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Los presidentes asesinados en América en la historia reciente

Martes, 20 de Julio de 2021
¿Sabía que en Haití, en donde ocurrió el reciente magnicidio, a un jefe de Estado lo descuartizaron, y que en Bolivia ahorcaron a uno frente al Palacio de Gobierno?

Dos presidentes de Haití han sido asesinados en pleno ejercicio de sus funciones gubernamentales. El primero fue Jean Vilbrun Guillaume Sam,  el 28 de julio de 1915, y el segundo, Jovenel Moise, hace apenas unos días – el pasado 7 de julio – cuando dormía en su residencia de Puerto Príncipe.

En ambos aterradores episodios parece claro un hilo conductor o un denominador común en la  forma despiadada y la sevicia y crueldad de los asesinos, y la ambición desmedida del poder.

Haití ha sido un país en permanente convulsión y agitación. Su inestabilidad política y social dio pie a intervenciones de Estados Unidos y a la injerencia de otras naciones en sus asuntos internos.

Esa inestabilidad fue notoria tanto en el gobierno de Jean Vilbrun Guillaume Sam como en el de Jovenel Moise.

Masacre de ´prisioneros' 

El 27 de julio de 1915, Guillaume Sam ordenó la ejecución de 167 prisioneros políticos, incluido el expresidente Oreste Zamor, según publicaciones y documentos de la época. Esto provocó una insurrección social y varias personas decidieron atacar al entonces presidente Jean Vilbrun hasta causarle la muerte.

Guillaume Sam había nacido el 4 de marzo de 1859 en la provincia de Ouanaminthe, distante 248 kilómetros de Puerto Príncipe. Su padre  Tirésias Simon Sam fue presidente entre 1896 y 1902. Sam fue ministro de Guerra y Marina durante el gobierno de su padre y se casó con Lucie Parisien.

Guillaume Sam tenía una desmedida ambición personal de ser presidente de Haití. Él había ayudado a elegir a Cincinnatus Leconte a la presidencia unos años antes. Tomó el juramento de su cargo en marzo de 1915.

El gobierno del presidente Guillaume Sam estuvo marcado por el caos y la violencia que resultó en la ocupación del país por los marines estadounidenses. Al responder a las presiones de Estados Unidos para organizar una sindicatura aduanera similar a la que los estadounidenses habían creado para la República Dominicana, Guillaume Sam pasó la mayor parte de su tiempo luchando contra sus enemigos políticos, que encabezaba el líder antiestadounidense Rosalvo Bobo.

Orden de matar 

Para tratar de consolidar su poder, el nuevo presidente comenzó a arrestar a todos aquellos potenciales, y muchas veces imaginarios, opositores políticos y a sus familiares.

A finales de abril de 1915, alrededor de 200 de las personas más prominentes de Haití se encontraban detenidas en la Penitenciaría Nacional, por los demenciales delirios de persecución del presidente. Habían sido detenidos sin orden judicial ni evidencias de haber conspirado contra su gobierno.

El jefe de la policía, Charles Oscar Etienne recibió la orden de su jefe (el presidente Vilburn Guillaume Sam) de matar a todos los prisioneros si alguien intentaba derrocarlo del poder. 

En la madrugada del 27 de julio de 1915, alguien disparó al presidente Sam en una pierna. Según relatos de la época, preso del pánico, éste se fue a la Embajada de Francia contigua al Palacio Nacional de Puerto Príncipe.

Ante la noticia del atentado, el jefe de la penitenciaría ordenó la ejecución de todos los prisioneros políticos, cumpliendo las instrucciones del presidente.

Más de 160 personas fueron brutalmente asesinadas, muchas de ellas simpatizantes de Rosalvo Bobo, y entre las que se encontraban también el expresidente de Haití, Oreste Zamor.

El pueblo indignado se sublevó y quemó vivo al jefe Charles Oscar Etienne. Poco después, una multitud se apostaba frente a la embajada de Francia solicitando la liberación de Guillaume Sam.

El 28 de julio 1915, tras los funerales de los presos políticos, una multitud entró a la embajada francesa y tomó al presidente Vilbrun G. Sam, quien fue salvajemente asesinado.

Su cuerpo fue descuartizado y las partes expuestas por los alrededores de la capital. Su asesinato provocó en parte, la invasión militar de Estados Unidos en Haití, pues esa misma noche los marines desembarcaron en Puerto Príncipe para proteger los intereses estadounidenses y extranjeros.

Jovenel Moïse

El asesinato hace unos pocos días del presidente de Haití, Jovenel Moïse, provocó gran impacto en el mundo y está rodeado de muchas intrigas y misterios. 

El país caribeño de 11 millones de habitantes que se debate en la pobreza y la miseria, está otra vez en plena conmoción y su futuro es aún más incierto.

Las informaciones de los últimos días señalan que un grupo de mercenarios, conformado por exmilitares colombianos, fue el autor de este espantoso magnicidio. Otras versiones indicen que habían sido contratados para capturar al presidente y entregárselo a la DEA. Moise recibió 12 impactos de bala, varios de ellos en la cabeza, uno en un ojo y uno en cada tetilla. Le quebraron un brazo y un pie con proyectiles de nueve milímetros.

El primer ministro interino de Haití, Claude Joseph, dijo que "un grupo de personas no identificadas, algunas de las cuales hablaban en español", atacó la casa de Moïse alrededor de la 1 a.m. del miércoles e hirió de muerte al jefe de Estado.

La primera dama haitiana Martine Moïse también recibió un disparo en el ataque y está recibiendo "el tratamiento necesario" para sus heridas, agregó Joseph en un comunicado.

Atroz e inhumano

Moïse, de 53 años y exexportador de banano, pasó los últimos meses  librando una guerra política con la oposición por los términos de su mandato.

Este acto, calificado por Joseph como "atroz, inhumano y bárbaro", se agrega a la larga lista de magnicidios registrados en el continente americano.

En los últimos 120 años, 12 presidentes fueron asesinados en Latinoamérica, el Caribe y EE.UU. Algunos eran mandatarios de gobiernos de facto o militares, mientras que otros llegaron al cargo por medio de procesos democráticos.

La siguiente es la relación de los presidentes asesinados:

William McKinley

McKinley recibió un tiro en el estómago por parte de Leon Czolgosz. El ataque ocurrió el 6 de septiembre de 1901, después de que el presidente de EE.UU. pronunciara un discurso en la Exposición Panamericana en Buffalo, Nueva York. Murió a causa de las heridas ocho días después, el 14 de septiembre. El vicepresidente Theodore Roosevelt asumió la presidencia. 

Ramón Cáceres

Fue asesinado el 19 de noviembre de 1911 cuando se desempeñaba como presidente de República Dominicana. Cáceres, que tenía el apoyo de EE.UU. y su Congreso, estuvo envuelto en muchas pugnas por el control del poder con sus rivales políticos. Uno de los personajes que más insatisfecho estaba con el presidente de la República Dominicana era el líder juvenil Luis Tejera, quien llevó a cabo un plan para capturarlo y hacerlo renunciar. El plan tuvo resultados desastrosos.

Venustiano Carranza

Fue una de las figuras más relevantes de la política mexicana del siglo XX. Fue el encargado de promulgar la Constitución de 1917, que es la Carta Magna que rige a México actualmente. Era simpatizante del movimiento de Francisco I. Madero, uno de los principales impulsores de la Revolución Mexicana. Fue asesinado el 21 de mayo, en Tlaxcalantongo, Puebla.

Luis Sánchez Cerro

Fue activo protagonista de la agitada situación política que vivió el Perú en    la década de 1930.

Sánchez Cerro, el primer presidente peruano negro y con rasgos indígenas, tomó el poder junto a otros militares en 1930. Estuvo brevemente en el cargo porque otros militares no lo reconocieron como presidente.

En 1931 se llevaron a cabo unas "cuestionadas elecciones", en las que Sánchez Cerro ganó la presidencia. El 30 de abril de 1933 fue asesinado mientras "pasaba revista a las tropas reunidas en el Campo Marte de Lima".

Gualberto Villaroel

En 1943 el presidente civil de Bolivia, Enrique Peñaranda, fue derrocado por un grupo militar que se denominaba Razón de Patria (Radepa), que luego se alió con el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) para dejar en el poder al coronel Gualberto Villaroel, quien logró la movilización de los campesinos indígenas del MNR. Su gobierno fue  tachado de fascista. Fue derrocado en 1946 en una sangrienta revolución en la que Villaroel fue ahorcado frente al palacio presidencial, según los registros de la prensa de la época.

Carlos Delgado Chalbaud

En la historia de Venezuela se considera el de Carlos Delgado Chalbaud como el único magnicidio en el país vecino. Presidía la Junta Militar que derrocó al gobierno constitucional de Rómulo Gallegos. El 13 de noviembre de 1950, viajaba en el vehículo presidencial cuando un grupo de 20 personas lo interceptó para secuestrarlo junto a tres de sus acompañantes.

José Antonio Remón Cantera

El 2 de enero de 1955 fue asesinado el entonces presidente de Panamá   José Antonio Remón Cantera. Ese día se encontraba en el palco presidencial del hipódromo 'Juan Franco' para presenciar las últimas carreras, según reseñaron los periódicos. Entonces, atacantes desconocidos sorprenden el palco con ráfagas de disparos que hirieron  a Remón Cantera.

Anastasio Somoza García

El primero de una de las dictaduras más abominables del siglo XX en Centroamérica. Somoza García se convirtió en el líder del Ejército de Nicaragua en 1933, y tres años después "derrocó al presidente electo, su tío Juan Bautista Sacasa, se hizo 'elegir' presidente y tomó el cargo el 1 de enero de 1937”. Fue asesinado en 1956.

Rafael Leónidas Trujillo

Encabezó una de las tiranías más sanguinarias de República Dominicana. Fue asesinado el 30 de mayo de 1961 por hombres que se movilizaban en tres automóviles. El atentado contra Trujillo se produjo cuando se disponía a viajar de Santo Domingo, la capital, a su ciudad natal San Cristóbal.

John F. Kennedy

El 22 de noviembre de 1963 fue asesinado a tiros el entonces presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy cuando se desplazaba con su caravana por las calles de Dallas, Texas. El autor de este magnicidio fue Lee Harvey Oswald.

El presidente Kennedy y el gobernador Connally resultaron heridos y fueron trasladados al hospital Parkland. Dos balas alcanzaron a John F. Kennedy y una a Connally.
 

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