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¿Quién salvará a la zona rural de Cúcuta?

Lunes, 13 de Septiembre de 2021
Las acciones ejecutadas siguen siendo insuficientes para los habitantes de la zona.

Ir a la zona rural de Cúcuta hoy no es nada fácil, especialmente al sector que colinda con Puerto Santander y Venezuela, pues primero hay que llenarse de valor y pedirle a Dios y todos sus santos que envíen su protección, y segundo, hacerse a la idea de que el viaje será incómodo por muchas de esas vías, que se convirtieron en trochas, por donde jamás ha pasado ni un solo centímetro de pavimento.

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Y es que hasta el mismo alcalde de Cúcuta, Jairo Yáñez, reconoce que el abandono de esta región ha sido total, por eso, “esta administración ha velado desde el primer día por movilizar inversión como una de las apuestas más grandes, con proyectos de sustitución de cultivos, con la formulación de un Plan de Desarrollo Alternativo para la Cúcuta rural (PDET), por el acompañamiento permanente (cada semana) con Entornos Protectores y la estrategia ‘Campo Ciudad’”.
Sin embargo, y pese a todo ese esfuerzo que asegura el gobierno local que viene haciendo, los cultivos ilícitos en esta zona van en aumento y hoy se contabilizan más de 700 hectáreas sembradas con matas de coca y la instalación de varios laboratorios para procesar cocaína que están muy cerca de la frontera con Venezuela.

Luego de recorrer 66 kilómetros, en menos de una hora, desde el centro de la capital de Norte de Santander, se llega al corregimiento Banco de Arena, un pequeño poblado que solo tiene una vía principal y tres calles muy cortas, donde viven no más de 500 personas y todas se conocen. Además, cuentan con una estación de Policía, una escuela, una iglesia Católica y algunas cuantas tiendas.

Pero alrededor de esta población hay otros caseríos como La Invasión o Pacolandia, La Punta, La Arenosita, El 25, El Infierno, La Estrella y Vigilancia, entre otros, que engruesan esa cifra de habitantes y que hacen que sus necesidades sean aún más apremiantes.

Muy cerca de Banco de Arena también está Puerto León y el corregimiento Palmarito con sus veredas, que igualmente son poblaciones pequeñas y muy humildes, donde su gente es muy amable y servicial.

Miedo e incertidumbre en Banco de Arena.

Hoy, estos sitios tienen algo en común que mantiene a sus pobladores llenos de terror y pidiendo a gritos que no los involucren, se trata de la guerra entre las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (Agc) y el Eln, que este año ha dejado alrededor de medio centenar de asesinatos, desapariciones, amenazas y varios desplazamientos masivos, como el ocurrido el pasado miércoles.

Así como lo dijo Border Lab en un reciente análisis, en el que mostró que las cifras de esa parte de la zona rural de Cúcuta son preocupantes, “porque el aumento de la violencia ha sido permanente”. Entre enero y agosto de este año, los homicidios han aumentado 14%. Además de los desplazamientos ya mencionados, tres líderes sociales han sido asesinados y se registraron dos atentados contra la Fuerza Pública.

Entre enero y junio de 2021 se registraron 17 homicidios y solo entre julio y agosto de este año fueron asesinadas 15 personas, y de seguir así, sin ningún control por parte de las autoridades, esa situación dejará unas cifras muy alarmantes.

Lo peor de todo es que esto que sucede en esa zona no es fortuito, pues la Defensoría del Pueblo ya lo había advertido en la Alerta Temprana 035-2020, del año pasado, en la que confirmó la presencia de grupos armados ilegales, como el Eln y los gaitanistas, en el área metropolitana de Cúcuta y la vulneración de derechos humanos en el corregimiento Banco de Arena, pero ninguna autoridad le prestó la atención debida.

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Pueblos ‘fantasmas’

Precisamente, la semana pasada, cuando un equipo periodístico de La Opinión recorrió La Invasión o Pacolandia pudo sentir ese pánico de los habitantes de este humilde sector, que está a solo cinco minutos de Banco de Arena.

En este lugar ya no volvieron a sonar los equipos de sonido con vallenatos, rancheras o música norteña. Los billares y los sitios donde solían llegar hombres y mujeres a consumir licor, permanecen cerrados. Las mesas y sillas de colores ya no están por ahí y muchas de las casas de este caserío permanecen cerradas con enormes candados y cadenas.

Así como Pacolandia se encuentra La Punta, El 25, La Arenosita y Puerto León, entre otros caseríos. El miedo es general, pues el miércoles, al atardecer, llegaron varios hombres armados y les dijeron a algunos habitantes que debían irse, pues de lo contrario los matarían.

“Mire, eso acá está muy terrible. Esos tipos agarraron a unos adolescentes y a otras personas y los reunieron, les dijeron que les daban 20 minutos para que se fueran, porque sabían que eran ‘sapos’ y no querían tener a nadie así acá. Cuando comenzamos a escuchar eso, todos agarramos algunas cositas y salimos a correr, porque la amenaza no es solo contra unos, es contra todos”, comentó un habitante de la zona, que por seguridad no se revela su identidad.

El desplazamiento se inició hace 15 días.


Y añadió: “la cosa es tan fregada que nosotros recibimos amenazas de uno y de otro grupo ilegal. Si uno tiene cultivos para un lado y están los ‘paracos’, la guerrilla nos señala de ser colaboradores de ellos, pero si las matas o nuestro trabajo está para donde se la pasan los del Eln, entonces los otros dicen que somos de la guerrilla, y así vivimos nosotros, ya no podemos ni salir a trabajar tranquilos”.

Por eso, cada mañana, cuando las personas salen a sus labores de campo, se despiden de sus familias tristemente, pues no saben si en la tarde vuelvan a regresar, como ya ha pasado con otros habitantes, que los asesinaron por tener que moverse por uno u otro territorio de los ilegales, pero sin ser nada de esas organizaciones, los acribillan.

“Acá a uno no lo pueden ver hablando con ningún policía o militar, si se dan cuenta de que uno cruza una palabra con las autoridades, de inmediato lo tildan de ‘sapo’, ahí le toca a uno irse o atenerse a las consecuencias, que es que lo maten”, contó otro habitante de la zona.


Agregó: “y lo que uno no entiende es por qué si esa gente se la pasa por acá armada, porque ellos pasan mostrando las pistolas y hasta las granadas, en moto, justo al lado de la Policía y del Ejército, no hacen algo para detenerlos. Ante eso, es que hay tanta desconfianza hacia las autoridades”.


Esas personas que hoy viven ese ‘calvario’, aseguran que ya están perdiendo las esperanzas de recobrar su tranquilidad en esa zona y por eso muchas de ellas han tomado la decisión de irse definitivamente, pero hay otros habitantes que aún le apuestan a quedarse, sin importar que la secretaria de Posconflicto, Elisa Montoya, les haya dicho el jueves, cuando una comisión compuesta por funcionarios de la Alcaldía de Cúcuta y la Defensoría del Pueblo fue a verificar lo que estaba pasando con el reciente desplazamiento masivo, que la mejor opción que tenían los campesinos era salirse de esa zona porque no les podían garantizar la seguridad.

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¿Un conflicto sin salida?

Precisamente, ante esa recomendación que les dio la funcionaria a los habitantes que se desplazaron de sus casas, La Opinión se dio a la tarea de analizar y preguntarles a los comandantes de la Policía Metropolitana, general Óscar Moreno; y de la Brigada 30 del Ejército, Fabio Caro, así como al alcalde Jairo Yáñez, sobre qué iba a suceder con esa parte de la zona rural de Cúcuta.

En esa región se agravó la situación desde mediados de diciembre del año pasado, cuando los gaitanistas iniciaron una arremetida a sangre y fuego contra el Eln para quedarse con el territorio que durante dos décadas dominaron Los Rastrojos.

Para el comandante de la Brigada 30 del Ejército es muy claro que lo que sucede en esa zona es a raíz de los cultivos ilícitos y el control del narcotráfico, “pues esa es una ruta que quieren dominar esos bandidos e integrantes de carteles como el Eln y los gaitanistas. Nosotros tenemos un componente muy fuerte allá, pero el problema es la frontera”.

El general Óscar Moreno también consideró que en esa parte de Cúcuta se recoge todo lo que pasa en el Catatumbo, “ese es un corredor estratégico del narcotráfico que va hacia Venezuela y con todos los recursos que reciben esos grupos armados ilegales es lo que hace complejo todo”.

Tropas del Ejército se encuentran en La Invasión.


El alto mando policial también sostuvo que, “se está actuando dentro del marco de la ley y no podemos violar ninguno de esos protocolos. Estamos enfrentando con contundencia unas organizaciones terroristas y criminales”.

Mientras que el mandatario local consideró que el problema está focalizado, “y la ruralidad no es uniforme ni en producción, ni en desarrollo, ni en la intensidad de afectación del conflicto (armado)”, por eso cree que la mejor apuesta es llevar proyectos productivos con financiación, asistencia técnica, mejoramiento en los canales de comercialización y ayudándoles a los campesinos con insumos, maquinarias y materias primas.

Para alcanzar el éxito de los planes de inversión de la administración municipal y frenar esa racha de terror que hoy se vive, las autoridades militares y policiales han trazado algunas estrategias, ¿pero eso sí ha servido de algo? ¿Qué resultados han tenido? Son muchas las inquietudes que surgen alrededor de esto.

El general Fabio Caro fue enfático al afirmar que en ese punto de la capital de Norte de Santander se están llevando a cabo dos estrategias operacionales, una es el plan Sansón y la otra es Muralla 2.0.

“Estos planes nos han arrojado muy buenos resultados, más de 400 capturados, más de 250 armas decomisadas y varios enfrentamientos. Todo se ha dado en ese territorio que esos bandidos han querido tomarse, pero que nosotros no lo permitiremos. Ahí tenemos una falencia y es la frontera, pues el cartel del Eln manda a sus hombres a hacer las cosas en esa zona y cuando nosotros los enfrentamos, salen huyendo hacia Venezuela, al pasar la frontera ahí no podemos hacer nada”, explicó el oficial del Ejército.

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El comandante de la Mecuc recordó que los policías que están en esa zona, especialmente en la estación de Banco de Arena, trabajan de la mano del Ejército para frenar esa oleada de violencia que se viene presentando.

Y para fortalecer aún más esas acciones, el general Caro afirmó que ya se tiene trazada una estrategia para llevar a cabo la erradicación manual por parte de las tropas que él comanda, además, la Alcaldía ha puesto a funcionar planes como la siembra de 40 hectáreas de cacao, con su asistencia técnica e insumos; la creación de asociaciones para el fortalecimiento de la mejora genética y producción de leche y carne, una línea de ‘Crédito Aliados por el Campo’, entre otras acciones.

La Policía solo patrulla la calle principal de Banco de Arena.

Pero pese a todo esto, los habitantes de esa zona están perdiendo las ilusiones que tenían y por eso le piden al gobierno local que haga mucha más presencia con sus proyectos y que finalmente entienda que esa confrontación armada no se arregla solamente enviando más militares o policías.

Ante eso, la administración municipal señaló que en la zona rural de Cúcuta la esperanza está puesta en estas iniciativas de impulso agroindustrial, que les permitirán fortalecer los lazos comunitarios que se han deteriorado por causa del conflicto armado.

Mientras que los comandantes de la Policía y el Ejército manifestaron que las personas deben confiar más en las autoridades. “porque si no tenemos información y no fortalecemos las investigaciones que se tienen, no podremos capturar a esos bandidos que tanto daño están haciendo”, indicó el general Moreno.

El comandante de la Brigada 30 está de acuerdo con eso, “nosotros no podemos salirnos de las normas que dictan las leyes, por el lugar pueden estar esos bandidos, pero lastimosamente si no los capturamos en flagrancia, con un arma o algo que esté por fuera de la ley, o sin una orden captura, no se puede hacer nada”.

Los altos mandos de la Policía y del Ejército también invitaron a la comunidad a denunciar cuando vean que alguno de sus hombres esté haciendo cosas indebidas o por fuera de la ley.

 

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