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En Chitagá peligra la laguna Comagüeta

Sábado, 16 de Abril de 2016
Además de la sequía, la extracción de agua para el riego de cultivos ha perjudicado esta reserva.

A 23 kilómetros del casco urbano de Chitagá, se erige uno de los paisajes de alta montaña más impactantes que tiene Norte de Santander. Allí, la laguna Comagüeta, de origen glacial, maravilla por su encanto al ojo humano.

Rodeada de vegetación típica de los páramos, la laguna permanece en una guerra por sobrevivir. Hasta ahora, las batallas con el hombre las ha perdido, pero se resiste a morir y pese a estar disminuida -sin la extensión y cantidad de agua de otras épocas- conserva su encanto paisajístico.

Este nefasto hecho se originó por la destrucción de los bosques, que en los ecosistemas de páramo actúan como retenedores de agua. Eso, unido al cambio climático y a las malas prácticas ambientales, desencadenó en la pérdida del equilibrio en la laguna Comagüeta y en la zona de amortiguación.

“En mi niñez recuerdo que los alrededores de la laguna eran vírgenes. Con el paso del tiempo se descapotó la zona y empezó a mermar el agua en Comagüeta. La falta de sensibilidad ambiental y la escasa información para que los campesinos le dieran un mejor uso al suelo influyeron en el deterioro”.

José Esteban Flórez, 53 años, hizo ese relato con la certeza de haber vivido desde que nació en el corregimiento Presidente de Chitagá, donde está ubicada la laguna Comagüeta.

“Me crié en medio de cultivos de papa y de cebada. En esa época no se pensaba en conservar y los padres le decían a uno: tenemos que tumbar la montaña para explanar el terreno y tener cultivos y vacas”.

Hace 15 años, José Esteban, inquieto por la destrucción de la zona que conoció selvática, empezó a informarse sobre el cuidado del medio ambiente y a generar conciencia entre los pobladores de Presidente, sin mucho efecto como él lo relata.

Pese a ello, se ha mantenido firme en conservar y afirma que a la humanidad le gana la ambición de tener dinero. Además, hace falta educación ambiental y capacitaciones para la gente del campo.

Extracción de agua

La sequía que se agudizó en Colombia hace año y medio -la cual empezó a mermar este mes-, aceleró la disminución del agua de la laguna Comagüeta.

Los campesinos de la parte baja del espejo de agua para no perder los cultivos, en su mayoría de papa, conectaron mangueras a la laguna. La extracción desmedida del líquido generó una alerta.

Comagüeta está en medio de tres predios. Uno de ellos, de seis hectáreas, fue adquirido hace seis años por Luz Marina Valderrama López, 41 años. Ella, desde que llegó a la zona, emprendió una cruzada por devolverle el encanto a Comagüeta.

“Desde enero de 2015, venía enviando oficios a Corponor para que hicieran presencia. Solo hasta este año un equipo técnico vino”, dijo Valderrama. “Lo que queremos es que se informe a los habitantes de los riesgos que acarrea extraer el agua y se controle la situación”.

Luz Mariana afirma que la semana pasada una comisión de la Alcaldía de Chitagá y de Corponor se reunió con los 300 habitantes de Presidente. Se acordó el retiro de las mangueras y estudiar los aforos de la quebrada para que los campesinos puedan regar sin afectar la laguna.

Antes de agudizarse el verano, los campesinos tomaban el agua de la quebrada Comagüeta, en la parte alta de la cuenca. En esa misma zona se tiene la captación para el acueducto de Presidente.

Ejemplo de equilibrio ambiental

“Desde que llegué a esta tierra, siento que tengo la obligación moral y social de cuidar la laguna y sus alrededores. Nací en Capitanejo (Santander) y tengo fuertes raíces campesinas. Desde los 20 años aprendí que la tierra no es para siempre y debemos cuidarla”, cuenta Luz Marina.

Ella, quien se ha convertido en la guardiana de Comagüeta, afirma que en los seis años que tiene viviendo en la zona contigua a la laguna, ha visto la reducción del espejo de agua.

“Tan dramático es el cambio que alcancé a ver como el agua de la cascada que baña la laguna se congelaba en invierno. Ahora, es un milagro que del cerro bajen hilos de agua”.

Para evitar que la laguna siga perdiendo agua y con ello su encanto, Luz Marina y José Esteban, que unieron fuerzas por la conservación, cercaron varias zonas antiguamente cubiertas de agua con la esperanza de que del terreno brote el líquido.

Por ahora esos espacios están cubiertos de árboles como romeros, especialistas en retener agua. “Cuando vivía en Capitanejo se sufría por el agua, había que cargarla a lomo de mula. Quizá, por eso valoro tanto el recurso natural”.

A la vasta riqueza de Comagüeta se le suma que a mitad de año la zona sirve de descanso para aves migratorias (patos). Su encanto paisajístico, la fauna y flora, el valor cultural y ambiental, hacen de ella un paraíso que no puede morir.

Alcaldía notificó a Corponor

El alcalde de Chitagá, Fredy Orlando Quintero, manifestó que junto con la Inspección de Policía se verificó la denuncia por extracción de agua de la laguna Comagüeta y del hecho se notificó a Corponor.

“De las tres mangueras conectadas solo una tiene concesión. Las demás deben retirarse y si las personas reinciden deben ser sancionadas por la autoridad ambiental. A Corponor le solicité la revisión y reubicación de la concesión, pues no se puede afectar el equilibrio de la laguna”.

Quintero señaló que esas malas prácticas van en contra de proyectos como la ruta del durazno y el agua, que se trabaja en alianza con la Universidad de Pamplona.

La Alcaldía se compromete a liderar acciones para conservar la zona y que los campesinos no afecten la laguna. Se han hecho socializaciones del valor ambiental de estos ecosistemas y las mismas continuarán”.

*Eduardo Rozo | La Opinión