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Perdió a sus tres hijos, uno de ellos, apareció muerto en Cúcuta

Jueves, 28 de Octubre de 2021
Conozca el drama de esta familia cartagenera

José Guillermo Blanco, cartagenero y padre de seis hijos, jamás imaginó que golpe tras golpe se quedaría sin tres de ellos. Los tres hermanos menores murieron un domingo con siete meses de diferencia.

El mayor de ellos, llamado igual que el papá, fue hallado sin vida en Cúcuta el 9 de agosto del 2020, ese mismo día fue enterrado como muerte por COVID-19, era soldado. El 7 de marzo de este 2021, los dos hijos menores se accidentaron cuando iban en moto rumbo a la playa, en su natal Cartagena.

La historia

El llanto y la tristeza se apoderaron de esta familia cartagenera que no ha podido darle cristiana sepultura al mayor de sus hijos. Llevan el peso de la desgracia al no tener a Yeisón y Ángel, los otros dos hermanos.

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En Cúcuta, al soldado José Guillermo Blanco Tapia, de 21 años, lo dieron por habitante de calle, tras aparecer desnudo y sin ningún signo de muerte violenta por objeto contundente o arma de fuego. Quienes participaron del levantamiento, en cabeza de las secretarías de Salud, Bienestar Social y de Gobierno, además de la unidad de levantamientos de la Sijín y el CTI, omitieron la llevada del cuerpo al Instituto de Medicina Legal, así como tampoco cotejaron la cédula.

Hacia las 5 de la tarde de ese domingo 9 de agosto del 2020, cuando el cadáver ya estaba bajo tierra, se dieron cuenta de que era un soldado regular, desaparecido hacia 12 días, cuando no lo volvieron a ver sus altos mandos.

A José Guillermo sus hermanos y familiares lo notaron raro y cambiado, cuando los visitó en junio, luego de jurar bandera. Él mismo les dijo que en el batallón del Comando Operativo Energético y Vial N°1, de la Segunda División del Ejército, en El Tarra, donde estaba asignado, no la pasaba nada bien y por eso tuvo una crisis nerviosa.

A la familia, el Ejército le aseguró que su ser querido evadió el servicio cuando esperaba a las afueras de la Clínica Medical Duarte, tras aprovechar la ausencia de su superior.

jose guillermo Blanco Tapias

Doce días después, la Policía les informó que lo hallaron sin vida a 300 metros de la clínica de dónde fue visto por última vez.

El joven militar solo tenía 21 años, su cadáver apareció desnudo y debajo del puente Jorge Gaitán Durán, en San Luis,

Desde que se la noticia de la muerte llegó a Cartagena, los familiares solo tenían preguntas y una fuerza enorme de buscar la verdad sobre la causa real de la desgracia del joven soldado.

Viajaron a Cúcuta un mes después del hecho en busca de respuestas pero encontraron evasivas y solo se llevaron el recuerdo de la visita al cementerio, donde estaba enterrado el soldado.

La segunda tragedia

Los días continuaron para esta familia, pero para Ángel de Jesús y Yeison Blanco Tapia, de 18 y 15 años, la ausencia de su hermano y no haberle dado la sepultura que merecía en su natal tierra, les carcomía el alma.

José Guillermo, el papá, aseguró que llevaban la pena a su modo y en sus rostros reflejaban que lo extrañaban.

El mediodía del domingo 7 de marzo, Ángel y Yeison, le pidieron prestada la motocicleta a su papá para ir a la playa, en Barú.

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Cuando iban de camino, Ángel, quien iba conduciendo perdió el control en una curva y terminaron chocándose contra las barandas de la vía.

El conductor murió de inmediato. Yeisón alcanzó a ser remitido a una clínica pero no resistió, también se fue ese mismo domingo a la 1 de la tarde.

áNgel y Yeison Blanco Tapias

Y entonces, la desgracia que tocó de nuevo la puerta de esa familia. En la sala de la casa, un cuadro enorme está enmarcado con la foto de los tres hermanos, amantes del mar, la música y la diversión.

La exhumación

El pasado viernes 1 de octubre de este 2021, los padres del soldado llegaron a Cúcuta para la exhumación del cadáver. La recolección de los restos fue llevada a cabo por funcionarios de la Fiscalía y Medicina Legal en el Cementerio Central de Cúcuta.

“Nos dejaron estar presentes pero no tenemos respuesta alguna sino hasta cuando hagan las pruebas pertinentes que arrojen la causa de la muerte. Este es un dolor que se alarga”, dijo José Guillermo, el padre.

El hombre saca fuerzas de donde no tiene. Los días sin sus hijos son tristes. “Es un dolor que no tiene palabras, solo se siente en el alma”, aseguró el papá.

Esta familia desea poder darle cristiana sepultura al joven soldado en Cartagena, rodeados de los familiares y amigos que le conocían pero también piden que la investigación no pare hasta dar con las respuestas a las preguntas que los rodea.

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Laura Serrano

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