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Delitos contra la infraestructura petrolera impactan en la biodiversidad

Jueves, 26 de Diciembre de 2019
Han sido fatídicas las consecuencias de los ataques al oleoducto.

El oleoducto Caño Limón-Coveñas se construyó en 1985, con el objetivo de evacuar los crudos del Campo Caño Limón y de esa forma aportar al desarrollo económico del país. 

Un año después, se registró el primer atentado a la infraestructura y desde entonces no han parado las voladuras, afectándose tanto la producción como los recursos naturales, además de las comunidades de zonas aledañas que se quedan sin el suministro tanto para uso doméstico como para el riesgo de cultivos.

En esta infografía se muestra el impacto de las voladuras por donde pasa el oleoducto en el departamento, así como cifras que permiten hacer una radiografía de esta situación. La información fue proporcionada por Ecopetrol. 

La instalación de válvulas ilícitas para el apoderamiento de hidrocarburo, atentados, hurto de elementos como tubería y sabotajes han sido los delitos contra el Campo Tibú y el Oleoducto Caño Limón-Coveñas, en los municipios de Tibú, Sardinata, El Tarra, Teorama, El Carmen, Toledo y Cúcuta en Norte de Santander. 

Estos hechos también se han presentado en Saravena y Arauquita, en Arauca y en La Gloria, en Cesar.

El dato curioso

En más de 33 años de operaciones del oleoducto Caño Limón-Coveñas, la infraestructura se ha visto afectada por más de 1.500 acciones delictivas (atentados y válvulas ilícitas). Se han derramado más de 4 millones de barriles de petróleo. 

Incidentes ambientales

66 incidentes, es decir, cuando se instalan válvulas ilícitas que ocasionan derrame de crudo. Los mismos se han registrado entre enero y el 30 de noviembre de 2019 en el Campo Tibú. 

147 barriles de crudo se han dado como consecuencia de lo anterior, afectándose 4.047 metros cuadrados de capa vegetal y suelos.

3.690 metros lineales de cuerpos de agua se han impactado como consecuencia de válvulas ilícitas en las líneas de transferencia del campo de producción.

En el Catatumbo

En esta región del oriente colombiano los derrames de crudo ponen en riesgo a ecosistemas donde habitan más de 20 especies de mamíferos, 30 de peces, 15 de reptiles y 20 de anfibios.

Freno a la ilegalidad

de las líneas de transferencia y pozos de producción del Campo Tibú, en lo corrido de 2019, por técnicos de la empresa.

94.067 barriles de petróleo se estima que eran captados ilegalmente.

Por delitos contra el oleoducto

206.740 metros cuadros de suelo se han impactado por los derrames de petróleo, siendo los recursos naturales los más impactados por 107 perforaciones ilegales y 42 ataques al oleoducto.

282.354 metros lineales de cuerpos de agua se han afectado.

Los más afectados

Los actos ilegales contra el oleoducto han impactado, principalmente, a las siguientes fuentes hídricas: ríos Tibucito, Tibú, Cobaría, Sarare y Margua. También están Caño Seco, Caño León, Caño Cinco, entre otros. 

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