Ecopetrol reitera llamado a las autoridades para neutralizar el hurto de crudo

Lunes, 18 de Enero de 2021
La empresa rechaza estas acciones ilícitas que afectan gravemente el medio ambiente y ponen en peligro la integridad de los habitantes.

Las bandas que se dedican al hurto de hidrocarburos en Norte de Santander volvieron a poner en riesgo el medio ambiente y, por supuesto, la vida de los moradores del sector rural del municipio de Tibú.

El parte entregado a La Opinión por Ecopetrol da cuenta de que se tuvo que activar un plan de contingencia para la atención de emergencia ambiental ocasionada por la instalación de una válvula ilícita en el pozo T-563, vereda Socuavo Norte, actividad, realizada por grupos al margen de la ley para hurtar hidrocarburo.

Esta acción, según la petrolera, generó afectaciones al río Socuavo en el municipio de Tibú, Norte de Santander.
Una vez conocido el hecho,  funcionarios de la empresa instauraron la denuncia e informaron a las autoridades municipales de Tibú, así como a las ambientales competentes.

Así mismo, se activó un punto de control permanente en el río Socuavo para minimizar los impactos y realizar actividades de contención, y recolección del hidrocarburo derramado, del cual aún no se ha cuantificado el crudo que cayó a las aguas del citado afluente.

Ecopetrol rechazó estas acciones ilícitas que afectan gravemente el medio ambiente, ponen en riesgo la integridad y calidad de vida de las comunidades, y el desarrollo normal de la operación.

En el 2020 en el municipio de Tibú, Ecopetrol fue víctima de la instalación de 127 válvulas ilícitas, hurto de 35 camionetas y 137 afectaciones a equipos, maquinaria, cables eléctricos, tuberías, entre otros, lo que ha obligado a la empresa a posponer inversiones y proyectos.

Nuevo llamado

Ecopetrol insistió ayer de nuevo al hacer un llamado a las autoridades locales, regionales y nacionales para que se garantice la seguridad en el municipio, y se den las condiciones necesarias para la continuidad operativa de la empresa en la zona, la que contribuye a la generación de oportunidades de progreso y desarrollo para la región.

Hasta el año pasado, según los cálculos de la empresa, los oleoductos más afectados son Transandino (OTA), en el cual se han encontrado 706 perforaciones ilegales, la mayoría en los municipios de Tumaco, Ricaurte y Barbacoas, en Nariño, y el Caño Limón – Coveñas con 27 válvulas ilícitas, la mayoría en los municipios de Tibú y El Tarra en Norte de Santander.

A esto se suman las cifras en los campos en producción, pues, según Ecopetrol, en 2020, en las líneas de gas o de crudo de los pozos se contabilizaron 106 conexiones ilegales, las cuales se suman a las 789 ocurridas sobre líneas de transporte de Cenit.

El año pasado, 31 camionetas fueron robadas, de las 50 asignadas a funcionaros directos y aliados, por  lo que reiteraron el llamado a la autoridad competente a fin de que sean reforzadas las acciones contra esas bandas delictivas que estarían detrás de los hechos.

“La consolidación de grupos delincuenciales en las áreas operacionales de la empresa en Tibú podrían generar restricciones para el desarrollo de actividades en campo e inclusive conducir al futuro cierre de actividades con fuertes impactos económicos y sociales para los habitantes de la región”, dijo en aquella ocasión Orlando Mauricio Sánchez, gerente del campo Tibú.

Para las autoridades es claro que el impacto que sufrirá la región ante una eventual retirada de Ecopetrol sería un descalabro económico, como lo calificó la alcaldesa de Tibú, Corina Durán.