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Contrabando de cigarrillo, un negocio muy rentable en Cúcuta y La Parada

Domingo, 13 de Junio de 2021
La comercialización de esta mercancía le ha llamado la atención hasta los ‘narco’. El 62% de fumadores de Norte de Santander consumen cigarrillos de contrabando.

Basta con pasearse por algunos puntos de Cúcuta y Villa del Rosario para darse cuenta de lo rentable que es el negocio al menudeo y a gran escala de cigarrillo de contrabando, que ya tiene invadido el mercado de los fumadores, no solo en esta región, sino en todo el país.

En Norte de Santander, el 62 por ciento del consumo de cigarrillos es de contrabando, según un estudio hecho por empresas tabacaleras legalmente constituidas en Colombia, dejándole millonarias ganancias a las mafias que controlan este lucrativo negocio y enormes pérdidas económicas al gobierno departamental.

Caminando por la avenida 6 entre las calles 5, 6 y 7, en pleno centro de la capital de Norte de Santander, se pueden ver unas ‘torres’, algunas más grandes que otras, con las tiras de cigarrillos de diferentes marcas, que son armadas sobre unas mesas o carretas por los vendedores de esta mercancía.

Esto ocurre afuera de esas bodegas o establecimientos que se rehúsan a ‘morir’ en esta zona céntrica, que en algún momento fue conocida como el sector La Sexta y que fue donde hace más de una década cientos de cucuteños iban a comprar los alimentos de la canasta básica para sus hogares, porque ahí se ubicaba la mayor plaza de mercado de la ciudad, pero que después de una lucha que encabezó la administración municipal la trasladaron para Cenabastos y sus alrededores.

Cada dos metros, por estas calles del centro de Cúcuta, se pueden ver a los vendedores ofreciendo diferentes marcas de cigarrillos, D&J, Empire, Gold, Real, Miller, Carnival, Fisher, Monarch y Concept, entre otras, que ingresaron ilegalmente a Colombia vía marítima o terrestre.

Y a la capital nortesantandereana, según algunas fuentes, esta mercancía pasa por el centenar de trochas que hay en la frontera con Venezuela, “porque por ahí se mueve una gran cantidad de camiones o vehículos pequeños cargados de cigarrillo que llegan a los puertos de ese país”.

Precisamente, ese alto flujo de esta mercancía que se estaría dando por esta zona, ha llevado a que hoy se ofrezca descaradamente en las calles de Cúcuta y el resto del departamento. “Lo peor de todo es que las autoridades para hacer un operativo de control a estos puntos debe pensarlo dos veces, pues los contrabandistas están tan bien organizados que para evitar esas acciones, atacan a la Policía con piedras, disparos y bombas molotov, como ya ha sucedido en varias oportunidades”, explicó una fuente.

Los vendedores de esta mercancía regalan hasta camisetas.

El negocio callejero

Por eso, al caminar por ese sector que esta por la avenida, justo al frente del parque Lineal es común escuchar: "¿Qué se le ofrece? Vea acá le tenemos el mejor cigarrillo del mercado y a muy buen precio. Pregunte sin ningún compromiso amigo".

Y al detenerse en alguno de esos puntos, de inmediato un hombre o una mujer se acercan y sin ningún inconveniente, a pesar de estar vendiendo mercancía de contrabando, ofrecen los cigarrillos, bien sea por cajetilla, tiras o bultos.

“Le tengo cigarrillos D&J, a 32 mil la tira. Empire, a 21 mil; o el que a usted le guste, todo está a muy buen precio”, asegura uno de los vendedores con una cautivadora sonrisa.

Aunque estos comerciantes informales solo exhiben una pequeña parte de la mercancía, ellos pueden llegar a negociar a gran escala, pues saben que cuentan con un gran surtido que no está a la vista, los precios varían según la cantidad que se necesite y hasta hacen ofertas muy atractivas.

“Dígame no más cuántas tiras necesita (cada una de ellas trae 10 cajetillas). Si me compra un bulto, que trae 50 tiras, le dejó cada una de ellas a 29 mil”, es una de las ofertas que hace uno de estos vendedores.

Y para hacer la oferta aún más atractiva, ofrece de regalo un par de camisetas y bolsas de tela con estampados de la marca del cigarrillo.

"Si me compra el bulto de D&J, le puedo dar unas camisetas y unas bolsas contramarcadas, tengo bastantes para regalarle, no más dígame y le hacemos, pero eso si, le toca esperarme mientras que voy allí a unas cuadras y le traigo lo que usted necesita, porque acá no podemos tener nada para evitar que nos llegue la Policía", termina diciendo el vendedor para hacer más llamativo el negocio.

De cerrarse el trato, por un bulto de cigarrillos se le tendría que pagar al vendedor $1.450.000, “un precio muy bueno”, pues según explican estas mismas personas, así cada cajetilla saldría a $2.900, pudiéndola vender entre $3.500 o $4.000, “pero si quiere ganarle aún más, venda al detallado y cada cigarrillo lo puede dejar en 400 o 500 pesos, dígame si no es un buen negocio amigo”.

El vendedor añade: "no le puedo rebajar más porque sólo me estoy ganando mil pesos por tira, pues a mí me sale a $28.000".

Lo más impresionante es que los comerciantes informales tienen muy claro que la ley anticontrabando solo les aplica cuando sobrepasan los 45 millones de pesos (50 salarios mínimos legales mensuales) en mercancía ilegal, según precio Dian, por eso es que en cada uno de sus puntos, solo alcanzan a tener por mucho 20 tiras, lo que no llegaría ni a $300 mil.

Así, ninguna autoridad aduanera o fiscal podría actuar judicialmente contra ellos, solo podrían aprehenderles ese poquito de mercancía, porque las grandes cantidades las tienen almacenadas en residencias o bodegas cercanas, las cuales han sido muy difíciles de detectar para las autoridades.

“La ley en este aspecto es muy flexible para los contrabandistas y quienes viven de este negocio lo tienen muy claro y por eso saben cómo evitar cualquier acción penal”, indicó un experto en el tema, que trabaja con una de las empresas tabacaleras legalmente constituidas en Colombia y que a diario le hace seguimiento a este contrabando.

Es más, estos vendedores informales saben hasta cómo burlar las acciones de las autoridades para que sus clientes les compren las cantidades que quieran y lleven a otra población de Norte de Santander la mercancía que necesiten.

“Mire yo le empacó las 50 tiras de cigarrillos en unas cajas de colombinas. Ahí se las camufló bien, porque se las sello con cinta, de tal modo que si paran el bus o el carro en el que vaya, usted solo dice que lleva dulces, pero si de pronto intentan quitarle la mercancía, lleve plata que todos ‘comen’. Lleve sencillo, porque si no le quitan un buen billete en cada reten de las autoridades, acá ya hemos hecho eso con varios clientes y ha funcionado”, indicó uno de los comerciantes de cigarrillos.

En La Parada también se vende

Siguiendo el rastro de este lucrativo negocio, un equipo investigativo de La Opinión llegó hasta La Parada, en Villa del Rosario, donde el cigarrillo ilegal se vende bajo las mismas circunstancias de total apertura que en Cúcuta, solo que allá los precios suben $3 mil pesos. En diferentes puntos de este lugar hay vendedores informales de este producto.

Al igual que en el centro de la capital nortesantandereana, los comerciantes arman algunas ‘torres’ sobre mesas de plástico o ponen unas cuantas cajetillas en unas chazas, disimulando ser un vendedor callejero de cigarrillos al detal. Esa fachada les sirve para ofrecer grandes cantidades de esta mercancía.

Cuando alguien quiere comprarles por bultos de 50 tiras, estos vendedores agarran su celular y por WhatsApp le envían un mensaje de texto o de audio a otra persona, donde preguntan a cómo sale cada tira de 10 cajetillas, para ellos saber cuánto le pueden ganar.

Si el cliente solo necesita una tira o diez cajetillas, sale un poco más costoso que en Cúcuta. “La tira de D&J te vale $35.000, pero también te tengo la de Farstar, que cuesta $23.000. Si quieres por bultos ya toca hablar con los mayoristas, déjame y les pregunto”, señaló uno de los vendedores.

¿Pero quiénes son esos mayoristas? Es un grupo de hombres que se la pasa en una esquina de La Parada, muy cerca de las casas de cambio, donde se camuflan entre los vendedores informales y sus clientes.

"Ellos te dicen a cómo te dan cada bulto, es más si necesitas una carga para un camión o un carro también te la consiguen, ellos manejan el negocio a gran escala, acá nosotros lo que vendemos es a pequeños compradores”, comentó un comerciante informal.

Estos grandes contrabandistas manejan este negocio tranquilamente en la calle principal de La Parada, justo al frente de las autoridades, “pues ellos ya conocen cómo es todo esto y tienen compradas a las autoridades, acá nada se mueve si ellos no lo autorizan. Es más ellos son cuidadosos por las bandas que están por esta zona”, manifestó un habitante de esta zona fronteriza.

En La Parada (Villa del Rosario) también venden este cigarrillo.

Mucho más discreto

Donde se maneja este negocio con mucha más cautela es en Cenabastos y La Nueva Sexta. El equipo periodístico de La Opinión llegó a varios puntos a buscar cigarrillos de las marcas que ingresan ilegalmente al país, pero no tuvo suerte. En los sitios donde se preguntó siempre dijeron que no trabajaban con esa mercancía de contrabando.

Pero antes de dar una respuesta tan contundente, los vendedores miran a los desprevenidos compradores de pies a cabeza y luego de entre cruzar las miradas entre ellos y de hacer un rápido análisis, señalaron que no vendían de esos cigarrillos. 

A pesar de esa negativa, se hizo un recorrido con alguien que conoce muy bien cómo funciona este negocio en estos dos sitios de Cúcuta, pudiendo ubicar varios locales donde venden estos cigarrillos de diferentes marcas, pero lo hacen de manera sigilosa.

“Acá lo que pasa es que son más cuidadosos y desconfiados porque ya se les ha metido la Policía Fiscal y Aduanera y les ha hecho varios decomisos, entonces a los extraños no les venden nada”, señaló la fuente que por seguridad no se revela su nombre.

Añadió: “para que a usted le vendan, debe venir referenciado o que lo traiga alguno de los clientes de ellos, si no le dicen de inmediato que no tienen, pero en realidad ellos siempre mantienen unas tiras ahí para venderle a sus clientes, pero si usted necesita uno o más bultos, le dicen que sí, pero toca esperar hasta media hora que traigan la mercancía, porque la tienen muy bien escondida en algunas casas de García Herreros”.

Muchos de los que acuden a Cenabastos o La Nueva Sexta para comprar estos cigarrillos, según la fuente, son los tenderos o personas que compran unas cuantas tiras para venderlas en sus negocios o para recorrer a pie algunos barrios.

Cigarrillos peligrosos

A esta venta de cigarrillos de contrabando a cielo abierto se le suma la comercialización de una mercancía defectuosa y hasta peligrosa para los fumadores, pues los vendedores informales ofrecen los de buena calidad y los que podrían tener un riesgo.

“Tenemos cigarrillos que se vencen en 2022, estos están muy buenos y te salen en $32.000, pero también tenemos otros que están amarillos porque ya se vencieron, esos te los dejo en $28.000, pero eso sí, no respondo por lo que pueda pasar. Ellos están amarrillos porque llevan mucho tiempo guardados y se llenan de un hongo”, señaló un comerciante callejero.

Y lo peor de todo, es que hay muchas personas que compran esta mercancía dañada para venderla en sus negocios de barrios o en algunos municipios de Norte de Santander. “Acá nos llevan esos cigarrillos porque hay gente que no le presta atención. El fumador compra lo que haya a la vista”.

En las calles también ofrecen cigarrillos de mala calidad.

Un negocio muy lucrativo

Este negocio, que en los últimos tres años ha cogido mucho auge en Norte de Santander y otras regiones de Colombia, ha resultado muy lucrativo y hoy lo controlan grandes mafias que tienen nexos con algunos narcotraficantes y hasta organizaciones criminales.

Un estudio hecho por la British American Tabaco (BAT), una empresa internacional tabacalera que se encuentra en Colombia, reveló que en 2019 esas estructuras que manejan el contrabando de cigarrillos en todo el país, recibieron 205 millones de dólares.

“El contrabando de cigarrillos permite lavar entre el 1% y el 3% del dinero del narcotráfico”, este es otro de los resultados que le dio el estudio que en ese entonces hizo la BAT en todo el país.

Pese a estos datos, hasta el momento en Norte de Santander no han establecido cuántos millones de dólares del narcotráfico estarían siendo lavados en esta zona de frontera por esas mafias del contrabando. “Lo mejor de todo es que a ese negocio de los cigarrillos nadie le presta atención y por eso es que usted ve en las calles de Cúcuta y otros municipios la venta de diferentes marcas, sin ningún problema”, contó una fuente experta en el tema.

Agregó: “el negocio es tan rentable, que muchos narcotraficantes están recibiendo cigarrillos u otras mercancías como parte del pago de los cargamentos de drogas que envían a Europa. Vea no más, un cajetilla de cigarrillos, puesta en el puerto, tiene un valor de hasta 500 pesos, las mafias que están ahí, le ofrecen a sus clientes traerlas hasta Cúcuta u otra ciudad y el costo subiría 300 pesos más y en las calles las terminan vendiendo entre $3.500 y $4.000, entonces haga cálculos y verá las ganancias”.

Según algunas fuentes consultadas, los cigarrillos que son hechos en China, India, Paraguay u otro país y que entran de contrabando a Colombia, son transportados en contenedores que llegan a puertos directos como Barranquilla, Cartagena, Santa Marta o Buenaventura y usan una figura que llaman en reexportación.

“Cómo funciona eso: los contenedores quedan en esos puertos y entran como en un bodegaje porque dicen que no vienen para Colombia, sino que van hacia países como Argentina, Paraguay o Brasil, pero que hacen tránsito acá. Resulta que durante los días que permanecen en territorio nacional, son descargados por esas mafias y cuando siguen su camino, la mercancía ya ha entrado de contrabando y así despistan a las autoridades”, explicó la fuente experta.

Añadió: “así también funciona en Venezuela, aunque allá es mucho más fácil porque ellos si reciben mercancías directas de China y recuerden que el D&J es hecho en ese país. Eso es un negocio muy rentable y así es que llega mucho contrabando a Norte de Santander, además que, para pasar la frontera deben negociar con los grupos armados ilegales y con las autoridades de cada lado”.

La baja en rentas departamentales

Óscar Gerardino Astier, secretario de Hacienda Departamental, aseguró que en su despacho hay un grupo de fiscalización que se encarga de recorrer todos los municipios de Norte de Santander para controlar que los establecimientos públicos no estén vendiendo mercancías de contrabando.

“Visitamos bodegas, tiendas, supermercados, almacenes de cadena y distribuidoras para ver que todos los productos tengan las estampillas de impuestos al consumo. En las tiendas es donde hemos visto que se vende esa mercancía que entra por Venezuela, bien sea cigarrillos o licores, además de productos adulterados o vencidos, Siempre vamos acompañados de la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa)”, explicó el funcionario.

Agregó: “debemos resaltar que las cifras del consumo de cigarrillos de contrabando las hemos logrado disminuir, pues en 2019 era del 78% y para el 2020 fue de 62% y eso se debe a los operativos que hacemos”.

Este año la Secretaría de Hacienda Departamental ha llevado a cabo dos destrucciones de mercancía de contrabando. Para seguir controlando la venta ilegal de cigarrillos y licores, este despacho a cerrado algunos establecimientos, pero aún no han podido ‘tocar’ esas grandes mafias, pues solo cuentan con 16 personas para adelantar los operativos. “Nosotros atacamos a los pequeños compradores porque así afectamos directamente a los grandes contrabandistas”, explicó un funcionario.

Pero a pesar de estas acciones, la Gobernación, en 2020, dejó de recibir $9.000 millones por concepto del impuesto a los cigarrillos. “Estos recursos no se pudieron invertir en salud, educación ni recreación y deportes”.

Al igual que Norte de Santander, en el país hay departamentos como La Guajira, Cesar, Córdoba, Sucre y Magdalena, entre otros, donde el índice de consumo de cigarrillos de contrabando también es alto.

“Acá en Norte de Santander hay una zona donde el consumo de esta mercancía es muy alta y ninguna autoridad puede hacer algo para frenar eso, se trata del Catatumbo, conformada por 11 municipios. Allá nadie se atreve a ejercer un control, pues quienes manejan ese negocio son los grupos armados ilegales, ellos también reciben jugosas ganancias”, señaló una de las fuentes expertas en este tema.

El trabajo de las autoridades

Las autoridades aduaneras tienen claro que en Cúcuta y el resto del departamento hay una demanda grande de mercancías de contrabando y se ve reflejado en las cifras del Dane que indica que estamos en el primer puesto en informalidad y el tercero en desempleo, y que es por eso que vienen trabajando para golpear esas redes que se encargan de este negocio.

Aunque hay varias fuentes que aseguran que por la zona fronteriza de Norte de Santander ingresa muchos cigarrillos de contrabando, las autoridades se mantienen en decir que eso no es así. “Se tiene identificado que esa mercancía entra vía terrestre desde La Guajira, porque allá es donde llega a gran escala y comienzan a enviar hacia acá, pero que venga directamente desde Venezuela para acá, no tenemos referenciado y las investigaciones no nos da ese resultado”, señaló una fuente judicial.

Sin embargo, durante esta investigación que llevó a cabo La Opinión se conoció que una distribuidora de cigarrillos chinos, hace unos meses, montó algunas oficinas en Venezuela y una de ellas estaría en Colón, Estado Táchira.

Durante este año, las autoridades aduaneras han hecho algunos operativos en Cúcuta y Villa del Rosario, logrando el decomisó de 40 mil cajetillas de cigarrillos de diferentes marcas que ingresaron de manera ilegal a Colombia, pero no lograron ninguna judicialización de quienes vendía esta mercancía y todo porque no alcanzaban los topes mínimos que dicta la ley.

“Estas operaciones se hacen para materializar la estructura que trae la mercancía. Así podemos saber cómo lo hacen y quiénes se encargan de todo. Además, se han visitado el 65% de establecimientos que hay en Cúcuta y el área metropolitana para verificar que no estén vendiendo productos de contrabando”, explicó la fuente.

Se pudo establecer que la Policía Fiscal y Aduanera tiene puntos de control a la salida de algunas trochas fronterizas, pero entre Norte de Santander y Venezuela hay más de 200 pasos informales y las autoridades no pueden estar en todos.

 

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Cigarillos de contrabando.
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