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Seminaristas, cultivadores de alimentos orgánicos y limpios

Sábado, 30 de Octubre de 2021
Venden los productos en un santiamén.

Además de prepararse para sembrar la fe católica, los jóvenes del Seminario Mayor Santo Tomás de Aquino de Pamplona, en el tiempo libre se dedican a cultivar la tierra con productos orgánicos e inocuos.

El grupo que se prepara para la vida sacerdotal sustenta las labores en los conocimientos y vocación campesina que les inculcaron los padres en las regiones de donde proceden.

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Sin apartarse del conocimiento de la biblia, los libros de filosofía, teología e historia cada día madrugan para asistir las matas de lechuga, zanahoria, cilantro, repollo, arvejas y maíz que plantan desde el segundo semestre de este año, pensado en la ayuda alimentaria.

También, que les permita con las ventas obtener ganancias económicas para el sostenimiento del grupo y suplir otras necesidades que surgen en la institución.

El proyecto empezó a andar con la preparación del terreno, labor que hicieron entre todos.
Tienen cultivada una hectárea de tierra y a medida que se van los rendimientos y el apoyo de los pamploneses, ampliarán la producción.

La tradición

“Es una forma de darnos a conocer para que la gente sepa que también trabajamos la tierra. La gran mayoría somos del campo en donde nuestros padres nos enseñaron a que no dejemos de perder las costumbres y tradiciones familiares”, aseguró Óscar Fuentes, quien lleva tres años de formación y nacido en Chinácota.

Los alimentos que producen, una parte la destinan al consumo interno y la otra la empezaron a vender para tener recursos que le permitan seguir con los procesos de formación.

Otro excedente, lo invierten en la adquisición de más semillas y en cubrir las necesidades que vayan surgiendo en torno a los cultivos.

Este joven que se prepara para ser sacerdote enfatizó que en los sembrados no utilizan ningún tipo de químicos, sino todo es natural, lo que les da una calidad e inocuidad a los alimentos. 

Las primeras dos canastas repletas de lechuga las vendieron en un santiamén, en donde cada planta tenía un valor de $1.500 y $ 2.000. 

Fuentes, con un compañero son los encargados de promocionar las verduras. Llevan un parlante y micrófono para llamar la atención de los transeúntes y amas de casa.

Para José Rodolfo Sepúlveda, procedente de la Diócesis de Arauca, natural de Chita (Boyacá), y de estirpe campesina, el salir a la calle a ofrecerle los alimentos frescos a la gente le parece una experiencia enriquecedora, porque es el inicio de los primeros pasos de la vocación social.

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El sacerdote en formación, Jean Carlos Villamizar Remolina, de Arauquita (Arauca), encargado de llevar el sonido, dijo que se siente orgulloso de la labor que están haciendo, como es la de llevarle a la comunidad alimentos sanos.

También los acompañó en el recorrido el boyacense, Diego Sepúlveda, con tres años en el Seminario, quien portaba una de las canastas con las hortalizas.

En Chita también cultivamos lechuga, repollo y demás verduras por lo que queremos que los jóvenes de Pamplona conozcan nuestras experiencias, como gente del campo que somos”, afirmó.

El líder de los seminaristas, Carlos Julio Acevedo Serrano, de Samoré (Toledo), con seis años de formación, afirmó que el proyecto empezó como un experimento que poco a poco se ha ido consolidando como una opción de obtener alimentos para el consumo interno y otra parte de la producción, venderla.

“Aprovechamos nuestros ratos libres para hacer esta labor, teniendo en cuenta que tenemos los terrenos disponibles para la labranza y la siembra”, explicó.

El presbítero en formación agregó que van a ver si le dan más resultados vender los productos en la calle o colocarlos en los supermercados.

En la propuesta participan los 37 seminaristas que se dividen el trabajo durante la semana.
El grupo está bajo la orientación del rector del Seminario Mayor Santo Tomás de Aquino, padre Samuel Darío Parada Lemus, quien es el gestor del proyecto de cultivar alimentos sin la utilización de agentes químicos.

El ciudadano, Juan Carlos Durán, quien se acercó a los seminaristas y les compró un manojo de lechugas, afirmó que es una excelente idea que les facilitará alcanzar una mejor formación y que a su vez se puedan ayudar con los gastos que implican la preparación a la vida religiosa. 

La vocación

El sacerdocio es una vocación que implica sacrificio y tiempo de aprendizaje, teniendo a Jesús, como el ser que deben imitar.

La preparación la hacen en el Seminario Mayor, regentado por la Arquidiócesis de Nueva Pamplona en donde durante ocho años aprenden filosofía, teología, lógica, matemáticas, idiomas, historia del arte, crítica, antropología, psicología y sociología, entre otros conocimientos.

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Roberto Ospino

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