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Así se tejió la historia entre el exmilitar Andrés Medina y ‘Jhon Mechas’

Miércoles, 28 de Julio de 2021
El excapitán ayudó a la disidencia del frente 33 de las Farc con los atentados en Cúcuta y a mover droga hacia México.

La historia del excapitán del Ejército Andrés Fernando Medina Rodríguez va mucho más allá de lo que hizo durante los 12 años que permaneció en esa institución, dejando de ser un piloto destacado que participó en varias acciones contra el narcotráfico en Norte de Santander, para convertirse en un traidor de la Patria, como lo han catalogado muchos excompañeros, altos mandos militares y hasta el mismo ministro de Defensa, Diego Molano.

El exmilitar hoy está en prisión por ser uno de los ‘cerebros’ en los atentados que sacudieron a Cúcuta entre el 15 y 25 de junio, en la Brigada 30 del Ejército, en el sector Cerro Pico y al presidente de la República Iván Duque y una parte de su comitiva, cuando el helicóptero que los transportaba intentaba aterrizar en el aeropuerto internacional Camilo Daza.

Medina Rodríguez también es considerado por las autoridades judiciales una ficha clave dentro de las investigaciones que adelantan contra la disidencia del frente 33 de las Farc, especialmente contra el jefe máximo en Norte de Santander, Javier Alonso Veloza García o Jhon Velazco, más conocido como ‘Jhon Mechas’ o ‘Jhon Barbas’, pues tendrían una relación muy cercana.

Esa relación que el excapitán tendría con ‘Jhon Mechas’ se habría iniciado a principio de este año, luego de que el escolta contratista de la Unidad Nacional de Protección (UNP) Ciro Alfonso Gutiérrez Ballesteros, quien también está preso por los mismo hechos que sindican a Andrés Medina, le hablara a su protegido, el desmovilizado de las Farc alias ‘Aurelio’, sobre el exmilitar.

Según las autoridades, Gutiérrez Ballesteros le habría dicho a ‘Aurelio’ que con el exoficial habría una oportunidad de fortalecer la célula urbana de la disidencia en Cúcuta, por todos los contactos que él tendría dentro del Ejército. Y el encuentro se habría dado días después.

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Luego de varios acercamientos con ‘Aurelio’, este habría llevado a Andrés Medina a un encuentro con ‘Jhon Mechas’ y otros jefes del grupo armado ilegal, en territorio venezolano, donde se habría hecho una alianza macabra.

Luego de ese encuentro, se organizaron una serie de atentados terroristas con los que estremecerían a Cúcuta y el departamento, siendo el primero el de la Brigada 30 del Ejército. Por eso el excapitán se dio en la tarea de preparar todo para que saliera a la perfección.

Y como las autoridades judiciales venían haciéndoles seguimiento a varios jefes de la disidencia desde 2018 mediante interceptaciones telefónicas, desde marzo de este año comenzaron a escuchar que se aumentaba el movimiento de armas, munición y material de intendencia, además de que se estaba preparando una serie de ataques en la capital de Norte de Santander con una célula urbana que tenían en Cúcuta.

Los seguimientos de las autoridades.

Lo que organizaron

El pasado 12 de mayo, en una conversación que tuvo ‘Aurelio’ con Vladimir Acosta y otro presunto integrante de la célula de la disidencia en Cúcuta, organizaban la compra de cordón detonante y explosivo TNT.

Aunque en ese momento los investigadores no tenían claro para qué era, sí sospecharon que sería para uno de los atentados que estaban planeando, sin embargo, decidieron esperar y seguir escuchando sus conversaciones.

Luego de eso, a finales de mayo, las autoridades conocieron que Andrés Medina, a quien llamaban ‘El Capi’, estaba comprando una camioneta Toyota Fortuner, de color blanco, y una motocicleta de alto cilindraje.

Del negocio de los dos vehículos se haría cargo el papá del excapitán, Joaquín Medina Duarte. Para el 2 de junio, los investigadores conocieron sobre la compra de los automotores.

Según lo dicho en las audiencias concentradas contra los 10 capturados por estos hechos, Andrés Medina buscó a un primo que trabajaría con la compra y venta de vehículos para que consiguiera la camioneta y la moto con las características específicas, siendo esto otra ficha más en el ‘rompecabezas’ de los atentados que estaban planeando.

Para el pasado 4 de junio, Joaquín Medina compró los dos vehículos, uno de ellos lo trajeron de Bogotá pagando $120 millones, dinero que lo envió con un domiciliario. La camioneta y la moto se las entregó a su hijo Andrés Fernando.

Las autoridades también conocieron que a la camioneta no le alcanzaron a hacer algún documento, pero a la motocicleta sí y la habrían puesto a nombre de una hermana del exmilitar.

Después de esto, los investigadores siguieron escuchando otras conversaciones de Ciro Gutiérrez, ‘Aurelio’, Edinson Durán Ascanio, Geraldine Fiayo Torrado, Fredy Esteban Maldonado Torrado, Jhon Freddy Lizarazo Rodríguez, Yeison Herminio Bernal Rincón, Vladimir Acosta Pérez y Jefferson Gamboa, todos detenidos por estar sindicados de haber participado en los atentados.

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Pero a pesar de tener muchos detalles de cómo estaban organizando todo, las autoridades decidieron esperar y fue así como el 15 de junio se dio el atentado contra las instalaciones militares, seis días después dejaron unas cajas bomba en Cerro Pico y para el 25 de junio atacaron el helicóptero presidencial.

Luego de esto y con la presión de lo sucedido, la Fiscalía en asocio con la Policía y la inteligencia del Ejército, se dieron a la tarea de conocer muchos más detalles de cómo se planeó todo, que hasta el momento no habían logrado conocer, además, se enteraron de otros movimientos de ‘El Capi’.

Con esta camioneta cometieron el atentado.

Los atentados

Horas después de la explosión del carro bomba en la guarnición militar, las autoridades pudieron verificar las cámaras de seguridad, observando cómo fue que entró la camioneta Toyota Fortuner, de color blanco y placas JGX-180, y los movimientos que hizo el conductor, quien permaneció más de dos horas dentro de las instalaciones, sin despertar una sola sospecha.

También al verificar el momento de la explosión, los investigadores observaron que el chofer se bajó y salió tranquilamente de la Brigada 30, subiéndose en una moto que era conducida por otra persona.

Al ver el instante en el que el conductor pasaba tranquilamente por las cámaras de la entrada, observaron cómo era su vestimenta y la bolsa que llevaba en uno de sus brazos, imagen que de inmediato comenzó a ser analizada.

Y entre otras cosas que también fueron recogiendo los hombres de inteligencia militar, fue el hecho de que días antes habían visto al excapitán Andrés Medina recorriendo la guarnición y como ya conocían de sus antecedentes, decidieron ponerlo en el radar para verificar si tenía algo que ver.

Con esas primeras pistas, los investigadores se dieron a la tarea de verificar todo. Y tremenda sorpresa se llevaron cuando comenzaron a verificar en las redes sociales de Medina Rodríguez y observaron que en una foto él tenía puesta una camiseta igual a la que llevaba puesta el conductor de la camioneta bomba.

También analizaron que en otra imagen de Facebook aparecía con unas botas parecidas a las del chofer, siendo aún más sospechoso.

“Con esto, se le pidió a un perito que hiciera un análisis morfológico con lo visto en las fotografías y lo del video cuando sale el conductor y los resultados fueron que tenían una gran coincidencia”, sostuvo la Fiscalía durante las audiencias concentradas.

Este primer gran hallazgo, les sirvió a los investigadores para confirmar que efectivamente la célula urbana de la disidencia estaba detrás de todo esto y que además, el exmilitar Medina también estaría vinculado.

Y como las autoridades colombianas contaron con el apoyo del FBI, los estadounidenses les entregaron a los investigadores unos dispositivos que les ayudaron a ubicar a cada uno de los integrantes de la célula en los momentos previos y después de cada hecho.

Además, les comenzaron a hacer seguimiento a cada uno, encontrando que efectivamente la moto en la que había escapado Andrés Medina era conducida por Ciro Gutiérrez, pues horas después de este atentado ese vehículo estaba en el porche de su casa, en el barrio El Progreso.

A esto también se le suma, que luego de un rastreo por diferentes cámaras de seguridad que están alrededor de la guarnición militar, se puede ver la camioneta bomba y muy cerca de ella al motorizado.

Y aprovechando los aparatos de última tecnología que tenían los investigadores, también ubicaron a Medina y Gutiérrez cerca de la Brigada 30, pues los GPS de sus celulares así lo indicaban.

También pudieron establecer que la camioneta fue llevada al corregimiento Campo Dos, de Tibú, el 4 de junio en horas de la noche, para que le instalaran los explosivos con un sistema de activación por temporizador y que para el 15 de junio, la recogieron hacia las 8:00 de la mañana, trayéndola de inmediato a Cúcuta para hacerla explotar hacia las 3:01 p.m.

Con las interceptaciones telefónicas también pudieron escuchar que el 19 de junio (cuatro días después del atentado) ‘Aurelio’ le decía a su escolta Ciro Gutiérrez que debía dejar de hablar tanto y seguir su vida normal, porque este le habría dicho que se quería cambiar de casa.

Para el 22 de junio Fredy Maldonado llamó a Jhon Lizarazo y habrían hablado sobre el atentado con las cajas bomba en Cerro Pico.

Luego para el 24 de junio ‘Aurelio’ salió de viaje con su escolta Ciro Gutiérrez, en una camioneta de la UNP que está asignada a su esquema de protección, con rumbo a Filo el Gringo, zona rural de Tibú, a llevar algún material de intendencia, según conoció la Fiscalía.

Para el 25 de junio, las autoridades escucharon algunos movimientos extraños que hizo Edinson Durán Ascanio y Jhon Lizarazo, lo que les hizo suponer a los investigadores que se trataba lo del atentado contra el presidente Duque.

Y fue así que día tras día las autoridades fueron recopilando muchas más pruebas contra estas personas para hacerlas responsables de los atentados terroristas.

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Las capturas

Con todo el material probatorio que contaba la Fiscalía, un juez avaló las órdenes de captura el 29 de junio, y el sábado 17 de julio las hicieron efectivas. El primero en ser detenido fue Andrés Medina, alias ‘El Capi’.

Al exmilitar lo detuvieron cuando se movilizaba en un vehículo por el sector Pinar del Río, con una mujer y un bebé, encontrándole 24 millones en efectivo, tres celulares y una agenda con algunas coordenadas que estaban anotadas con lapicero.

Luego las autoridades se trasladaron al resto de residencias de los demás integrantes de esta organización criminal, capturando a 10 de los 12 que buscaban. ‘Aurelio’ y ‘Sebastián’ se escaparon.

Ciro Gutiérrez fue capturado cuando venía de Tibú y lo frenaron en un puesto de control en Astilleros (El Zulia).

Durante los allanamientos, las autoridades se incautaron de 180 millones de pesos, más de 20 celulares, unas armas, dispositivos de almacenamiento USB y discos duros, como también computadores.

Gracias a esos decomisos, las autoridades pudieron obtener información de cómo se planeó el atentado de la Brigada 30, porque en un celular del excapitán Medina hallaron dos videos, uno donde él hace un recorrido por las instalaciones militares, mostrando a los soldados estadounidenses y algunas dependencias oficiales, así como señalando donde dejaría la camioneta bomba.

En el otro video se muestra un seguimiento que él les hizo a los militares estadounidenses cuando tuvieron una reunión en un hotel de Cúcuta.

También encontraron un plan de ataque al helicóptero presidencial, pues como Andrés Medina fue piloto pudo calcular la ubicación de los que iban a disparar y de dónde debían impactar la aeronave para hacerla caer.

Plan de ataque al presidente Duque.

Más de su alianza

Las autoridades aseguraron que los atentados fueron financiados por la disidencia del frente 33 de las Farc con dinero que gana vendiéndole droga al cartel de Sinaloa o cartel de los Beltrán Leyva, en México.

“Sabemos que esta organización narcotraficante (disidencia) se reúne con emisarios de ese cartel en Venezuela, muy cerca de la frontera y en otros ciudades de ese país. Se tienen nombres y se están cruzando con agencias antidrogas de Estados Unidades”, aseguró el general Jorge Luis Vargas, director de la Policía Nacional.

Añadió: “sabemos que el señor Medina le estaba dando instrucción sobre pistas clandestinas y manejo de aeronaves, por su experiencia anterior como piloto para sacar avionetas dedicas al narcotráfico, además de cómo debían ser las comunicaciones con el Gaor 33 (disidencia), la llegada y sacada de esas avionetas”.

El alto mando de la Policía también señaló que Andrés Medina organizó un punto de comunicaciones con diferentes frecuencias de radio para controlar el espacio aéreo en Venezuela para la llegada y salida de las avionetas. “Esto le costó más de $300 millones”.

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Las autoridades también descubrieron que el exmilitar y la gente de ‘Aurelio’, con el apoyo de ‘Jhon Mechas’, querían cometer otros atentados contra la sede de la Operación Esparta, en Tibú, con unos drones que habían comprado y los estaban probando.

“También atentarían contra la Sijín de Norte de Santander y de Cúcuta, que están en Corral de Piedra; las sedes de la Fiscalía y la Región 5 de Policía, que están en Cúcuta, además de un batallón que se encuentra en Tibú”, contó el general Vargas.

Las autoridades tendrían ubicado el campamento de ‘Jhon Mechas’ que está cerca de la frontera con Venezuela, en la población Casigua el Cubo.

Los organismos de inteligencia también han establecido que Andrés Medina Rodríguez cometió los atentados porque le ofrecieron más de 300 millones de pesos y porque esta resentido por la forma como lo retiraron del servicio cuando apenas llevaba 12 años, llegando al grado de capitán en el Ejército.

Colaborará con la justicia

Con toda la evidencia que las autoridades judiciales tienen del exmilitar Andrés Medina, él ha decidido buscar un preacuerdo con la justicia, por medio de la colaboración que podría dar, buscando los beneficios que le otorga la ley.

Además, también estaría dispuesto a colaborarle a la justicia estadounidense, pues se ha conocido que lo podrían pedir en extradición porque el atentado de la Brigada 30 también iría dirigido contra los militares de ese país que prestan un apoyo en las operaciones contra el narcotráfico.

Ante esto, Medina se convirtió en una ficha clave para las autoridades en la lucha contra la disidencia y el narcotráfico en esta parte de Colombia que es frontera con Venezuela.

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