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La cocota, un toque especial a los paladares de la provincia de Ocaña
Esa fruta típica de la región es distribuida en las plazas de mercado, enviadas en cajas de cartón hacia las distintas capitales del país e incluso grandes metrópolis latinoamericanas. 
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Javier Sarabia Ascanio
Javier Sarabia
Viernes, 6 de Agosto de 2021

En tiempos de la cometa, los vientos se cuelan en los solares de las viejas casonas para mover las ramas cargadas de las famosas cocotas, maduradas bajo el sol canicular en los municipios de la provincia de Ocaña.

Esa fruta típica de la región es distribuida en las plazas de mercado, enviadas en cajas de cartón hacia las distintas capitales del país e incluso grandes metrópolis latinoamericanas. 

Los coterráneos emprenden cruzadas para la recolección de la cosecha en el mes de agosto y ofrecerla en las carretas para saciar el antojo de los transeúntes. Niños y jóvenes desafiando las leyes de la gravedad se trepan a los árboles para alcanzar el fruto que representa unos pesitos con miras de la temporada alta de fin y comienzos de año.

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Los comensales experimentan un sabor agridulce en el paladar de acuerdo al grado de maduración y vuelven a la mente recuerdos de las andanzas juveniles por los campos de la región.

 Uno de los atractivos del mes de agosto es la cocota que la gente la consume sola, con sal, pimienta o limón para armonizar momentos de esparcimiento con familiares y amigos. 

Llamada también ‘cojote’ de origen costarricense esta ciruela es más carnuda y muchas amas de casa preparan deliciosos dulces y postres incorporados a la gastronomía regional.

En el centro de Ocaña Alexander Quintero estaciona el vehículo en las horas de la mañana y en el ocaso se marcha con las ganancias para empezar una nueva faena al otro día. “Yo la traigo del corregimiento de Pueblo Nuevo y mucha gente incluso extranjeros se detienen a saborear la exótica fruta. Las vendo a diez por dos mil y el ciento a 20 mil. Es un buen negocio porque la gente no se aguanta la tentación”, exclama en medio de risas.

La ingeniera Geraldine Sarabia Rueda detiene la marcha y en compañía de la cuadrilla de trabajadores se da un banquete. “Nunca me pierdo la cosecha, es una delicia con sal, limón y pimienta. Muchos compañeros me encargan y las mando en cajas para que no se dañen”, agrega.

Los frutos de una encomienda 

La fruta llegó a Ocaña gracias al escritor Santiago Rizo Rodríguez, más conocido con el pseudónimo de Edmundo Velásquez. El poeta visitó a su tío en Costa Rica en el 1942 y envió por correo fluvial tres plántulas que fueron trasladadas por el río Magdalena y luego en carretera hasta Ocaña.

La historia señala que por aquellas cuestiones del destino se casa con la centroamericana Carlota Bernes Argüello quien trajo desde San José de Costa Rica el fruto denominado científicamente como ‘Spondias purpurea’.

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La cocota es nativa y muy común, tanto silvestre como en cultivo en el sur de México y el norte de Perú y Brasil, indican expertos en la materia.

Al nacer es de color verde y en su estado de maduración se transforma en una tonalidad rojiza y amarilla, generando un sabor especial, esa característica llama poderosamente la atención y se propaga en los solares de las viviendas de la región.  

 Uno de los atractivos del mes de agosto es la cocota que la gente la consume sola, con sal, pimienta o limón para armonizar momentos de esparcimiento con familiares y amigos. 

Ya son 79 años y muchos palos han sido cortados para levantar edificios. Paulatinamente se acaba la tradición y únicamente la portentosa especie sobrevive en los centros poblados de la región que abastece el mercado local.

Agosto es el mes más esperado por los habitantes de pura raza con el fin de iniciar la brigada de recolección y exposición en las calles céntricas de la ciudad donde propios y visitantes degustan del jugoso fruto.

En medio de las charlas

En Ocaña se le conoce como cocota, en Centroamérica jocote, obo o xocote, y tanto para ellos como para los ocañeros, es de suma importancia su cuidado y permanencia.

Las casas más antiguas generalmente situadas cerca de los ríos o quebradas, son las más comunes para encontrar esta deliciosa fruta.

El árbol crece hasta ocho metros de altura, es multifuncional y utilizada en el área medicinal, sobretodo como antiséptico, usos terapéuticos y preventivos para enfermedades venéreas.

Además, su inigualable transición de verde a madura, la hace selectiva para los encantos de ese apetecido producto, agregándole una pizca de sal, que armoniza los momentos de esparcimiento con los amigos y parientes cercanos.

Se ha convertido en una fruta típica y con  sabor a  pueblo, que hasta uno de los humoristas más reconocidos en la provincia, utiliza el nombre artístico. Edwin León Trigos es conocido como ‘Cocota’ durante los espectáculos públicos.

Las propiedades 

Los habitantes de la región la presentan como una planta con propiedades medicinales, utilizada como antiséptico para las partes íntimas en las mujeres.

Asimismo, calmar los cólicos, mezclando la corteza con las hojas. Evita las erupciones cutáneas, para lo cual trituran las semillas y previene las enfermedades veneras, al hervir la cáscara del fruto.

Está considerado como un producto popular en la dieta de las personas debido a que son ricos en antioxidantes, que protegen al ser humano contra el daño de los radicales libres los cuales son los causantes del envejecimiento

Además tienen extractos como las antocianinas, las cuales ayudan a la activación de los vasos sanguíneos, disminuyen el colesterol, reducen la presión arterial, la inflamación y resguarda el sistema neurológico.

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