullicio y los aplausos de los asistentes a la fiesta más grande del vallenato, queda la nostalgia de los amantes de este género musical, esperando la nueva fecha para volver al Valle a vivir cinco días de intensas festividades. 
 
Uno de esos nostálgicos es el rey vallenato Harold Rivera, quien en esta oportunidad se privó de concursar en la quinta versión del rey de reyes y tendrá que esperar cinco años para volver a intentarlo, ya que en 2017 estuvo en competencia por ese título, ubicándose entre los 10 finalistas, triunfo que fue para Álvaro López.

Y es que la constancia ha sido el amuleto de Harold Rivera y lo que le permitió ostentar el título de rey por excelencia, que se le otorga a quienes ganan en todas las categorías: rey infantil en 1989,  rey de la categoría aficionado en 1995, y en 1998 ocupó el tercer puesto y en 1999 y 2000 el segundo en la categoría profesional, antes de coronarse como rey en 2004, versión 37 del festival. 
 

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Harold Rivera, rey vallenato 2004

 

Esta es la historia de este grande del acordeón, nacido en Sincelejo (Sucre), el 11 de septiembre de 1979, quien vivió en Cúcuta durante 13 años, ciudad a la que quiere como uno más de sus hijos, ya que fue aquí donde hizo parte de su carrera musical, desde donde partió para competir y recibir el premio de rey vallenato profesional, y donde también se dedicó a enseñar acordeón, haciendo escuela en la formación de nuevos acordeoneros.


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Harold Rivera señala que eso siempre estuvo entre sus sueños, el de coronarse rey del Festival de la Leyenda Vallenata, aunque quería recibir ese premio en la plaza Alfonso López, donde todo comenzó en 1968, con Alejandro Durán, el primer rey coronado. 

“Es un orgullo, una satisfacción el poder ostentar el título de rey vallenato y figurar en ese cuadro de honor, al lado de los mejores acordeoneros en el festival más importante en Colombia y el mundo en cuanto a música cultural se refiere, siempre es un privilegio”, dice Harold, quien se caracteriza por su humildad. 

Así mismo, porque da prestigio, ya que presentarse en una tarima con el título de rey es espectacular, porque se reconoce que ese artista que está allí haciendo su presentación ejecuta magistralmente los cuatro aires autóctonos: Paseo, son, merengue y puya, que son los que evalúa el jurado a la hora de dar su veredicto. 

“Entonces estar a ese nivel es algo importante para quienes nos dedicamos a competir, porque  muchos sabiendo tocar y siendo ese su oficio, no les llama la atención participar, pero en mi caso que empecé a los 8 años, llegar a la máxima categoría fue todo un privilegio”.  

Sin embargo, antes de ser rey vallenato ya había tocado para Silvio Brito, uno de los grandes intérpretes de la música vallenata, con quien comenzó su carrera profesional, pasando después a ser unión musical con Adriana Lucía, con quien participó en el Festival de Verano de Berlín (Alemania), como representantes culturales de Colombia. 

Después vino su trabajo con Amín Martínez de Los Chiches Vallenatos, por lo que se estableció en Cúcuta por más de una década en la que fueron frecuentes las giras artísticas por México y Venezuela donde tuvieron su principal mercado en ciudades como Barquisimeto, Maracaibo, Caracas, Barcelona, Valencia, Puerto Ordaz y San Cristóbal.


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Llegó a la capital de Norte de Santander en 2001 a trabajar y después de coronarse como rey vallenato en 2004 continuó en esta ciudad con Los Chiches Vallenatos, con presentaciones igualmente en las diferentes localidades del departamento y otras regiones del país. 
 

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Harold Rivera, rey vallenato 2004

 

Fue en esa época cuando Harold se dedicó a enseñar acordeón, teniendo entre sus estudiantes a jóvenes con el deseo de aprender a ejecutar ese instrumento,  entre los que se destaca Douglas Alberto Sequeda, dos veces finalista en la categoría juvenil, quien según Harold tiene madera para ser rey del Festival de la Leyenda Vallenata y darle  esa corona a Cúcuta. 


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Los años de estadía en la ciudad fronteriza le dejaron grandes amigos, donde además de estar integrado a una prestigiosa agrupación musical, considera que dejó su semilla con las clases que e impartió en el proceso de mantener vivo el vallenato tradicional y que el folclore perdure con las nuevas generaciones. 

Hoy viven en Valledupar, donde combina las presentaciones en fiestas privadas y espectáculos públicos, ocasionalmente con Silvio Brito, y su trabajo como constructor, sin embargo tiene la mira puesta en volver a subirse a tarima a concursar, porque confiesa que de las experiencias más bonitas, después de ser rey vallenato, es tener la oportunidad de codearse con los mejores y luchar por el título de rey de reyes, que es la categoría más importante del certamen, y para ello deberá esperar cinco años.

El triunfo de Almes Granados en la final del rey de reyes la madrugada del domingo 1 de mayo, fue bastante controvertido, porque el público tenía preferencia por Julián Rojas, veredicto del jurado que Harold Rivera considera acertado porque en su concepto el ganador es un excelente acordeonero, quien tocó bien, con una nota limpia, además de tener una amplia trayectoria y ser de dinastía vallenata, pues su sobrino, Hugo Carlos Granados, obtuvo el mismo logro en 2007, una familia que ha ganado siete festivales en diferentes categorías.
 
Harold también viene de una familia de músicos, empezando por su papá que tocó acordeón e integró la agrupación musical de los Hermanos Zuleta y trabajó con Israel Romero del Binomio de Oro, producto de haber vivido en Villanueva (Guajira), provenientes del departamento del Atlántico.

Dice que seguirá soñando con ser Rey de Reyes en Valledupar, donde han cambiado las condiciones del concurso, porque ya no es determinante ser del Cesar o la Guajira, porque el festival con el paso de los años ha sido ganado por sabaneros como él, acordeoneros de la talla de Julián Mujica (Boyacá), Beto Jamaica (Bogotá), Julián Rojas (San Andrés), Fredy Sierra (Córdoba), Manuel Vega (Cartagena), que fueron a competir y ganaron en franca lid por su talento.


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Harol Rivera está convencido que en cualquier momento Cúcuta, Ocaña y Norte de Santander podrán tener un rey vallenato en la categoría profesional o acordeonera mayor en el caso de las mujeres, porque hay fervor por esta música y gente joven está inclinada hacia la ejecución del acordeón, por eso invitó a quienes tienen talento y deseos de tocar estos aires a que se preparen y se presenten a competir, que es lo que les va dando la oportunidad de “adquirir la experiencia y mostrar la casta, porque todo es cuestión de trabajo, insistencia y perseverancia”.


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Eduardo Bautista
Eduardo Bautista

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