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Reflexión en 'siete palabras' sobre situación de Cúcuta y Norte de Santander

Jueves, 1 de Abril de 2021
La Opinión invitó a voceros de diferentes sectores para que contaran su reflexión a partir de las últimas palabras pronunciadas por Jesús en la Cruz.

Los últimos 12 meses han sido definitivamente complejos para los habitantes de Cúcuta y Norte de Santander; cargados de incertidumbre, de duros golpes y de grandes cambios por cuenta de una pandemia que no estaba en las cuentas de nadie.

Los gobernantes recién posesionados tuvieron que hacer un giro radical en sus planes para concentrarse de lleno en la crisis sanitaria, la frontera volvió a cerrar, pero la migración no se detuvo; las tensiones políticas en la ciudad siguieron a la orden del día, la economía enfrentó un verdadero calvario, agravando la situación de la región, y el Cúcuta Deportivo, ese aliciente que les quedaba a muchos, no pudo volver a saltar a las canchas.

En estos días de calma y recogimiento, varias son las reflexiones que se hacen sobre ese panorama que afronta la ciudad y el departamento y La Opinión invitó a voceros de diferentes sectores para que nos contaran cuál es la suya, a partir de las últimas palabras pronunciadas por Jesús en la Cruz.

Con un discurso conciliador, el alcalde de Cúcuta, Jairo Yáñez, hizo un llamado al perdón y a dejar a un lado las disputas políticas, para unirse en pro del desarrollo de la ciudad.

Hoy, en Cúcuta, la política se ha convertido, lastimosamente, en un escenario de venganza, donde cada cuatro años los vencedores aprovechaban el poder que les concedía las urnas para cobrarse todo aquello que creen que sus oponentes les hicieron.

En octubre de 2019, más de 110 mil cucuteños confiaron en mí para que revirtiera lo que por décadas se venía haciendo en la ciudad. Y en eso estamos, esa es nuestra apuesta, trabajar en equipo, hacer una construcción colectiva en la que todos participamos para hacer una política decente, sin revanchismos, una política que nos involucre a todos.

En Cúcuta, es hora de pasar la página de la venganza y apostarle a una transformación real de la sociedad desde el perdón y la construcción colectiva de un sueño que nos lleve a sentar las bases de la ciudad del 2050. Hoy, como Jesús hace más de 2 mil años, yo también quiero pedirle a nuestro Padre Todopoderoso que nos perdone y nos limpie el corazón de tantos odios. Cúcuta solo podrá ser una mejor ciudad si todos nos unimos en pro de ello. ¿Me siguen?”.

Con respecto al nuevo Estatuto, así lo sienten dos de las posibles beneficiarias:

Rogmalcy Vanessa Apitz: “Este nuevo Estatuto es como un aire de esperanza, ya que viene a cubrir la base para el acceso a los derechos, pero también los deberes que, como seres humanos, miembros de un Estado, adquirimos al generarnos la calidad de ciudadanos. Este proceso de sistematización y protección nos da un documento que como ciudadanos vamos a poder usar para la inserción laboral, educativa y de salud, problemas y barreras que se venían experimentando por esta falta de regularización. ¡Escuchemos el llamado de Jesús a construir desde el paraíso de oportunidades que se nos presenta para construir una sociedad justa, digna y positiva!”.

Ana Nazareth Quilarque Quijada: “Una promesa, eso es precisamente lo que tiene este Estatuto de Protección al Migrante. Significa ya no es estar en la oscuridad, con esa zozobra que te expulsen del país por no tener un papel. Para mí esta palabra significa promesa y es una promesa del Estado Colombiano. Esta palabra es como un abrazo y creo que es un piso para poder construir una vida en Colombia”.

Algo muy similar quiso un Cristo convaleciente al expresar “mujer, ahí tienes a tu hijo… Hijo, ahí tienes a tu madre”, pues interpela un aspecto considerado inamovible: la familia, aquella que se asume conformada por una pareja heterosexual, donde el hombre ocupa el liderazgo y la mujer se dedica a los cuidados. 

Sin embargo, el mensajero creó un nuevo vínculo entre una mujer y un hombre sin consanguinidad, sin figura masculina a cargo y con cuidados recíprocos pues se tienen la una al otro. Mientras decía esto, María era consolada por un círculo de seguidoras que nos recuerdan al tejido social que se construye entre mujeres. ¡Algo tan alejado a esa familia nuclear que consideramos inalterable! El principal mensajero del cristianismo nos recordó que las formas que toman las familias son muchas y se pueden reconstruir para procurar el bienestar, tal cual pasa en nuestra ciudad: familias compuestas por madres solteras, lideresas que construyen familias amplias a partir de las redes de apoyo en sus comunidades, familias compuestas por dos mujeres o dos hombres amándose, familias con madres, hermanas, tías y abuelas cuidando de sí y de quienes estén a su cargo. 

No borremos uno de sus últimos mensajes: las familias son refugio y sostén, máxime en los momentos de dolor”.

Desde finales del año pasado, cuando el Ministerio del Deporte le quitó el reconocimiento al Cúcuta Deportivo y se decretó el inicio del proceso de liquidación ante la Superintendencia de Sociedades, así como su desafiliación de la Dimayor, lo cual le impidió seguir jugando, los hinchas viven un verdadero calvario, tal como lo asegura Pedro Montes, uno de los seguidores más emblemáticos del club fronterizo.

“Esta palabra nos hace reflexionar sobre la situación, calvario y martirio que estamos viviendo con el Cúcuta Deportivo ya hace más de cuatro meses. Hace semejanza a los que nos arrebatan ese amor, esa confraternidad, esa hermandad de los unos a los otros cada vez que vamos al estadio. También hace reflexión a esos entes administrativos que llevan al fútbol profesional colombiano en el camino oscuro."

“La quinta palabra nos recuerda la sed que sintió Jesús en sus últimos momentos, esa sed es la misma que sienten millones de personas en el planeta.

Santurbán es el agua de los Santanderes y el ecosistema que sustenta todo tipo de vida en esta región. Compuesto por aproximadamente 142.000 hectáreas, alberga la vida de cientos de especies de flora y fauna, en su gran mayoría endémica y en peligro de extinción. 

A pesar de la importancia ecológica de este ecosistema, la avaricia de las transnacionales mineras y de los gobiernos de turno, lo tienen amenazado con sus mega proyectos mineros, poniendo en peligro de contaminación a sus aguas, aumentando el riesgo de desabastecimiento hídrico en el departamento. Las multinacionales mineras hoy son ese soldado que, respondiendo a la petición de Jesús en la cruz de “tener sed”, le da una esponja empapada de vinagre para aumentar su sufrimiento”.

El médico anestesiólogo hizo su reflexión a partir de la  realidad de la COVID-19, una enfermedad que, asegura, se prolongará varios años y que es necesario tomar en serio.

“Es mentira que la enfermedad dura 14 días, el 30% de los asintomáticos va a desarrollar el síndrome de COVID-19 crónico, que es falla renal, miocarditis, alteraciones cardiovasculares, daño cerebral, daños cognitivos, memorias en nube. La gente va a quedar con secuelas y es necesario hacer clínicas de COVID-19 para rehabilitación, que durará entre seis meses y un año.

La gente no quiere entender que debe hacer dieta, bajar de peso, renunciar a los carbohidratos, comer verduras y aumentar los niveles de glutatión y endógenos. La vacuna vendrá para todos los colombianos en cuatro años. Todo está consumado”. El médico anestesiólogo, intensivista, paliativista y máster en humanización, Arturo Arias, hizo su reflexión a partir de la  realidad de la COVID-19, una enfermedad que, asegura, se prolongará varios años y que es necesario tomar en serio.

El mandatario nortesantandereano se encomienda a Dios para hacer frente a la pandemia de la COVID-19 desde la administración pública, pide unir esfuerzos para afrontar lo que resta y enumera algunas de las iniciativas que ha podido liderar en un primer año atípico de gobierno. 

“El 2020 fue un año difícil, nadie esperaba la llegada del COVID-19, pero con la capacidad de gestión, de gerenciar lo público, haciendo equipo y articulando con todas las instituciones, pudimos sobrellevar la pandemia: ampliando las camas UCI, liderando la matrícula cero, comprando cosechas a los pequeños productores y generando bienestar en los municipios. 

Norte de Santander es un territorio multicrisis, al que le hemos hecho frente a pesar de las vicisitudes, por eso este 2021 lo hemos llamado el año de la fe y la esperanza, porque con el proceso de vacunación que venimos realizando, en el que ya superamos el 64%, nos dará la capacidad de ir retomando una reactivación económica segura que genere oportunidades para todos. "

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