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110 familias yukpa partieron hacia la Serranía del Perijá

Miércoles, 20 de Diciembre de 2017
Los indios se encontraban en la ciudad desde hace algún tiempo.

La rutina que se vivía bajo el puente de El Escobal, en donde familias yukpa se asentaron desde hace tres meses, se vio interrumpida este martes a las 4:00 de la mañana cuando un grupo de funcionarios de la Policía, la Cruz Roja, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y Migración Colombia,  los abordaron en los cambuches donde dormían para convencerlos de que regresaran a Venezuela.

Más exactamente, el destino de ellos es la ciudad de Machiques, localizada en el piedemonte de la Serranía del Perijá. 

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Llegaron con alimentos, juguetes, mercados y una flota de cinco buses que dispuso la Cancillería colombiana y la Alcaldía de Cúcuta con el ánimo de recogerlos de debajo del puente internacional Francisco de Paula Santander donde convivían en pésimas condiciones.

El objetivo de las autoridades es devolver la normalidad al sector. Por lo menos lograr que el parque de El Escobal, donde permanecían, vuelva a ser usado por la comunidad.

Incluso en la mañana un grupo de vecinos salieron con carteles en donde se exigía “que saquen a los indios”. 

Es la tercera vez que las autoridades del orden municipal y nacional se unen para devolverlos a su tierra en la Serranía de Perijá, donde estos indígenas conviven con otras 170 comunidades; pero desde donde escalonadamente han venido saliendo, según ellos, producto de la difícil situación en la que viven. Otros son atraídos por el dinero colombiano que recogen en Cúcuta. 

Según Antonio Romero, uno de los patronos indígenas, aseguró que es una costumbre de su pueblo salir a vender artesanías. En su caso tiene 12 hijos, seis varones y seis mujeres, a quienes alimenta mediante la venta de artesanías y artículos de santería.

Por $3.000 venden un sombrero tejido en caña y por el mismo valor agregan un collar de semillas rojas y negras que brindan protección.

Romero dice que le ha tocado duro, por eso antes del retorno calienta en leña una sopa con la carne que le regalaron el día anterior, la cual concederá las fuerzas a su gran familia para las 12 horas de viaje hasta Machiques.

Marisela Ramírez, residente del barrio El Escobal, dice que “ellos hacen sus necesidades fisiológicas en cualquier parte, cocinan en el mismo sitio y parece imposible que se vayan del lugar, porque tienen flechas, cuchillos y son violentos”. 

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Los indígenas precisaron que todos tienen el apellido Romero, pero en la gran tribu que llegó a la frontera hay cacicazgos diferentes; algunos aceptan que varios de sus miembros son violentos.

Las autoridades reconocen al menos tres grandes familias. Este martes salieron de Cúcuta tres camiones con objetos personales de los indígenas y cinco buses con 110 familias, compuestas por unos 100 adultos y más de 140 niños. 

Juan Carlos Torres, director de la Cruz Roja Colombiana, informó que los indios venezolanos volverán a casa en el Perijá, con 110 mercados, 235 paquetes de alimentación, cobijas, almohadas y bienestarina.

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