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El rastro del círculo del terror de ‘Jhon Mechas’ en el Catatumbo

Domingo, 12 de Septiembre de 2021
Una mujer y cinco hombres controlan narcotráfico, extorsiones y acciones terroristas.

Aunque en 2018 las autoridades judiciales y militares comenzaron a tener información de que un grupo del frente 33 de las Farc, que no se reincorporó a la vida civil, tras el proceso de paz que el Gobierno firmó con esta guerrilla, volvió a delinquir, no lo vieron como una gran amenaza, pero si lo tuvieron bajo el radar.

Hoy, después de tres años, esa disidencia de las Farc se convirtió en un grave problema de seguridad en Norte de Santander. Según informes militares y policiales, este grupo armado ilegal cuenta con 250 miembros y su cercanía con los carteles mexicanos del narcotráfico (Sinaloa y Jalisco Nueva Generación), que se mueven tranquilamente por el Catatumbo, le ayudó a aumentar su poder de guerra.

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“El dinero que ellos están recibiendo por el narcotráfico es tan grande, que por eso hoy son muy fuertes. Cuentan con toda clase de armas y potencial de guerra, como ya ha quedado al descubierto en los últimos cuatro meses”, sostuvo una fuente judicial que por seguridad no se revela su nombre.

Las autoridades tienen claro que ese dinero del narcotráfico ha financiado atentados como el ocurrido en la Brigada 30, con un carro bomba, así como el ataque al helicóptero que se movilizaba el presidente de la República, Iván Duque, el pasado 25 de junio.

¿Pero qué grupo de la extinta guerrilla de las Farc es el que hoy representa esa grave amenaza de seguridad? Se trata de una gran parte de los integrantes de las milicias Resistencia Catatumbo, que delinquió durante más de una década en 11 municipios de esta región de Norte de Santander.

Quien encabezó ese reagrupamiento fue Jhon Velazco, más conocido como ‘Jhon Mechas’ o ‘Jhon Barbas’, que luego de seis años de ser un guerrillero raso, se ganó la confianza de Jimmy Guerrero, exjefe del frente 33 de las Farc, y pasó a ser el líder de las milicias, hasta el 2016, cuando firmaron el acuerdo de paz.

“‘Jhon Mechas’ nunca confió en la firma del acuerdo de paz, por eso se apartó de él y decidió irse a Venezuela, con muchos de sus hombres, a esperar qué pasaba. En 2018, fue contactado por Miguel Botache Santillana, alias Gentil Duarte, y Géner García Molina, 'Jhon 40', para que se reorganizara y volviera a recuperar el territorio que las Farc dejaron en el Catatumbo y volviera a acaparar el narcotráfico”, señaló la fuente judicial.

Hoy, luego de tres años de haber arrancado ese reacomodamiento de la disidencia, la situación está mucho más crítica en esta región de Norte de Santander, los ataques son más sanguinarios y más constantes, además, este grupo armado ilegal habría hecho una alianza con el Eln para acabar con los que consideran sus enemigos y así exterminar a los que no estén con ellos.

“Es por eso que ahora se ven cadáveres con avisos, dando una justificación a las muertes; nuevos sistemas de ataque con explosivos, aumento de francotiradores y otras situaciones que se dan a diario. Además, si vamos mucho más allá, eso tiene una influencia de los carteles mexicanos, que son muy sanguinarios”, explicó la fuente.

Jhon Mechas cometió el atentado a la Brigada 30 del Ejército.

‘Jhon Mechas’ y sus secuaces

Pero las autoridades tienen claro que Jhon Velazco no está solo, él tiene a seis líderes que son de su círculo más cercano y que cumplen palmo a palmo lo que les pide, sin omitir ningún detalle. Además, son los encargados de llenar sus arcas de dinero, producto del narcotráfico y extorsiones.

“‘Jhon Mechas’ lleva varios meses de no pasar la frontera, él se encuentra en el municipio Jesús María Semprúm, del estado Zulia (Venezuela), muy cerca de Cacigua el Cubo, que es por donde sacan grandes cargamentos de cocaína en avionetas, pues por ahí se tiene conocimiento que hay varias pistas clandestinas, todo en asocio con los carteles mexicanos”, explicó la fuente.

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Entre ese grupo más cercano hay una mujer, que las autoridades la identifican como Karen Nancy, ella tendría una trayectoria de 12 años en grupos armados ilegales, perteneció al frente 33 de las Farc y en 2016 se desmovilizó, pero dos años después se metió a la disidencia.

“‘Jhon Mechas’ le ordenó que se hiciera cargo del narcotráfico en Hacarí y San Calixto, además de ser la responsable de todos los hechos violentos que se han presentado en esos municipios”, contó la fuente judicial.

La inteligencia militar y policial sabe que ella se mueve por las veredas Palo Cruzal, Laguna, Mesitas, Maracaibo, Castrillón, El Brillante y Juntas, de Hacarí; y por Arboledas, La Unión, Caracol y Mesón, de San Calixto.

Ella tendría un pequeño anillo de seguridad y también cuenta con varios milicianos que le están informando constantemente de los movimientos de la Fuerza Pública, para que cometa los atentados y así pueda mover la droga.

Los otros allegados al líder de la disidencia del frente 33 de las Farc son cinco hombres, uno de ellos es el ‘Mocho olmedo’, su nombre es Willinton Henao, de 42 años, quien es señalado de ser el segundo al mando de esta organización criminal.

Su trayectoria criminal sería de 16 años, siendo instructor de explosivos, curso de milicias y tiene entrenamiento en técnicas y tácticas de guerrilla, según lo que han podido conocer las autoridades

Su centro de operaciones estaría en Hacarí y San Calixto, por las veredas Castrillón, Mesitas, El Cobre, La Primavera, El Perdido y San Javier.

“Él coordina con cabecillas de segundo y tercer nivel para acciones terroristas, además, efectúa trabajo ilegal de masas con los pobladores de su área de injerencia y usa los corredores de movilidad por el río Catatumbo”, manifestó la fuente.

Al ‘Mocho olmedo’ lo señalan de haber dado la orden de asesinar a las mujeres que tengan algún tipo de contacto con militares o policías en Tibú, por eso este año se han presentado varios homicidios en ese municipio.

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Alias Jonás, es otro líder que es muy cercano a Jhon Velazco. Ese hombre llevaría 8 años delinquiendo, pues tendría experiencia en técnicas de guerrillas y combates. Se movería por la vereda San José del Tarra, en Hacarí.

“Él se encargaría de reclutar a exintegrantes de las Farc, además, amenazaría a la población civil para que coopere con la organización criminal. También se encarga de hacerle inteligencia sistemática a los puestos de control del Ejército y Policía para los atentados y se encargaría de hacer retenes ilegales para verificar qué desconocido se mueve por la zona donde él permanece”, señaló el reporte judicial.

Otro hombre que las autoridades identifican con el alias de Pedro también es muy cercano al líder de la disidencia en Norte de Santander. Él habría pertenecido al frente 1 de las extintas Farc y su trayectoria armada sería de 15 años, tiene cursos en explosivos y milicias.

Jhon Mechas tiene circular rojas de interpol.

Los investigadores tienen claro que él se mueve por el corregimiento La Gabarra y las veredas El Salado, Barrancas, El Sesenta y Pista de Río, todas estas poblaciones son de la zona rural de Tibú.

“Se sabe que anda en canoas y camionetas transportando base de coca hacia el sector Cobalto para que la transformen en cocaína pura. Él también se encargaría de los ataques a la Fuerza Pública por esa zona”, afirmó la fuente.

‘Darwin’ o ‘Piquiña’, quien tiene una trayectoria criminal de 11 años y ha aparecido en varios videos donde sale hablando ‘Jhon Mechas’, es otro integrante del círculo más cercano del jefe de la disidencia

Él tendría injerencia en los corregimientos Versalles (Tibú) y Filo el Gringo (El Tarra), además de la vereda La Angalia, pero también se movería por la frontera para estar más cerca de Velazco.

Y el círculo más cercano de ‘Jhon Mechas’ se cierra con ‘Jean Carlos’, quien tendría 9 años de trayectoria criminal, con cursos en explosivos y milicias. Su zona de injerencia sería el corregimiento Aspasica y las veredas Curasica, Salero y El Salado, de La Playa de Belén, donde se encargaría de la comercialización de la base de coca.

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Responsables de atentados y asesinatos

Las autoridades tienen claro que Jhon Velazco y estos seis líderes son los directamente responsables de atentados como el ocurrido dentro de la Brigada 30 del Ejército, el 15 de junio, y el del helicóptero presidencial, el 25 de junio; además, de otros hechos violentos y de casi todos los homicidios que se han registrado en las zonas donde tienen mayor injerencia.

“Ellos son los que ordenan y financian esos hechos. ‘Jhon Mechas’ solo les da la orden y ellos la cumplen. Mueven grandes cantidades de dinero para comprar lo que quieran a quien puedan, en eso no se limitan”, sostuvo la fuente judicial.

Por lo menos ‘Darwin’ o ‘Piquiña’ se habría encargado de reunirse con alias El Capi (Andrés Medina) para la planificación de las acciones terroristas en Cúcuta en junio.

El ataque del helicóptero presidencial también fue de la disidencia.

“Él es cabecilla de la comisión armada del Gaor 33 (disidencia) en San Calixto. Apareció en un video en el que se atribuye la acción terrorista contra la Fuerza de Tarea Vulcano del Ejército en Tibú, el 19 de agosto de 2020”, indicó en ese entonces un informe de la Policía.

¿Pero por qué ha sido tan difícil que las autoridades capturen a estos líderes de la disidencia? Según fuentes judiciales, el principal problema que tienen para detenerlos es que ellos tienen mucho poder económico en las zonas de injerencia y por eso provocan que cuando se haga una operación, muchos habitantes eviten que se los llevan capturados.

“También ellos se camuflan entre la población civil y usan a la gente como escudos humanos, entonces eso complica aún más las acciones. Cada vez que se va a hacer una operación, debemos analizar eso para evitar alguna situación lamentable. Además, la disidencia decidió hacer algunas alianzas con el Eln para atacar a la Fuerza Pública y las aeronaves”, puntualizó la fuente.

Las autoridades esperan que con toda la información que tienen de cada uno de ellos, pronto sean capturados, además de las recompensas que tienen para las personas que entreguen información que permitan las detenciones. Por ‘Jhon Mechas’, quien tiene circular roja de Interpol, se están ofreciendo hasta $600 millones.

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