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Corazones bondadosos palpitan durante la pandemia

Domingo, 2 de Agosto de 2020
Las campaña tiene como objetivo ayudar a las personas que atraviesan una difícil situación económica.

‘Te invito a almorzar’ y el ‘comedor gigante de la solidaridad’ hacen parte de las buenas acciones durante la pandemia que se llevan a cabo en el municipio de El Carmen, Norte de Santander.

Los programas son liderados por el alcalde de esa población Wilfredo Gélvez Prado, quien con su equipo de gobierno se encarga de recolectar los alimentos para mitigar la difícil situación vivida por muchas familias. 

La campaña tiene como objetivo ayudar a las personas que atraviesan una difícil situación económica. Con un trapo blanco en la fachada de las casas estilo colonial, los corazones bondadosos dan el santo y seña, para avisar a las autoridades que hicieron un almuerzo de más para compartirlo con las personas de escasos recursos económicos.

La primera campaña que tiene como lema ‘Te invito a almorzar’, es liderada por los carmelitanos, en donde una brigada pasa por esas viviendas recoge los almuerzos y los llevan a los más pobres.

Todos los días se recogen entre 60 raciones que son suministradas a los más desvalidos con el propósito de mantener el poder nutricional y evitar infecciones respiratorias agudas entre la población, señala el secretario de Cultura y Turismo, Freddy Obregón Chogó.

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Los adultos mayores son los más agradecidos con los programas implementados por el alcalde. Juan es un humilde vendedor ambulante que no ha podido trabajar durante la pandemia. “Es una bendición gozar con esas ayudas para poder alimentarnos.     

Por otro lado, las mesas solidarias donde los campesinos, comerciantes y colonias adquieren los productos se desarrollan en el corregimiento de Guamalito y la gente que lo necesite va y  los toma de manera gratuita para preparar los alimentos.

Las cosechas son adquiridas por corazones bondadosos de esa población y las colonias radicadas en ciudades como Valledupar y Barranquilla, para luego donarlas a la gente de escasos recursos económicos con el fin de conjurar la calamidad pública.

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