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‘Jhon Mechas’ mantiene bajo el terror a Tibú

Viernes, 11 de Febrero de 2022
Los carros bomba y las amenazas han provocado el desplazamiento de varias familias.

En Tibú están cansados del imperio del terror que ha implantado ‘Jhon Mechas’ y sus hombres de la disidencia del Frente 33 de las Farc, a punta de bala y explosivos. En los primeros 42 días de este año va más de una docena de atentados contra la Fuerza Pública, pero que finalmente terminan repercutiendo en los habitantes de este municipio del Catatumbo, que está a menos de tres horas de Cúcuta.

“A cualquier hora del día o de la noche, esta organización criminal comete un ataque contra la Policía o el Ejército, sin importarles que afecten a la comunidad. Pero acá nadie puede decir nada porque la disidencia es la que impone la autoridad y si uno intenta comentar algo, es tildado de sapo del Gobierno y le toca irse corriendo, porque lo pueden matar”, sostuvo un habitante de esa zona petrolera de Norte de Santander.


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Esta semana se ha mantenido un ambiente pesado en este municipio y todo por cuenta de unos carros bomba. Ayer, los conductores que se desplazaban por la vía Cúcuta-Tibú tuvieron que parar, porque en el sector de Río Nuevo, donde el martes atravesaron un carro Renault 12, amarillo, abandonado, con grafitis alusivos a la disidencia del Frente 33 de las Farc, también pusieron un supuesto cilindro bomba, bloqueando totalmente la carretera.

Y es que presuntos hombres que trabajan bajo las órdenes de ‘Jhon Mechas’, aprovecharon la lentitud del Ejército y la Policía para llegar hasta ese vehículo, que ya tenía dos días en esa zona, y bloquearon toda la vía, evitando así que motos, carros, camiones, tractomulas y personas circulen libremente por ahí, pues lo venían haciendo por un costado del carro.

A pesar de que la situación se agravó entre el corregimiento Campo Dos y el casco urbano de Tibú, a raíz de dicho bloqueo, ayer, ninguno de los comandantes del Comando Específico de Norte de Santander (Cenor) del Ejército, ni de la Policía de Norte de Santander, quisieron hablar al respecto.
 

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Según el Ejército, la volqueta contaba con 85 artefactos explosivos improvisados.

 

En medio de esta oleada de terrorismo, los habitantes de esa parte del Catatumbo están atemorizados porque habría circulado en redes sociales unos panfletos que afirmaban que este fin de semana habría un paro armado por parte de la disidencia en esa región.

Pero horas más tarde, alias ‘Andrey Avendaño’, un líder del Frente 33 de la disidencia de las Farc, aclaró que no era cierta información y amenazó a los directamente responsables de poner a circular esos comunicados, porque ellos no querían dañar a la población civil. 


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Desplazamientos 

A esta situación de violencia de Tibú también se le suma el desplazamiento de siete familias, ayer, quienes prefirieron dejar lo poco que tenían y buscar un lugar más tranquilo. Según un defensor de derechos humanos, cuatro núcleos familiares salieron huyendo del área urbana y tres de la zona rural. 

Y quien se ha encargado de recibir a los desplazados es la Defensoría del Pueblo en Cúcuta, que ha tenido que activar las rutas de protección y enviar a los diferentes entes territoriales para que se entreguen las ayudas de ley.

Jaime Marthey, defensor del Pueblo, señaló que le solicita a las alcaldías y Gobernación de Norte de Santander que se apropien y dispongan los recursos necesarios, “con el fin de dar cumplimiento a la ley, frente a la atención inmediata a las víctimas a través de sus respectivas dependencias responsables”.

También se conoció que actualmente hay alrededor de 40 personas que están confinadas donde familiares o amigos, en el mismo casco urbano de Tibú, porque vivían cerca de la estación de Policía y les ordenaron retirarse de la zona, lo que dejaría entrever que en cualquier momento se puede presentar un ataque contundente contra esas instalaciones.

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Esta fue la volqueta bomba que destruyeron las autoridades en Campo Dos.

 

Según se pudo establecer, en lo corrido de este año, la Defensoría del Pueblo en Cúcuta ha recibido 155 declaraciones de desplazamiento, lo que indicaría que 155 familias han tenido que salir huyendo de diferentes poblaciones. De Tibú serían 13 núcleos familiares.


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Una de las poblaciones que ha sido más afectada, es el corregimiento La Gabarra. “Es muy preocupante lo que sucede aquí, también hay personas diabéticas, con cáncer o con distintas condiciones que necesiten viajar seguido a Cúcuta para recibir sus tratamientos, y que no han podido hacerlo o tardan más de lo usual, así mismo como esta tan estropeada la línea de distribución de comida, varias familias ya no pueden comer tres veces al día, pues el alza en los precios ha sido gigantesca”, afirmó uno de los habitantes de esta localidad.

De igual forma, la persona resaltó que ni la Policía ni el Ejército tienen mucha fuerza en esa zona, pues en la entrada al corregimiento instalaron un pasacalle de la disidencia de las Farc, y no lo han quitado.

Perjuicio en la comunidad

Esa oleada de terrorismo también ha perjudicado a muchas personas enfermas. El martes cuando apareció el carro que está hoy atravesado en el sector de Río Nuevo, en Campo Dos, justo al frente de la guarnición militar, también dejaron una volqueta cargada con explosivos.

Por varias horas, la vía entre Tibú y Cúcuta permaneció cerrada, porque los artefactos explosivos que tenía la volqueta representaban un peligro y tropas del Ejército no permitieron la libre movilización, la gente tuvo que esperar a que técnicos expertos en estas situaciones destruyeran controladamente todo.


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En Tibú piden que se calme la violencia, pero ese clamor de los habitantes, no les importa a los violentos.

 

Por esa larga espera, una joven que necesitaba urgente atención médica, tardó en recibir un tratamiento y murió un día después en el Hospital Universitario Erasmo Meoz de Cúcuta.

La mujer identificada como Sara Tatiana Pacheco Gómez, de 23 años, según un comunicado de la Mesa de Participación Efectiva de Víctimas en Tibú, sufría una condición médica, que desde su nacimiento fue diagnosticada con parálisis cerebral, y ese trágico martes tuvo una complicación, por lo que fue trasladada al centro asistencial del municipio.

“Ella era parte de la mesa, porque a su mamá la desaparecieron hace varios años, solo vivía con su abuela y ese día la llevaron al médico, pero estaba bastante mala, por lo que tocaba trasladarla a un hospital para recibir atención de segundo nivel y no había paso porque estaban desactivando la volqueta”, explicó una representante de la Mesa de Participación Efectiva de Víctimas. 

 

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Así mismo, esta organización afirmó que tanto familiares como integrantes de la mesa de víctimas, alertaron de la situación al Ejército, la Alcaldía y la Personería Municipal para pedirles un traslado aéreo, sin embargo, su respuesta fue negativa. 

La joven al llegar al centro asistencial en Cúcuta, ese martes a las 8:00 de la noche, fue de inmediato remitida a los exámenes requeridos y horas más tarde, falleció.

Aunque La Opinión llamó en repetidas oportunidades al Alcalde de Tibú, Nelson Leal; al coronel Carlos Martínez, comandante de la Policía de Norte de Santander, y al coronel César Karam, comandante encargado del Comando Específico de Norte de Santander (CENOR), para saber por qué es tan difícil controlar esa situación de inseguridad y evitar que ‘Jhon Mechas’ siga haciendo de las suyas, ninguno de ellos respondió a las llamadas.

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