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“Tuve picos muy altos de depresión, angustia y ansiedad”: Jimmy Vásquez

Sábado, 10 de Abril de 2021
El actor cucuteño habló en exclusiva con La Opinión sobre su salud mental, las pérdidas que ha tenido por la pandemia, la salud de su familia y el abandono en que, según él, el Estado tiene a la capital nortesantandereana.

Jimmy Vásquez es uno de los cucuteños que orgullecen a la región cuando sale en la pantalla chica. Son pocos los que llegan a los 44 años de edad con 26 años de carrera artística. Desde muy niño mostró talento y sus padres no desaprovecharon ni un segundo para ‘pulirlo’. a sus 10 años decidió irse a Bogotá para cumplir con sus sueños.

Vásquez, conocido por su carrera en cine, teatro y televisión, tiene una destreza histriónica como pocas en el país, lo que lo ha llevado a ser un cómico como en su papel en ‘Aquí no hay quien viva’, hasta un asesino impávido, sin demasiada expresión, como en ‘Amar y temer’.

A Cúcuta, su ciudad natal, regresa mínimo una vez al año, y aprovecha para recuperar energías, visitar a sus padres y pasear por diferentes lugares, para reconocer la realidad con la que creció. Sin embargo, desde el año pasado no ha podido hacer esto, pues la alerta de salud por el coronavirus ha frenado que visite a sus progenitores por miedo a un contagio hacia ellos o a él, que por suerte no lo ha tocado.

La Opinión habló en exclusiva con el actor y esto fue lo que nos contó.

¿Cuéntenos cómo llegó a ser actor?

Mientras estudiaba la primaria en el colegio Niño Jesús de Praga, ubicado en el barrio El Llano, mi profesora me echó todas las flores, porque tenía una memoria prodigiosa, y porque de manera instintiva e intuitiva, sin haber tomado ni una clase de actuación ni exclamación, le parecieron muy bien recitadas, actuadas y dramatizadas las poesías que en ese momento me sabía. Y un día, llaman a mi papá aparte, luego de una reunión de padres y le dice que tengo talento para eso, y que me inscribieran en el instituto de Bellas Artes, donde ahora está la Universidad de Pamplona, tiempo donde la cultura en Cúcuta era primordial.

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Me inscribieron en danza, pero mi papá no le gustó, luego en música, pero me dijeron que no, y por eso me quedé en teatro, y aquí estoy.

En todos estos años en los escenarios, ¿cuál ha sido el personaje que le ha gustador interpretar?

De los personajes más bonitos, de que me haya divertido mucho fue el de Wilson Emilio Delgado en ‘Aquí no hay quien viva’, hace 13 años, y con Miller Anselmo Afanador Carranza, en ‘Nuevo Rico y Nuevo Pobre’, hace 14 años, fueron personajes cómicos. Y también, que recuerde con mucho cariño fue en el 2011 cuando hice de Gonzalo en ‘Amar y Temer’, que era un asesino. Fue un personaje bonito.

¿Piensa volver a la televisión?

Honestamente no sé. Porque uno llega a un punto en esta carrera, luego de 26 años en este oficio en el que ya no quiero hacer cualquier cosa. Los dos proyectos que me ofrecieron ahorita, no me emocionaron mucho. Uno fue la biografía de un artista, que no puedo revelar, y me pareció que ya no estoy para hacer eso, y lo otro, fue como un formato de telenovela, como tradicional, que dije, muchas gracias, pero paso.

Prefiero esperar un poquito más y seguir haciendo teatro, que estamos en temporada de ‘Corrompidos, una comedia honesta’ y de ‘Autosuperashow’;, del monólogo que tengo, y también voy a hacer una película en agosto en México.
 

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El cucuteño está más enfocado en el teatro.

La pandemia afectó la salud mental de muchas personas, ¿en usted como se manifestó?

Me encuentro en el momento bien. Obviamente manifesté que había sido una época dura, que, sí tuve picos muy altos de depresión, angustia, ansiedad, que se me fue el sueño. Tuve problemas de sueño seriamente, y ya cuando en una semana no suma más de 10 horas de sueño corrido, la salud mental empieza a verse afectada, y es muy jodido manejarla. Necesité ayuda profesional, pero yo ya estaba, digamos, en trabajo de terapia antes, porque yo soy de los que creen que la terapia en la vida es una necesidad.

No solo la pandemia, fue la suma de muchas cosas que me afectó la salud mental, que los teatros los están cerrando porque no tienen apoyo ni soporte del Estado, que la gente está quebrando, los actores no tienen con qué comer, afortunadamente tuve la dicha y fortuna de no pasar por eso. Tenía unos ahorros con mi esposa, que pensábamos supuestamente comprarme una casa campestre, pero eso se fueron con la pandemia. Entonces, tocó sacrificar el proyecto de vida, y muchas cosas.

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Intentó emprender en un restaurante, pero lo robaron…

Me pegaron una tumbada sabrosa. Un peruano que se pasó de vivo donde invertí en un restaurante. El tipo y la hermana, sobre todo él, es un estafador profesional, me envolvió de manera que los documentos que me había firmado se los terminé dando porque supuestamente me iban a comprar mi parte, y me iban a devolver la parte y todavía estoy esperando. El ‘man’ me fue convenciendo y dije, apostémosle a este negocio, pero el tipo sacó toda la plata de la cuenta y la desapareció. El tipo sigue con el restaurante y ahora está asociado con la actriz Aida Morales, ya le advertí lo que me hizo, pero no me prestó atención.

¿Qué extraña de Cúcuta?

Le voy a ser muy sincero, en estos momentos no son muchas las cosas que extraño. Siento que Cúcuta está abandonada por el Estado. Es decir, extraño y añoro de una Cúcuta que ya no existe. Me parece que el tema con los hermanos venezolanos, para no ser xenófobo ni nada por el estilo, se salió de las manos, y el estado nos dejó a su suerte. En mi casa, han tenido COVID-19 mi hermano, mi hermana y mi mamá, y de buenas, mi papá no se contagió que tiene 76 años.

Espero que baje un poco el pico de la pandemia para visitar a mis papás, desde el año pasado tengo pasajes comprados, pero lo he ido aplazando, porque no me siento seguro ir por miedo al contagio.

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Geraldine García