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La fiscal asesinada investigaba las amenazas contra las mujeres en Tibú

Viernes, 11 de Junio de 2021
Autoridades están convencidas de que el pistolero era conocido de Esperanza Navas y por eso entró a su casa

A medida que las horas pasan y las pesquisas avanzan, el grupo de investigadores que organizó el fiscal General de la Nación, Francisco Barbosa, y que envió directamente desde Bogotá, ha ido conociendo muchos detalles de la vida personal y profesional de Esperanza Navas Sánchez, quien fue asesinada la mañana del miércoles en su casa, ubicada en Tibú.

Con esa información que han podido conocer, los funcionarios judiciales esperan establecer lo antes posible una hipótesis certera sobre el homicidio de esta fiscal Primera Seccional, en este municipio del Catatumbo, pues hasta ahora manejan tres teorías.

Y fue el mismo fiscal Barbosa, en su visita ayer a Cúcuta, quien contó que, “su muerte pudo ser ocasionada por su función de fiscal, por la labor que ella desempeñaba. Una segunda hipótesis pudo ser relativa a unos patrones de muertes de mujeres que no las habíamos tenido de esa manera y, como tercera, sería la conflictividad que hemos venido observando de forma violenta entre el Eln y las disidencias de las Farc”.

Sin embargo, entre la investigación los ‘sabuesos’ de la Fiscalía han encontrado que Navas Sánchez tenía a su cargo 410 procesos penales activos, que son por homicidios doloso y culposo, rebelión, conservación y financiación de plantaciones (cultivos de uso ilícito), amenazas, receptación, tráfico de estupefacientes y falsedad marcaria.

El 98% de esos procesos solo están en la etapa de indagación y el resto estaban en juicio y querellable.

“La carga laboral de ella (procesos) venía desde 2013, cuando fue nombrada como fiscal Seccional de Tibú, hasta la fecha. De los 410 procesos penales, 201 le llegaron por oficio, 124 por denuncia, 68 por actos urgentes, 2 de compulsas de copias, el resto son inasistencia alimentaria y peticiones especiales”, sostuvo una fuente judicial.

Añadió: “los homicidios dolosos que ella tenía (74) son antes del 2018, por el riesgo que eso implica, desde Bogotá dieron la orden que esos hechos debían ser llevados desde acá en Cúcuta, y los culposos, que son 60 casos, si son hasta la fecha. De rebelión tenía 65 procesos”.

Por esto, las autoridades creen que el asesinato de la fiscal Navas tendría un trasfondo por los temas de rebelión, cultivos ilícitos o la situación que hoy viven las mujeres en Tibú y que ella investigaba.

 

Investigando la amenazas de las mujeres

Entre lo otro que han podido recopilar los investigadores sobre el trabajo de Esperanza Navas, quien llevaba ocho años como fiscal Primera Seccional en Tibú, esta que ella tenía a su cargo el proceso de las amenazas a las mujeres.

Desde abril, la Fiscalía decidió abrir una investigación de oficio por unos videos que circularon por redes sociales, donde señalaban y ponían en riesgo a más de 70 mujeres en Tibú, y esa diligencia judicial le fue asignada a la fiscal Esperanza Navas.

Según una fuente judicial, en los primeros días de mayo, la fiscal Primera Seccional de Tibú ordenó que iniciaran con lo pertinente para establecer qué estaba pasando y por qué se estaba dando esta situación, además que todo se agravó cuando arrancó la racha de homicidios contra las mujeres en esa población.

Que a hoy han sido asesinadas 10 de ellas y entre esta lamentable cifra, se encuentra el reciente homicidio de esta funcionaria judicial que quería aclarar ese panorama y capturar a los responsables de esos hechos.

“A la doctora solo le tocaba investigar las amenazas por ese video, donde señalaban a muchas mujeres, porque los homicidios están siendo adelantados por otro fiscal desde Cúcuta, por lo mismo que implicaba un riesgo inminente”, indicó la fuente.

Para el 24 de mayo, Navas Sánchez le solicitó a los investigadores que estaban a su cargo para este caso, que se contactaran con algunas funcionarias y organizaciones defensoras de derechos de las mujeres para conocer qué sabían de lo que estaba pasando, referente a los videos.

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Francisco Barbosa, fiscal general de la Nación

También le pidió a la Policía contactarse con las mujeres víctimas que aparecían en esas imágenes, para saber si habían recibido amenazas directas por parte de los grupos armados ilegales y si tenían conocimiento de las identidades de quienes estaban detrás de los videos.

Además, solicitó que las autoridades correspondientes debían analizar todos los videos que pusieron circular para tener mayores detalles de los responsables.

La intensión de la fiscal era poder identificar e individualizar a los responsables de todo esto para poder iniciar un proceso penal contra ellos.

Sin amenazas, pero con temor

La Fiscalía ya indagó hasta con el personal que era muy cercano a Esperanza Navas y habrían confirmado que no le conocían de amenazas y que solo sabían de un hecho que tuvo recientemente y que fue en uno de los bloqueos campesinos que había en la vía Cúcuta-Tibú, donde algunas personas le revisaron el vehículo en el que iba y a ella no le gustó, por lo que les reclamó que no eran autoridad para hacer eso.

“De resto ella jamás denunció alguna amenaza ni nada. Ya se ha indagado con la gente que la conocía y con los funcionarios, pero todos hablan muy bien de ella”, sostuvo la fuente judicial.

Lo único que han encontrado las autoridades es que ella aparece en cuatro procesos como víctima, pero son de causas menores. 

Aunque ella no recibió amenazas, si sentía temor por lo que estaba pasando y hasta se lo hizo saber a sus más allegados y le pidió a la Policía y el Ejército hacer algo contundente para frenar esa situación, pero sus peticiones se quedaron en el aire.

 

El asesinato misterioso

Aunque los investigadores tienen todos estos datos reveladores, aún no saben exactamente qué pasó los minutos previos al asesinato, pues amigas y compañeros de trabajo de Esperanza Navas aseguran que ella era un persona muy precavida y no dejaba entrar a ningún extraño a su casa.

Precisamente, el homicida se registró en la sala de la vivienda, donde ella quedó sentada y recostada a la pared y a su alrededor estaban cinco vainillas.

Además, la silla negra con ruedas, en la que ella estaría sentada, trabajando en una mesa, donde quedó su portátil abierto y encendido, al igual que un expediente que había sobre una silla de plástico.

Ante esta escena, las autoridades judiciales creen que el asesino o su acompañante eran conocidos de la fiscal y que los habría dejado entrar por alguna razón, que nadie ha podido establecer.

Sin embargo, algunas versiones apuntan a que dos hombres llegaron en una moto e ingresaron a la residencia de Navas y luego de unos minutos retumbaron varios disparos. Las personas habrían salido rápidamente, se subieron al vehículo y emprendieron la huida.

Aunque la casa de la funcionaria judicial queda a la vuelta de donde está la Fiscalía, los investigadores no han podido recopilar videos de las cámaras de seguridad, pues la ruta de escape que tomaron fue tan bien planeada que por ahí cerca no habían ‘ojos electrónicos’.

Esperanza Navas, de 62 años, nacida en Socorro (Santander), era madre de dos hijas, además se graduó como abogada de la Universidad Libre, entrando a la Fiscalía el 23 de agosto de 2008, iniciando como asistente de fiscal.

El 11 de octubre de 2013 fue nombra como fiscal Seccional de Tibú y un mes después tomó posesión. Para el 9 de abril de este año, fue nombrada coordinadora de la unidad de la Fiscalía en Tibú

$50 millones por autores de asesinatos de mujeres en Tibú

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Gobernación de Norte de Santander.

Un paquete de medidas que buscan  esclarecer en corto tiempo los asesinatos de mujeres en Tibú anunciaron las autoridades, tras un consejo de seguridad en el que se analizaron los hechos de sangre que este año han cobrado la vida de diez mujeres, entre ellas, la de la fiscal Esperanza Navas.

Luego de concluir el consejo de seguridad, el gobernador, Silvano Serrano, quien tomó la vocería, dio a conocer que luego de analizar los hechos de orden público y en especial los asesinatos de mujeres en Tibú, las autoridades reunidas acordaron una recompensa de 50 millones de pesos para quien ofrezca información que conduzca al paradero de los responsables de los hechos de sangre.

Asimismo, el Ejército y la Policía aumentarán su presencia en Tibú, al tiempo que se convocará de manera extraordinaria un consejo seccional de policía judicial, que permitirá hacer un abordaje  a los casos de sangre ocurridos en este municipio del Catatumbo.

De igual manera se implementará un abordaje integral  para ofrecer atención a las mujeres y familiares víctimas de violencia, entre otras medidas que se pondrán en marcha desde hoy mismo, dijo Serrano.

En el consejo de seguridad estuvieron presentes además de las autoridades departamentales, directivos de la Fiscalía General de la Nación, la consejera presidencial para la Equidad de la Mujer, Gheidy Gallo, Procuraduría Delegada para la Mujer y la Defensoría del Pueblo.

En total fueron siete las conclusiones que arrojó el Consejo de Seguridad, entre las que también figura que en 15 días se volverá a convocar un consejo de seguridad en Tibú para evaluar y hacer un seguimiento  las medidas que se implementarán.

Se decidió igualmente solicitar la protección de las mujeres amenazadas de Tibú y adicionalmente un acompañamiento a sus familias.

La consejera presidencial para la Equidad de la Mujer, Gheidy Gallo, indicó que  desde el Gobierno Nacional están activadas todas las rutas para ofrecer ayuda a las mujeres del Catatumbo. Estas medidas corresponden a un ejercicio de articulación y a la alianza para trabajar por los derechos de las mujeres de la mano de las autoridades.

Francisco Barbosa, Fiscal General de la Nación, aseguró que por dos homicidios en contra de las mujeres en Tibú, han emitido orden de captura en contra de alias ‘Mocho Olmedo’ cabecilla del frente 33 de las disidencias de las Farc.

Según el fiscal, este cabecilla sería el responsable de la muerte de Jennifer Gutiérrez Zambrano, de 25 años, y de Geraldine Carolina Poveda Poveda, dos de las 10 mujeres asesinadas en Tibú, así como el responsable de las muertes de dos policías.

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